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    Violencia: ¿Externa, interna?

    La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos externos.

     

    Mahatma Gandhi  (India, 1869-1948) 

     

    -888-

    Violencia: ¿Externa, interna?

     

    La terrible violencia de nuestro mundo, a la que estamos enfrentados a diario, pasa generalmente lejos de nosotros y de nuestra vida cotidiana. Los periódicos, la televisión, la radio o Internet nos advierten de ella, pero cuando vemos las imágenes, nos parecen generalmente muy abstractas. No nos sentimos realmente concernidos por lo que nos muestran.

                Pero cuando de golpe se produce cerca de nosotros y estalla una violencia brutal, sin anunciarse, (como en estas fiestas pasadas de la Merced en Barcelona) nos interrogamos: ¿Cómo se puede provocar la muerte a un trabajador so pretexto de divertirse? ¿Qué ha pasado?¿Qué está ocurriendo en nuestra sociedad? ¿Por qué esa huida miserable sin prestar ayuda?

    Buscamos, claro está, las causas fuera. Fuera de nosotros. Fuera de nuestra sociedad. La responsabilidad es siempre del otro, de las bandas, de todos los excluidos por la sociedad y también de los extranjeros que en cualquier evento se divierten y se comportan diferentemente que en su lugar de residencia.

    Existen evidentemente causas externas; movimientos organizados, o no, siempre preparados para  crear disturbios, aumentar  desequilibrios o desestabilizar.

    Pero creo que también nos inventamos pretextos para no ahondar en las causas profundas que los han provocado. Las verdaderas causas, (si vivimos en el mundo del Zen –pero cualquier filosofía también lo recalca), sabemos que se encuentran dentro de nosotros. En cada uno de nosotros concretamente. Sí, en cada uno de nosotros hay una violencia, contenida o reprimida, que puede llegar a expresarse en cualquier momento: solo necesitan efectos externos  o circunstancias personales. Nadie está a salvo de esas manifestaciones.

    Entonces ¿qué hacer? ¿Tiene el Zen o la filosofía una respuesta a esa ofensiva de violencia en nuestro mundo globalizado? ¿Puede la filosofíaa neutralizar los gérmenes de violencia que hay en nosotros?

    La raíz principal de la violencia interior es el ego. Nuestros egoísmos, todos los "ismos" que dividen y excluyen son precisamente lo que primero se aprende a abandonar, a destruir. Nos enseña también una actitud de espíritu particular llamada "mu shotoku": el espíritu de no-provecho.

    Si abandonamos nuestro ego y si al mismo tiempo se practica el "espíritu de no-provecho", la violencia no encuentra ninguna vía para propagarse ni dentro ni fuero de nosotros.

    Debemos primero vencer nuestras propias contradicciones y poder llegar más allá de nuestras violencias primitivas. Con ello conseguiremos ser apóstoles de no-violencia, portadores de luz, factores de paz, armonía y alegría. Debemos creer en ello.

    Debemos tener fe en el porvenir del hombre, en cualquier circunstancia, a pesar de la violencia y de los dramas cotidianos. Debemos pensar que un día, una paz duradera será posible en este mundo desgarrado por la violencia y el egoísmo.

    No podemos esperar a que se manifieste por generación espontánea, sino que es por nuestra acción diaria, por el abandono progresivo del ego y por la práctica cotidiana de algún método de crecimiento personal, (cualquiera, el que más nos convenza) que nos permita crear nuevas condiciones de crecimiento dónde los límites serán los que deseemos imponernos.

    -bca-

     

    Klaus-Peter Dencker Peace & War

    Adreça

    Adreça

    Si em perdés,

    cerqueu-me sota d'un om,

    però lluny

    de paisatges i tempestes.

    A recer

    del vent, com un rodamón

    amb l'angúnia pintada al rostre.

     

    Anireu

    cercant l'alè del poeta

    com qui busca

    l'or dins l'amagatall d'altri.

    Trobareu

    sols un cos mort i una esquela

    on podreu llegir-hi clar

     

    un sol mot:

    el nom vostre.

     

    Josep Planaspachs (1953 - //)

    Adreça

    -888-
    Minerve Languedoc France Foto

    Premier retour

    Premier retour

     

    Toujours tout droit, sans rien regarder, ils cheminent.
    Les paysans hargneux de coin les examinent,
    Et les enfants poltrons se mettent sur un rang
    Pour les voir. Car ces gueux n'ont pas l'air rassurant.
    Et pourtant ils ne sont que trois, ces trouble-fête,
    Et le plus vieux des trois, celui qui marche en tête,
    N'a pas treize ans. Mais comme ils sont fauves, hagards !
    Une implacable horreur habite leurs regards.
    On sent qu'ils ont souffert, jeûné, veillé. Leurs membres
    Disent la faim, la soif, le froid noir des décembres,
    Le soleil lourd, l'averse à flots pointus crevant,
    L'étape interminable, et les nuits en plein vent.
    On comprend qu'ils ont bu la brume qui pénètre,
    Et râlé quelquefois au pied d'une fenêtre
    Où chantaient et flambaient des rires de catin.
    Il leur est arrivé de marcher du matin
    Au soir, et puis du soir au matin, sans entendre
    Le son que fait un sou dans la main qu'il faut tendre.
    Il leur est arrivé, le ventre creux, de voir
    Des gens repus qui leur refusaient du pain noir.
    Et c'est pourquoi leurs cœurs sont des fourneaux de haine.
    Mais, la maison où vit leur mère étant prochaine,
    Les voilà doux. Près d'elle ils seront apaisés,
    Et leur bouche d'enfant rapprendra les baisers.
    Hélas ! la mère est morte à la tâche. Sa bière
    Gît sans nom dans un coin perdu du cimetière.
    Ils ne trouveront pas, ce soir, à leur retour,
    Pour consoler leur jeûne amer, le pain d'amour.
    Et demain il faudra repartir par les routes,
    Et mendier encore, et se nourrir des croûtes,
    Des restes, des vieux os que l'on dispute aux chiens.
    Mais les chers innocents, du coup, sont des vauriens.
    Ils ne pleureront pas ; car l'orgueil les commande,
    Et l'enfant de douze ans devient un chef de bande.

     

    Jean Richepin (1849-1926)

    Premier retour

    -888-
    Roll Alfred
    Les pauvres gens
    Óleo sobre lienzo
     

    Transfiguration

    Transfiguration

     

    The prophet digs with iron hands
    Into the shifting desert sands.

    The insect back to larva goes;
    Struck to seed the climbing rose.

    To Moses’ empty gorge, like smoke
    Rush inward all the words he spoke.

    The knife of Cain lifts from the thrust;
    Abel rises from the dust.

    Pilate cannot find his tongue;
    Bare the tree where Judas hung.

    Lucifer roars up from earth;
    Down falls Christ into his death.

    To Adam back the rib is plied
    ,
    A creature weeps within his side.

    Eden’s reach is thick and green


    The forest blows, no beast is seen.

    The unchained sun, in raging thirst,
    Feeds the last day to the first.

     

    Djuna Barnes (1892-1982)

    Transfiguration

    Traduttore traditore................--------------------............................................................................................................................................................

    Transfiguración

    El profeta cava con manos de hierro
    En las inestables arenas del desierto.
    El insecto vuelve a su larva;
    Retorna a semilla la rosa trepadora.
    Como humo hasta la vacía garganta de Moisés,
    Irrumpen todas las palabras que dijo.
    El cuchillo de Caín retira la estocada;
    Abel se levanta del polvo.
    Pilatos no puede encontrar su lengua;
    Desnudo está el árbol del que Judas colgó.
    Lucifer clama desde la tierra;

    Cristo cae a su muerte.
    A Adán vuelve la fastidiosa costilla;
    Una criatura solloza en su flanco.
    La extensión del Edén es espesa y verde;
    El bosque se agita, no se ve una bestia.

    Desencadenado, el sol, con rabiosa sed,
    Alimenta al último día con el primero.

    -888-
    Macha Chmakoff Transfiguration Óleo sobre lienzo

    Haikus: Niño

    Haikus: Niño

     

    Luna creciente

    Una mujer preñada

    Alba por llegar

     

    Calor de hogar

    Con fogosos abrazos

    La vida crea

     

    El padre asiste

    Al partido de fútbol

    Un niño feliz

    bca
    Léon Spilliaert  Clair de lune

    Una aproximación de la angustia de la muerte (2)

    La depresión es la incapacidad de construirse un futuro... 

    ... La libertad es la capacidad del hombre de tomar parte en su propio desarrollo.

    Es nuestra capacidad de moldearnos a nosotros mismos

    Rollo May (1909-1994)

    -888-

     

    Una aproximación de la angustia de la muerte (2)

     

                Kierkegard fue el primero en hacer una clara distinción entre el miedo y la angustia (temor), al contrastar el “miedo a algo” con la angustia, que es un miedo a nada en particular, “a una nada a la que el individuo es ajeno”. Uno teme (o a uno le produce angustia) perderse y convertirse en nada y, además, este temor no puede localizarse ni explicarse. “Nos ataca desde todas partes al mismo tiempo” (Rollo May).

     

                Pero como es imposible enfrentarse a un temor incomprensible e ilocalizable, adquiere mayor gravedad aún: produce un sentimiento de indefensión que invariablemente genera más angustia. Sigmund Freud pensaba que ésta era una reacción ante la indefensión y escribió que “se trata de una señal anunciadora de peligro, de que el individuo está esperando que se produzca en su vida psíquica una situación de indefensión”.

     

                ¿Cómo podemos combatirla? Desplazándola de la “nada” a “algo. Esto parece ser que es lo que quiere decir Kierkegaard cuando afirmó que “esa nada de la que senti,os temor, se va convirtiendo paulatinamente en algo”. Rollo May lo expresa diciendo que “la angustia busca convertirse en miedo”. Si convertimos “el temor a la nada” en un miedo a algo, podemos organizar una campaña defensiva: evitaremos la causa de nuestra inquietud, buscaremos aliados para enfrentarnos a ella, inventaremos rituales mágicos aliados para conjurarla o planificaremos una lucha sistemática para despojarla de su contenido siniestro.

     

                En todo caso, nos obliga a “hacer” algo. A actuar.

    (continuará...)

    bca

    El destello

    El destello

     

    Aunque el cielo no tenga ni una estrella
    y en la tierra no quede casi nada,
    si un destello fugaz queda de aquella
    que fue maravillosa llamarada,

    me bastará el fervor con que destella,
    a pesar de su luz medio apagada,
    para encontrar la suspirada huella
    que conduce a la vida suspirada.

    Guiado por la luz que inmortaliza,
    desandaré mi noche y mi ceniza
    por el camino que una vez perdí,

    hasta volver a ser, en este mundo
    devuelto al corazón en un segundo,
    el fuego que soñé, la luz que fui.

     

    Francisco Luis Bernárdez (1900-1978)

    El destello

    -888-

    Tan sólo desees lo que depende de ti

    Tan sólo desees lo que depende de ti

      

    Recuerda que la finalidad de tus deseos es obtener lo que deseas, y que la finalidad de tus temores es de evitar lo que temes. El que no obtiene lo que desea es infeliz y el que cae en lo que teme es desdichado. Si tan sólo tienes aversión para aquello que es contrario a tu bien verdadero no caerás nunca en lo que temes. Pero si temes a la muerte, a la enfermedad o a la pobreza serás desdichado. Traslada pues tus temores y hazlos caer de las cosas que no dependen de nosotros en las que si que dependen; y con relación a tus deseos, suprímelos del todo por ahora. Ya que si deseas alguna de las cosas que no dependen de nosotros, serás necesariamente infeliz; y por lo que es de las cosas que están en nuestro poder, no estás, aún, en estado de conocer aquellos que es bueno desear. A la espera de que llegue esa hora, conténtate de buscar o de huir las cosas, y eso sin prisas. (...)

                No pidas que las cosas lleguen como lo deseas sino que desees que lleguen como llegan, y prosperarás siempre. (...)

                Si quieres que tus hijos, tu esposa y tus amigos vivan siempre, estás loco; porque quieres que las cosas que no dependen de ti dependan, y que lo que es del prójimo sea tuyo. Igualmente, si quieres que tu esclavo no cometa jamás faltas, estás loco; ya que quieres que el vicio no sea vicio sino otra cosa. ¿Quieres que tus deseos no sean frustrados?  Puedes conseguirlo: no desees que lo que depende de ti. Nuestro verdadero maestro es aquel que tiene el poder de dar o de sustraer aquello que queremos o no deseamos. Que todo hombre que quiera ser libre pues no quiera y no rehuya  de nada de lo que depende de los demás sino será necesariamente esclavo. (...)

                 Acuérdate que debes comportarte en la vida como en un festín. ¿Llegó un plato hasta ti? Estira tu mano con decencia, toma de él modestamente. ¿Qué lo retiran? No lo retengas. ¿Aún no ha llegado? No extiendas a lo lejos tu deseo sino que espera que el plato llegue hasta ti.

                Haz igualmente con los hijos, la esposa, los cargos y los honores, con las riquezas y serás digno de ser admitido a la misma mesa de los dioses. Y si no coges lo que se te ofrece, sino que lo aleja y lo menosprecias, entonces, no tan sólo serás el convidado de los dioses, sino que serás su igual, y reinarás con ellos. Es actuando así que Diógenes, Eráclito y algunos otros han merecido ser llamados hombres-divinos, como lo eran de hecho.

     

    Epicteto (50-125 dC)

    Enchyridion o Manual (publicado por Arriano en el siglo II)

    Máximas II, VIII, XIV y XV

    (Traducción personal y libre sobre una traducción del siglo XVIII de André Dacier)

     

    bca

    Cascada: Agua que no has de beber... Foto

    Recuerdos

    …Ce sont des jours confus dont reparaît la trame,
    Des souvenirs d'enfance, aussi doux à notre âme
    Qu'un rêve d'avenir :
    C'était à pareille heure (oh ! je me le rappelle)
    Qu'après vêpres, enfants, au chœur de la chapelle,
    On nous faisait venir…

     

    Charles de Sainte-Beuve (1804-1869)

    Les rayons jaunes

    -888-

     

    Recuerdos

     

    Cuando mi espíritu divaga y vigila

    En la hora incierta en que aspira al descanso

    Lo llevo muy despacito cerca de las olas

    Donde se acunan grandes pájaros blancos


    Después, me siento en un lugar tranquilo,

    Bajo una mimosa vigorosa o un tilo.

    Alejado del mundanal ruido,

    Evoco el tiempo lejano de mis antepasados.

     

    Me transporto a la orilla de un fresco riachuelo

    Admiro por un momento una línea de plata

    Dibujada por cualquier pececillo

    Que vagabundea bajo aguas tranquilas.

     
    Inolvidables cantos vienen de antaño

    Palabras rítmicas y poéticas

    Me emborrachaban como cuando era crío

    Colmando mi alma de sentido.

     
    La gente era pobre mas honrada y alegre

    Recuerdo una aficionada a la música

    Haciéndonos sentir con su canto, las flores,

    Los sonidos cambiantes de brillantes colores...

     

    Entonces una armonía infinita se instala en mi ser

    Una quietud dorada recorre, como un escalofrío,

    Todos los poros de mi piel y me abre a un espacio

    Secreto, indefinido, como un eterno remanso de paz.

     

    bca
    Recuerdos: Sol y rocas Foto
     

    Shikantaza

    Claves para comprender el Zen

     

    Shikantaza

    (solamente sentarse)

     

    Shikantaza significa “solamente sentarse”. Es la práctica de zazen en estado puro.

    Practicar Shikantaza es muy difícil. Se trata de concentrarse únicamente sobre la postura y no sobre un kôan o sobre un tema de meditación.

    Se admite generalmente, que el estado de Despertar se consigue más rápidamente por la práctica de los kôans que por shikantaza.

    Se dice también que la rama Rinzaï del Zen tiene prisa y que la rama Soto tiene todo su tiempo.

    Evidentemente, esas afirmaciones categóricas están muy alejadas de la verdad y de la realidad.

     

    Todo depende del Maestro que dirige sus discípulos como más se le antoja, adaptando sus métodos de dirección a la personalidad de cada discípulo. Cualquiera que sea la rama del Zen a la que pertenezca, podrá tanto proponer un kôan al discípulo como hacerle practicar shikantaza.

    Shikantaza requiere una atención total y una sumisión profunda a las directrices del Maestro.

     

    Yasutani-Rôshi dice:

     

    “En shikantaza, el espíritu no debe tener prisas y al mismo tiempo estar firmemente asentado, como el Monte Fuji, pero debe estar también despierto, tenso como la cuerda de un arco...

    ... Shikantaza es un estado de despertar y de concentración comparable al del hombre enfrentado con la muerte...”

     

    bca
    Shikantaza

    Té un poema amagat

    Té un poema amagat

     

    De petit va amagar totes les pedres verdes

    que cercava amb amor per les platges ardents

    als calaixos secrets de l'armari de l'avi

    o al fons del safareig, com joies submarines.

    Amagava en el llit el fred de les espines

    i al trinxant amagava els llapis i els papers.

    De gran va fer el mateix, més o menys el mateix,

    amb coses més selectes i amagatalls més dignes.

    Eduard Sanahuja (1953 - //)

    Té un poema amagat

     

    -888-
    Tesoro

    Ténèbres

    Ténèbres

     

    Je suis ici, l’autre est ailleurs , et le silence est terrible :
    nous sommes des malheureux et Satan nous vanne dans son crible,
    je souffre, et l’autre souffre, et il n’y a point de chemin
    entre elle et moi, de l’autre à moi point de parole ni de main.
    Rien que la nuit qui est commune et incommuniable,
    la nuit où l’on ne fait point d’œuvre et l’affreux amour impraticable,
    je prête l’oreille, et je suis seul, et la terreur m’envahit.
    J’entends la ressemblance de sa voix et le son d’un cri.
    J’entends un faible vent et mes cheveux se lèvent sur ma tête.
    Sauvez-la du danger de la mort et de la gueule de la bête !
    Voici de nouveau le goût de la mort entre mes dents,
    la tranchée, l’envie de vomir et le retournement.
    J’ai été seul dans le pressoir, j’ai foulé le raisin dans mon délire,
    cette nuit où je marchais d’un mur à l’autre en éclatant de rire.
    Celui qui à fait les yeux, sans yeux est-ce qu’il ne me verra pas ?
    Celui qui à fait les oreilles, est-ce qu’il m’entendra pas sans oreilles ?
    Je sais que là où le péché abonde, là votre miséricorde surabonde.
    Il faut prier, car c’est l’heure du prince du monde.

     

    Paul Claudel (1868-1955

    Ténèbres)

    -888-

    Anne Morea Ici et ailleurs Acrilico sobre tela

    The midsummer sea, the hot pitch road...

    The midsummer sea, the hot pitch road...

     

    The midsummer sea, the hot pitch road, this gras, these shacks that made me,
    jungle and razor grass shimmering by the roadside, the edge of art;
    wood lice are humming in the sacred wood,
    nothing can burn them out, they are in the blood;
    their rose mouths, like cherubs, sing of the slow science
    of dying – all heads, with, at each ear, a gauzy wing.
    Up at Forest Reserve, before branches break into sea,
    I looked through the moving, grassed window and thought "pines"
    or conifers of some sort. I thought they must suffer
    in this tropical heat with there child´s idea of Russia.
    Then suddenly, from their rotting logs, distracting signs
    of the faith I betrayed, or the faith that betrayed me –
    yellow butterflies rising on the road to Valencia
    stuttering "yes" to the resurrection;“yes, yes is our answer,
    “the gold-robed Nunc Dimittis of their certain choir.
    Where´s my child´s hymnbook, the poems edged in gold leaf,
    the heaven I worship with no faith in heaven,
    as the Word turned toward poetry in its grief?
    Ah, bread of life, that only love can leaven!
    Ah, Joseph, though no man ever dies in his own country,
    the grateful grass will grow thick from his heart.

    Derek Walcott (1930 - //)

    The midsummer sea, the hot pitch road...

     

    Traduttore traditore

    El mar del verano, la carretera de asfalto caliente...

    El mar del verano, la carretera de asfalto caliente en declive, esta hierba,
    estas chozas que me hicieron,
    jungla y cuchilla siembran hierba brillando tenuemente junto a la cuneta, el filo del arte;
    las cochinillas bullen en el bosque sagrado,
    nada puede hacerlas salir con fuego, están en la sangre;
    sus bocas rosas, como querubes, cantan de la lenta ciencia
    del morir -todo cabezas, con, en cada oreja, un ala diáfana.
    Arriba, en la Reserva Forestal, antes de que las ramas irrumpan en el mar,
    miré por la ventana móvil y herbosa y pensé «pinos»
    o coníferas de algún tipo. Pensé, deben de sufrir
    en este calor tropical con su idea infantil de Rusia.
    Entonces, de pronto, de sus troncos pudriéndose, signos perturbadores
    de la fe que traicioné, o la fe que me traicionó-
    mariposas amarillas alzándose en la carretera a Valencia
    balbuciendo «sí« ante la resurrección: «sí, sí es nuestra respuesta»,
    El Nunc Dimittis de su coro verdadero.
    ¿Dónde está mi libro de himnos de niño, los poemas ribeteados
    con hoja de oro, el cielo que adoro sin fe en el cielo,
    mientras el Verbo, apenado, se volvió hacia la poesía?
    ¡Ah, pan de vida que sólo el amor sabe leudar!
    Ah, Joseph, aunque ningún hombre muera jamás en su propio país,
    la hierba agradecida brotará espesa de su corazón.


    Versión de Vicente Araguas Huerga

    -888-

    Monik Rabasté Entre sable et mer Acrilico sobre tela

    Haikus: Vida

    Haikus: Vida

     

    Rojas amapolas

    En lo verde del prado:

    El Cosmos pinta

     

    Nace un niño

    Un combate incierto

    La vida espera

    Risas de niñas

    En la ribera del río

    Lloran los poetas

    bca

     

    Mykola Velychko 
     Green campo con amapolas rojas bajo las nubes
    Foto

    Una aproximación a la angustia de la muerte (1)

    La mort ne vous concerne ni mort ni vif : vif parce que vous êtes ; mort parce que vous n’êtes plus

    (la muerte no nos concierne ni vivos ni muertos : vivos porque lo somos ; muertos porque ya no somos)

    Montaigne (1533-1592)

     

    -888-

     

    Una aproximación a la angustia de la muerte (1)

     

    ¿Qué significa la expresión “angustia a la muerte”? Según los autores o investigadores que consultemos, nos encontraremos que se emplea, indistintamente, “angustia a la muerte”, “ansiedad a la muerte”, “miedo a la muerte”, “terror mortal”, “miedo a la propia extinción”.

    Los filósofos hablan, ellos, de “ conciencia de la fragilidad del ser (Jaspers), de “temor de no ser” (Kierkegaard), de “imposibilidades posteriores” (Heidegger) o de “ansiedad ontológica” (Tillich). Muchos de esos conceptos implican diferencias de matices, ya que los individuos experimentamos el miedo a la muerte de las más diversas formas. ¿Qué es exactamente lo que nos da miedo de la muerte?

    Parece ser que el miedo está constituido por una serie de temores parciales más discretos que los expresados más arriba. Los resultado de numerosos estudios clínicos se podrían resumir en:

    1.     Mi muerte causaría pena a mis familiares y amigos.

    2.     Todos mis planes y proyectos se acabarían.

    3.     El proceso puede ser doloroso.

    4.     Ya no tendría ninguna otra experiencia.

    5.     Ya no podría ocuparme de mis hijos.

    6.     Tengo miedo de lo que podría ocurrirme si existe otra vida después de ésta.

    7.     Tengo miedo de lo que ocurra a mi cuerpo una vez muerto.

     

    Varios de esos miedos son tangenciales con respecto a la muerte personal. El miedo al dolor sólo tiene que ver con la parte física; los temores relativos a una vida futura son un intento de convertir la muerte en un hecho no definitivo; y los referentes a otras personas son por completo ajenos al individuo mismo. El miedo a la extinción personal parece estar en el vértice de esta preocupación: “todos mis planes y proyectos se acabarían” y “ya no podría tener ninguna experiencia”.

                Jacques Chorno, analizando los principales estudios filosóficos sobre el tema, llega a similares conclusiones.

    Describe concretamente tres tipos de miedos:1) a lo que viene después de la muerte, 2) al “hecho” de morir y 3) a la extinción del ser.

    Los dos primeros temores son temores “relacionados con la muerte”. En cambio el tercero, el miedo “a la extinción del ser” (la destrucción, la desaparición, el aniquilamiento) es realmente básico y en el tendríamos que centrarnos para acercarnos a esa angustia de la muerte.

    (continuará...)

    bca

    Wojciech Weiss Maki Óleo sobre lienzo (detalle)

    Sabiduría

    Sabiduría

     

    Nada a las fuerzas próvidas demando,
    pues mi propia virtud he comprendido.
    Me basta oír el perennal ruido
    que en la concha marina está sonando.

     

    Y un lecho duro y un ensueño blando;
    y ante la luz, en vela mi sentido
    para advertir la sombra que al olvido
    el ser impulsa y no sabemos cuándo...

     

    Fijar las lonas de mi móvil tienda
    junto a los calcinados precipicios
    de donde un soplo de misterio ascienda;

     

    y al amparo de númenes propicios,
    en dilatada soledad tremenda
    bruñir mi obra y cultivar mis vicios.

     

    Porfirio Barba Jacob (1883-1942)

    Poemas intemporales : Sabiduría

    -888-
    Céline Gérard Sagesse  Óleo sobre lienzo

    ¿Una necesidad esencial?

    El sabio no necesita preguntar, más el idiota pregunta en vano

     

    Ursula Le Guin (1929 – //)

    Escritora americana Terremer

    -888-

     

    ¿Una necesidad esencial?

     

                El origen, el sentido de la existencia humana dominada por la concepción objetiva teórica, es la voluntad de afirmarse y, a su servicio, la necesidad y avidez de posesión, de celebridad y de poder. Es indispensable, discernir la raíz común de la voluntad de poder y de la concepción teórica de la conciencia objetiva: el yo constantemente empujado hacía la estabilidad y seguridad de su posición. El hombre que se identifica con ese yo ve en su entorno un sistema de realidades cuyo orden sólido le asegura sostén y dirección. Se considera él-mismo, también, como el centro evidente de esa existencia pragmática, es decir como un yo que tiene derecho a la seguridad y tranquilidad.

                El hombre identificado con ese ego no dice tan sólo “soy yo”, sino “quiero seguir siéndolo”. Y, ante ese yo, frente a él, se encuentra al otro como un objeto que acepta o niega su voluntad de permanecer, o que está preparado para entenderse con él o para oponerse a él. Si las posibilidades de enriquecer su personalidad le son ofrecidas, tan grandes como sean, las aceptará con la única condición de que nada pueda poner en peligro la estabilidad que ya posee.

                El cambio incesante de las circunstancias, la impermanencia que reina sobre todas las cosas, la muerte por fin, son las grandes sombras proyectas sobre el yo. La amenaza de destrucción, su absurdidad, su propia vulnerabilidad, son sus inquietudes fundamentales. Revelan siempre la misma preocupación y la misma exigencia de seguridad, la necesidad de estructuras sólidas y de una comunidad  refugio. Tan sólo una vida exenta de cualquier riesgo, en el marco de un orden inteligible de valores lo satisface. Todo converge, en el hombre, a la estabilidad. Lo que tiene lo quiere conservar. Se agarra con fuerza a lo que posee.

                  Hasta en asuntos de conocimientos abstractos y del saber, defiende todo punto de vista adquirido. Necesita un sistema de conceptos definidos. Soñaría de una casa en la cual dentro de un marco de actividad tranquilizador, en el seno de una comunidad que lo reconociese, gozaría apaciblemente, sin que se le moleste, de una existencia asegurada por él-mismo y sus bienes.

              Aún cuando renuncia a su yo egoísta para servir una causa, una obra, una comunidad, o un simple orden de valores, exige, como precio de su sacrificio que sean “objetos duraderos”. No tan sólo la afirmación del uno-mismo está determinada por la conciencia objetiva sino que todo servicio debe ser, él también, “objetivamente válido”.

              De esa manera, todo saber y todo poder se encuentran bajo el signo de una visión de la vida física, espiritual y afectiva indiscutible, en el centro de la cual el hombre identificado con su yo puede subsistir.

                Por más natural que parezca, nuestro huésped, él, no encuentra su cuenta ya que la vida no es eso. Ese huésped que vive dentro del hombre, no es nunca el yo, ocupado a girar en círculos sobre  un polo fijo, sino el Ser por y a través del cual quiere manifestarse, en un perpetuo movimiento de toda forma, una Vida más elevada.

    El hombre-yo sueña, como una larva, con un Paraíso en el cual nadie lo aplastase, pero en el cual tampoco hubiese mariposas. Aunque la mariposa sea su sentido secreto, le obligará un día a “romper” la crisálida que lo apresa.

    A la aspiración hacía el Ser, que exige una incesante metamorfosis, el yo opone su necesidad de permanencia, su manera de evolucionar alrededor de un punto fijo, ya sean las simples convicciones y usos en la sociedad o  cualquier otro orden establecido. 

    Aquí encontramos el origen de una angustia  específicamente humana que crece cuando el hombre acaba por ser él mismo víctima de un mundo que su voluntad ha creado: un universo ordenado por la razón, condicionado por la moral, dominado por la técnica.

    Ya vivimos, ahora, en ese mundo. Hemos llegado a un punto en que nos arriesgamos a que este mundo, creado a nuestra imagen, nos aplaste. ¿Alarmante o realista?

     

    bca
    Jean-Luc Rodel 17-12-2005 Óleo sobre tela

    El tiempo viaja

    Tout ce que nous voyons, brumeux ou transparent,

    Flottant dans les clartés, dans les ombres errant,

    Fuyant, debout, penché, fourmillant, solitaire,

    Vagues, rochers, gazons, - regarde, c’est la terre !

     

    Victor Hugo (1802-1885)

    Les chants du crépuscule – Au bord de la mer

     

    -888-

    El tiempo viaja

     

    Lo sé, el tiempo también viaja.

    Y la memoria atesora,

    Poco a poco,

    Grandes lienzos de vida

    De luminosos contornos,

    A veces graves y trágicos,

    A semejanza de aquel rectángulo de noche

    Que despierta sobre un istmo de mar,

    Desde el cual se adivinan, a lo lejos,

    Algunas siluetas leves de casas dormidas.

     

    Aquel que ahora avanza por el camino errante,

    No tiene nombre. Ni edad.

    Solamente un deseo de beber de la tierra,

    Desnuda, jadeante.

    A mismo la tierra.

    Beber del cielo que se anuncia luminoso, infinito.

    A mismo el cielo.

     

    Ése, no es más que deseo,

    Nada más que mirada.

    Tiernamente se inclina sobre la pared invisible

    Para fundirse con la noche que se aleja.

    O esperar al alba.

    Inmóvil.

     

    Para recibir el tiempo que viaja,

    Su confirmación de vida,

    Abrazo eterno de lo que es y que seguirá siendo.

    Eterno.

     

    bca
    Zhao Xuebing L'aube Huile sur toile

    Shobogenzo

    Claves para comprender el Zen

    Shobogenzo

    ( Tesoro de la verdadera Ley)

     

                El Shobogenzo (Tesoro de la verdadera Ley) es un compendio de notas recogidas por Dôgen-Zenji entre 1231 y 1253.

     

                Es un libro extraordinario, que habla de todos los temas, desde problemas metafísicos dificilísimos, tales como el tiempo y el espacio, hasta las acciones de lo más tierra a tierra, como la manera de ir al váter.

    Ningún problema humano se le escapa. Consagra varios capítulos a la manera de cocinar, a la ceremonia de las comidas y del baño. Todo ello aureolado por espíritu de pobreza y marcado por la búsqueda  del abandono del ego en la práctica de zazen.

    Zazen está presente en cada línea de la obra del Maestro Dôgen, y se identifica con el Satori, (El despertar), de la misma manera que el cuerpo se identifica con el Universo.

                Cómo lavarse la cara; cómo ir al váter; la vida diaria de los grandes Maestros; la necesidad de un espíritu elevado; ocho reglas para los laicos; montaña y agua; murmullo del riachuelo en el valle y color de la montaña; reglas para la conducta del discípulo con relación a su maestro; libro de cantos y poemas; ceremonial de ordenación monacal; vida y muerte; ser-tiempo; las ochos directrices de filosofía práctica de los grandes Maestros para obtener el Satori que es libertad total, tales son algunos de los capítulos de esa obra.

                El Shobogenzo sorprende por su aspecto, podríamos decir, científico, por su agudo sentido de la realidad, al mismo tiempo que por la inmensa erudición de su autor, quién se decía enemigo de la erudición -otra paradoja-. La autenticidad, la sinceridad del tono, nos hacen comprender perfectamente la importancia de zazen como denominador común de esa obra inmensa y nos acerca a la simpática personalidad del Maestro, tan moderno en sus postulados si recordamos que vivía en el siglo XIII.

                Después de la muerte de Dôgen, su discípulo Ejo recogió sus escritos para evidenciar la obra escrita de su Maestro: enseñanzas, sermones, anécdotas, reglas de moral, directrices para comportarse en la vida; todo ello bajo el título de Shobogenzo Zuimonki (Notas conformes al Tesoro de la Verdadera Ley).

    Son las palabras de Dogên, directamente transmitidas a nosotros, simples, ilustradas, vivas, llenas de sentido común:

     

    Un día el Maestro dio ésta enseñanza: los antiguos decían: Ocurre con la intimidad de los hombres buenos como con la marcha en la niebla y el rocío: a pesar de que las ropas no sean empapadas, se vuelven más y más húmedas. Eso significa que: cuando se frecuenta hombres buenos, uno se torna bueno sin darse cuenta... De la misma manera, si se práctica mucho tiempo zazen, se descubre de golpe la Cosa Esencial, y se aprende que  zazen es la puerta abierta al Despertar. (Shobogenzo Zuimonki).

     

    Uno no se cansa de frecuentar Dôgen a través de los textos del Shobongenzo. Su lectura no es fácil. La práctica tampoco lo es ni andar en la lluvia y la niebla. Pero, poco a poco, uno se impregna del espíritu del Maestro y todo se esclarece y todo se vuelve simple.

    bca
    Shobogenzo caligrafia de Gudo Nishijima

    Primer canto de abandono

    Primer canto de abandono

    1

    Si mi voz fuese nube, ira o silencio
    crecido con el llanto y el amor;
    si fuese luz, o solamente ave
    con las alas cargadas de tristeza;
    si el silencio viniese, si la muerte…

    ¿Adónde ir con ella, iluminada
    con fuego de gemidos y caricias
    y gérmenes de mustias esperanzas?

    Y una voz inhumana:
    -Donde no existan lágrimas de odio
    ni pantanos con rosas y claveles.

    Mi voz en la saliva del olvido,
    como pez en un agua de naufragio.

             

    2

    (Pero yo amo el abandono por violeta y callado.
    Amo tu entrada al invierno sin mi cuerpo,
    admiro tu fealdad de dalia negra dolorida,
    adoro con ceguera tu pasión por la lluvia
    y el encanto de tus narices frías,
    amada razonable y sencilla).

     

    3

    Ya mi voz no suplica ni lastima
    como la vieja música del mar
    a los marinos tímidos y al cielo.
    Si pudiera la haría tan suave
    como fino suspiro de muchacha,
    como brillo de dientes o poema.

    Oh, voz del abandono sin sollozos:
    oh, mi voz como luz desordenada,
    como gladiola fúnebre.

    Ella hace el canto primero del abandono
    en lo alto de risibles templos,
    en las manos vacías de millones de hombres,
    en las habitaciones donde el deseo es lodo
    y el desprecio un pan de cada noche.

    Ella es mi propio secreto,
    lo invisible de mí mismo: mi conducta
    en la carne de los jardines, en el alma de las playas
    cuando hacia ellas voy con las manos cantando.

    Mi voz es el resumen de todos los insomnios:
    mi adolescencia mediocre y sencilla
    como una ceniza palpitante.

    No lloraría por mi ternura finalmente enterrada
    ni por un sueño herido sentiría fina tristeza,
    pero sí por mi voz oculta para siempre,
    mi voz como una perla abandonada.

    Efraín Huerta (1914-1982)

    Los hombres del alba (1944): Primer canto de abandono

     

    -888-

    Brigitte Morillon Abandon matinal Acrilico sobre tela