|
|
Lo que queda de días
En memoria de un amigo,
Quiso saber de la boca del amigo:
- ¿Cuántos días para que la mortal hidra
bocado a bocado, acabe con mi vida?
Dime amigo, ¿cuánto tiempo me queda?
- No sé, semanas, a lo más unos meses...
el sol de agosto para ti habrá desaparecido...
Y el gran vacío abrió su boca con su nada absoluta.
Y decidió huir...
Huir de la esposa. Huir de la hija. Huir de la familia.
Huir del trabajo. Huir de los amigos.
Huir de la vida...
Quiso coger un tren hacia lo desconocido:
Una gran ciudad. Terrible de soledad. Anónima.
Dónde nadie lo conociera. Dónde la muerte
No vendría a buscarlo.
No llegó a su ciudad de Itaca,
Se quedó en una ciudad de provincias.
Una ciudad donde la vida latía tan despacio,
Que las semanas se tornarían meses,
Y los meses, tal vez, vida.
La vida vivió entonces de la Visa.
Los días de rosas se ahogaron en días de vino.
Las borracheras parecían borrar los miedos
Y calmar las angustias.
No supo cuántos días erró por esas calles,
Casi siempre vacías.
Exhausto, se buscó compañía:
Compartir unas caricias
Que se desdibujaban apenas esbozadas.
Durmió quién sabe donde, comió quién sabe qué.
Sabiendo que de su carne comía
El cangrejo más negro.
Hasta que un día, -después de los días de vino-,
Del pozo del olvido salió como un recuerdo:
Un destello, un rayo. Pensó en su familia.
Desnudo, delante del espejo de un armario anodino,
Se supo, tal vez como nunca se había visto:
Mortal.
Buscó alguna señal del avance del mal.
Nada en apariencia delataba otra vida
Que desde dentro comía de su vida.
Hubo llantos, preguntas, luchas, agonías.
Se preguntó por qué no había sido advertido,
Porqué no había oído sonidos de trompetas
Cuando se derrumbaban las murallas
De sus débiles defensas.
... Después, vino el sueño y con él, los sueños.
Recordó otras muertes ya vividas:
Una de ellas sufrida allá en tierras de Albigenses
Con terrible venganza de señores de Francia.
Recordó una lengua,
También herida, también desfalleciente.
Revivió tiempos huidos:
El amor de su dama en días de armonía.
Por la mañana despertó sereno y contento.
Sí, la mujer y la hija podrán vivir sin él.
Sí, aparcar el sufrimiento.
Sí, llenarlo de sentido.
Otros antes vivieron esa lucha.
Sí, otros supieron aceptar esa última batalla.
Esa última derrota.
Entonces, pudo llenarse de la luz de los prados,
Del silencio infinito de lejanas estrellas.
Cantó, tal vez por vez primera, como un niño,
Cuando reconoció el ruiseñor crepuscular.
Y con ese canto de inocencia revivida
Su ser se lleno de calma, de quietud,
De paz. De aceptación.
La aceptación del mal le llevó a fundirse
Con la luz del sol de mediodía. Renacieron sus fuerzas
Para correr con el viento espacios infinitos.
Libre del dolor, liberó su mente prisionera.
Expansión tal vez primera.
En un último abrazo, sintió el amor de sus seres queridos:
Besó tiernamente, con mucho tacto, cada uno de ellos. Se alejaron poco a poco.
Mientras, dejaba allá,
En una habitación de hotel triste y anodina,
El cuerpo compañero
Prisionero de penas y alegrías.
No tuvo miedo, la luz se hacía más pura y más genuina.
Se dejó llevar a un lugar que no le era desconocido.
Y, como una gota de agua volviendo al inmenso mar
Del que había salido, Él se instaló, con toda naturalidad,
En aquello que ahora reconocía: la Vida.
Esa misma que se inventa y se reinterpreta cada día.
bca
Philippe Lejeune La couleur du jour Óleo sobre tela
La consciencia de las palabras lleva a la consciencia de si; a conocerse, a reconocerse.
Octavio Paz (1914-1998)
A propósito de López Velarde
-888-
Ansiedad y trascendencia
La despersonalización del hombre (III)
Porque el hombre es siempre un sujeto personal, individual, anclado en la trascendencia vendrá una día, inevitablemente, en el cual el ser se rebelará. Cuanto más se trate al hombre como una cosa, más sentirá la necesidad vital de aceptar su fase personal. La personalidad negada sin cesar, reclama cada vez, con más imperiosa necesidad, sus derechos legítimos.
El individuo reconoce entonces que el racionalismo le ha hecho sacrificar, no tan solo su elemento femenino – teniendo entonces que volver a reintegrarlo en él- sino también el derecho inalienable de su personalidad de trabajar para su realización.
Sin razón aparente, los sentimientos de angustia, de culpabilidad y de abandono lo atormentan. Una agresividad inconsciente traiciona las fuerzas frustradas de su propia profundidad. Esas mismas fuerzas se vuelven en contra del individuo, manifestándose de múltiples maneras con blocajes y/ o hasta la destrucción de si-mismo.
La ansiedad experimentada hoy por tantas personas revela una aspiración ahogada del Ser. En la medida en la que el hombre pierde conciencia de las raíces profundas y trascendentes de su humanidad y sus exigencias, -ocultas pero imprescindibles-, o de las formas de fe, ahora objetivas en él, y que estas no le aportan ya ninguna respuesta, se torna cada vez más una victima de un universo desesperador.
Cuando ya no puede ni aturdirse (drogas, alcohol, etc.) ni huir (intentos de suicidio, enfermedad “inexplicable”, etc.), se encuentra obligado, finalmente, a escuchar su voz interior. Presta entonces atención a las exigencias que antes descuidaba y busca los caminos posibles hacía una renovación “religiosa” ( en el sentido de religarse con la trascendencia).
En su sentido más profundo, esta evolución remite el hombre a su propia humanidad. El mundo materializado y superorganizado apresura aún más su llegada, haciendo desaparecer el núcleo sacralizado de las comunidades y de las profesiones en las cual el hombre podía hasta entonces apoyarse.
bca
Madinar Angoisse Acrilico y mixta sobre tela y carton
Refrany
Al pot petit hi ha poca confitura
i al cor trencat la veritat més dura:
mal amagat és mal que no té cura,
la llibertat, la llei que és més segura,
la veritat, bandera que no es jura,
i el paradís, un bon plat de verdura
Enric Casasses Figueres (1951 - //)
Refrany
-888-
Refrany
La courbe de tes yeux
La courbe de tes yeux fait le tour de mon cœur, Un rond de danse et de douceur, Auréole du temps, berceau nocturne et sûr, Et si je ne sais plus tout ce que j’ai vécu C’est que tes yeux ne m’ont pas toujours vu.
Feuilles de jour et mousse de rosée, Roseaux du vent, sourires parfumés, Ailes couvrant le monde de lumière, Bateaux chargés du ciel et de la mer, Chasseurs des bruits et sources des couleurs,
Parfums éclos d’une couvée d’aurores Qui gît toujours sur la paille des astres, Comme le jour dépend de l’innocence Le monde entier dépend de tes yeux purs Et tout mon sang coule dans leurs regards.
Paul Éluard (1895-1952)
Capitale de la douleur (1926) : La courbe de tes yeux
Thomas Couture
Jeune fille aux yeux baissés
Óleo sobre lienzo
Circumstance
Two children in two neighbour villages Playing mad pranks along the healthy leas; Two strangers meeting at a festival; Two lovers whispering by an orchard wall; Two lives bound fast in one with golden ease; Two graves grass-green beside a gray church-tower, Wash'd with still rains and daisy-blossomed; Two children in one hamlet born and bred; So runs the round of life from hour to hour
Alfred Tennyson (1809-1892)
Circumstance
John William Waterhouse
Two Little Italian Girls by a Village 1875
Óleo sobre lienzo

Haikus: Tiempo
¿Parar el tiempo?
El cielo desnudo
Sin las estrellas
En los relojes
El tiempo es libre
De engañarse
De los deseos
Deshacer las madejas
Los gatos juegan
bca
Pleno de fuerza es el movimiento del Cielo.
Así el noble se hace fuerte e infatigable
I Ching (El libro de las Mutaciones)
I Ch’ien / Lo creativo
-888-
Sincronicidad
Todos hemos tenido la ocasión de vivir, intuir o entender alguna que otra “sincronicidad”. Bajo este término técnico se agrupan diversas experiencias en las cuales las coincidencias tienen una gran importancia. Sí, hablamos de coincidencias, cierto, pero no cualquier de cualquier tipo de coincidencia.
Por ejemplo, puede que al entrar en una gran librería, nos encontremos intentando encontrar una respuesta a un problema concreto y, ojeando un libro por casualidad, no encontramos con el principio de la respuesta a la pregunta que nos preocupaba. O, ¿quién no pensó un día con un amigo que hacía tiempo que no veíamos y, en el mismo instante, se recibe una llamada telefónica de ese mismo amigo?
La palabra “Sincronicidad” puede ser definida como una “ocurrencia simultánea de dos hechos ligados entre si por un sentido y no por una causa”. Dos hechos que nada parece relacionar pero que, asociados el uno con el otro, toman un significado especial en la consciencia del que es testigo de ellos.
Carl Gustav Jung, reconocido psicólogo y Wolfang Pauli, premio Nóbel de física pusieron en evidencia ese concepto de “sincronicidad”. En efecto, Jung, después de su ruptura con la escuela de Freud, concentró su investigación sobre la mente y el inconsciente. Su intuición en un principio se basó sobre el examen de textos antiguos, sobre la alquimia medieval y sobre todo sobre los sueños de sus pacientes. Pauli, por su parte demostró la existencia de un modelo abstracto, escondido bajo la superficie del átomo y determina su comportamiento de una manera no causal.
Nunca hasta entonces nuestra “realidad” fue tan cuestionada. Nunca se tambalearon tanto las probabilidades ni la lógica de nuestras certitudes. La razón no sabe explicarse esos acontecimientos, ni tampoco la manipulación a la que es sometida (¿por qué?,¿por quién?). La probabilidad de que tales experiencias pueden tener lugar y producirse es muy débil, muy “improbable”. ¡Pero a pesar de ello, son innumerables!
De ello hay muchos testigos; entre ellos lo del Near Death Experience (NDE, o experiencia de muerte inminente), quienes afirman que las sincronicidades se han multiplicado desde sus experiencias cercanas a la muerte. Esas sincronicidades se encuentran en cualquier lugar y dominio. Y muchas veces insólitas y curiosas. ¿Entonces? ¿Simples juegos de la mente? ¿Simples anécdotas sin importancia?
Las sincronicidades capturan nuestras sempiternas casualidades (término con el que definimos cualquier coincidencia que no podemos explicar con la razón) en vez de invitarnos a revisar, a “revisitar” algunas de las definiciones (pueden que un poco desfasadas) que tenemos del “espacio y de la realidad”. Y cuando se habla de una enigma, casi ignorada por completo por la mayoría de nuestros contemporáneos, es bien del termino “sincronicidad” que tendríamos que hablar.
Vivir en la sincroniciad sería constatar que se puede tener respuestas a preguntas candentes mediante, por ejemplo, la intermediación del mundo externo (encuentros “casuales”) de un oráculo como el I Ching (el libro de las mutaciones) o con los arcanos del Tarot...
bca
Lionel Mémoires Mixta sobre tela
Proverbios y Cantares
Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.
La envidia de la virtud hizo a Caín criminal. ¡Gloria a Caín! Hoy el vicio es lo que se envidia más
No extrañéis, dulces amigos, que esté mi frente arrugada: yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas.
Ayer soñé que veía a Dios y que a Dios hablaba; y soñé que Dios me oía... Después soñé que soñaba.
Bueno es saber que los vasos nos sirven para beber; lo malo es que no sabemos para qué sirve la sed.
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.
Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza.
Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
Alberto Cortez (1940 - //) cantando
Antonio Machado (1875-1939)
Campos de Castilla: Proverbios y cantares
-888-
Félix Monget Chercheurs de Dieu Óleo sobre tela
El hombre se inventa leyendas para asustarse y religiones para tranquilizarse
Anónimo
-888-
Cosmogonía de Tahití
Para los Tahitianos, en el principio todo era Taaroa, el Único. Vivía solitario en un huevo que giraba en el espacio vacío. En un cierto momento Taaroa se dio cuenta que se aburría. Por esa razón eclosionó y salió de su caparazón.
Pero fuera no había absolutamente nada y se puso manos a la obra: con la parte superior de la cáscara del caparazón del huevo que le servía de receptáculo hizo la parte superior del cielo; con el resto formó un zócalo de arena.
Con su columna vertebral formó las grandes cadenas montañosas. Con sus lágrimas creó los océanos, los lagos y los ríos.
Con sus uñas recubrió de escamas los peces y las tortugas. Con sus plumas construyó los árboles y los arbustos. Finalmente, con su sangre, ideó y coloreó el arco iris.
Seguidamente, hizo venir muchos artesanos (¡sic!) para que esculpieran Tane, el primer Dios. Tane llenó el cielo con estrellas para que fuera más bello. Puso el Sol para dar luz al día y la Luna para dar luz a la noche.
Después Taaroa creó otros dioses: Ru, Hina, Maui, y centenares de ellos. Finalmente, para acabar su obra, creó a los hombres.
El universo concebido por Taaroa fue organizado en siete plataformas apiladas las unas sobre las otras. Sobre la plataforma inferior puso al hombre y cuando el primer piso estuvo completamente lleno de humanos, animales y vegetales, Taaroa se alegró.
Seguidamente pensó que sería más sabio hacer un agujero para que el hombre pudiese acceder a la plataforma inmediatamente superior. De esa manera, en cada piso plataforma, ese agujero permitiría a los más valerosos progresar hacía la sabiduría...
Quem Tahiti Óleo sobre lienzo
Un homme sans culture ressemble à un zèbre sans rayures
Un hombre sin cultura se asemeja a una zebra sin rayas
Proverbio africano
-888-
Dominante s.XX
Todo
Un siglo perdido
Entre hierro y fuego
Errores colaterales asumidos
En la obra de un Dios
Desconocido.
Los damnificados
De las guerras levantan unas piedras
Del fondo de sombríos agujeros-recuerdos,
Mudos testimonios de un tiempo
Desoído.
Gira
La tremenda ruleta...
25 millones de muertos en 150 guerras
200 millones de tránsfugas
olvidados-involuntarios
de hogares-amores
y lugares.
El holocausto
Planetario se justifica
Y ampara la pérfida infamia,
El Homo menos Sapiens presenta
Su mortal desafío a la divina sorpresa
Nuevo récord de muerte
Y de barbarie.
Hipócrita y floreciente comercio
Armas, aviones, bombas
Y minas asesinas
Miembros
Cuerpos.
Y ciudades fantasmas,
Saïgon, Dubrovnik, Kabul...
Algunos merodean inertes
buscando vivos-muertos,
Huérfanos de esperanzas perdidas.
Desolación, miedo, desierto,
Un vacío inmenso
El silencio.
Los perros
Ladran a la vida
Robada por la muerte
Agonía inacabable
Fatal desastre
Que no cesa.
Y la memoria se destiñe
Como la tinta de los diarios,
Y el burka prisión-estado sobrevive
A los años negros de las guerras
Y a sus mentirosas promesas.
La herejía de templos
Financieros apunta al cielo
Y Cabo Cañaveral se empalma
Buscando en el espacio nuevas Tierras
Donde llevar Desolación
Lucha y Guerra.
Y mientras eso ocurre
La cultura se inmola en los altares
Del nuevo consumismo.
Y las estrellas caen del cielo
“Rien ne va plus”…
Hagan juego…
bca
Raphaëlle Daouphars Dominante 7 Pintura acrilica
Ser hombre, es tender a ser Dios; o si se prefiere, el hombre es fundamentalmente deseo de ser Dios
Jean-Paul Sartre (1905-1980)
El ser y la nada
-888-
La despersonalización del hombre (II)
Pasar de ser una cosa a Ser
El espacio se encoge cada vez más para el hombre-sujeto sufridor, en busca de la felicidad y del sentido, prendido de libertad para asumir su propia responsabilidad. Creciendo, la despersonalización, hace cada cía más del hombre una cosa, un trozo de universo, un objeto. Es así que es visto, que se le trata y que debe vivir.
El campo de visión humano se limita, hasta en la medicina clásica y la sicología, a lo racional, lo definible y explicable, a aquello que se puede considerar como objeto. A todos los niveles, el de la profesión en particular, el hombre sujeto está entregado a un mundo sistematizado. Pequeño engranaje de una máquina que forma parte de un mecanismo todo poderoso y omnipresente de la organización y del rendimiento, simplemente “encargado” de funciones racionalmente inteligibles y evaluables, ya no sabe por si-mismo nada más que funcionar; es reducido al estado “funcional”. Pero desea no ser una cosa sino un sujeto, poseedor de una vida personal. Sujeto que sufre y que reclama una realización propia. Un individuo que tiene derecho de estar en el mundo, la cual cosa no concierne organizaciones objetivas y sus representantes. Con excepción, eventualmente, si las perturbaciones del ámbito personal perjudican el funcionamiento de la máquina a la cual está subordinado y que lo condena a la eficacia.
La reducción del hombre al estado de objeto de conocimiento racional, miembro de una organización establecida e instrumento de una producción cuantificable, representa una terrible limitación de su humanidad. Para afirmarse en ese universo, debe renunciar a su alma. Servir de instrumento o de pieza intercambiable, es poner entre paréntesis su individualidad. La exigencia de un mundo mecanizado, en el cual todo debe ser conforme a un funcionamiento bien determinado, lo obliga a adaptarse. Pero adaptarse interiormente es hacer, muy naturalmente, una existencia sin fricciones supremas. La ausencia de conflictos se torna la meta principal de la vida y justifica toda cobardía delante del dolor y el legitimo empleo de no importa que medio para alejar y ahogar aquello que no puede evitarse en una existencia humana tejida de sufrimiento.
El hombre pasa así al lado de la verdad de la vida. En cuanto que el hecho de vivir en la inautenticidad se traduce en angustia síquica o en enfermedad, la civilización interviene. Se parece cada vez más a una gigantesca fábrica de remedios que permite al hombre instalarse sin dolor en falsas actitudes. Lejos de reconocer en su sufrimiento el signo de una mala evolución y una llamada a la transformación, sacrifica su libertad de decisión esencial a la ilusión de una vida apacible, desprovista de toda trascendencia. El hombre totalmente adaptado se deja vivir sin preocupaciones. Ya no necesita de Dios, y, finalmente se cree libre al no sentir sus cadenas. No conoce ninguno de los derechos ni de su enraizamiento en el Ser ni de su individualidad esencial. Pero es su centro, la manera en que el Ser quiere ser manifestado en el mundo, por eso lo atormenta secretamente con su exigencia. Mientras no se subleva, vive en una mentira esencial. Cuando llega la hora de la angustia, si no ha perdido la fe de su infancia, se sirve de ella ara pedir a Dios la fuerza para continuar a vivir en la mentira y justifica la huida de si-mismo calificándola de “humildad”.
El rechazo de toda reivindicación personal y esencia, la reducción del hombre al estado de objeto, su perdida de individualidad y la negación de un Ser trascendente, todo eso pone en peligro la integridad del hombre, y consecuentemente, su destino. Es el resultado de la “secularización” total de la existencia. El Ser trascendente a desaparecido de nuestro horizonte... pero tan sólo de nuestro horizonte. Ya que queda nuestra vida real; nuestra vocación es de manifestarla. Su presencia, la metamorfosis que se produce por su causa, nos trae la curación y la felicidad.
bca
Pascale Montout
La douce Alchimie de l'être
Acrilico
La decisió
Si un conegut t’invita a una boda solemne
o pels vells temps,
si el bon gust familiar et recorda les normes
o incompliments,
si a la feina t’entrampen amb vocacions honestes
o amb dir-hi amén,
quan l’amor et reclami un amor uniforme,
respondre No.
Si vénen a buscar-te amb paraules de nata
o d’aiguardent,
si et prometen un cel sense dubte ni escletxa
o bé un infern,
si et demanen parer i compromís a ultrança
o encara més,
quan s’espera de tu el que sempre s’espera,
respondre No.
Si el teu ego et transforma en un mestre setciències
o en un dement,
Si l’edat t’aconsella elixirs de tragèdia
o un consomé.
Si el bon nom requereix reprimir dissidències
o assentiments,
quan el vers s’acontenti amb un peu d’ortopèdia,
respondre No.
Contra el circ de banquers i de polítics
o el recurs d’allistar-se a una ONG.
Contra l’aura de sants i delinqüents,
una síl·laba i prou.
Contra el SÍ meretrici
respondre NO.
Pere Pena (1962-//)
La decisió
-888-
Henri Morez Sans titre Huile sur toile
Marie, que je sers en trop cruel destin
Marie, que je sers en trop cruel destin, Quand d'un baiser d'amour votre bouche me baise, Je suis tout éperdu, tant le cœur me bat d'aise. Entre vos doux baisers puissé-je prendre fin !
Il sort de votre bouche un doux flair, qui le thym, Le jasmin et l’œillet, la framboise et la fraise Surpasse de douceur, tant une douce braise Vient de la bouche au coeur par un nouveau chemin.
Il sort de votre sein une odoreuse haleine (Je meurs en y pensant) de parfum toute pleine, Digne d'aller au ciel embaumer Jupiter.
Mais quand toute mon âme en plaisir se consomme Mourant dessus vos yeux, lors pour me dépiter Vous fuyez de mon col, pour baiser un jeune homme.
Pierre de Ronsard (1524-1585)
Second livre des Amours : Marie…
bca
Muriel Cayet
La lumière de la destinée
Acrilico sobre tela
Mutability
The flower that smiles today
Tomorrow dies;
All that we wish to stay
Tempts and then flies.
What is this world's delight?
Lightning that mocks the night,
Brief even as bright.
Virtue, how frail it is!
Friendship how rare!
Love, how it sells poor bliss
For proud despair!
But we, though soon they fall,
Survive their joy, and all
Which ours we call.
Whilst skies are blue and bright,
Whilst flowers are gay,
Whilst eyes that change ere night
Make glad the day;
Whilst yet the calm hours creep,
Dream thou and from thy sleep
Then wake to weep.
Percy Bysshe Shelley (1792-1822)
Mutability
-888-
Stefano Anghileri Mutability Photo

Haikus: Destino
¿El destino?
Viejo perro que ladra
Los trenes pasan
Sombra infiel
Reflejada en la pared
Días por vivir
Las pesadillas
En caballos desbocados
Huyen con la luz
bca
Maria Elena Vieira Da Silva Destino 1983 Óleo sobre tela
La muñeca perdida
Estamos en el último año de la vida de Kafka, que se ha enamorado de Dora Diamant, una chica polaca de diecinueve o veinte años de familia hasídica que se ha fugado de casa y ahora vive en Berlín. Tiene la mitad de años que él, pero es quien infunde valor para salir de Praga, algo que Kafka desea hacer desde hace mucho, y se convierte en la primera y única mujer con quien Kafka vivirá jamás. Llega a Berlín en otoño de 1923 y muere la primavera siguiente, pero esos últimos meses son probablemente los más felices de su vida. A pesar de su deteriorada salud. A pesar de las condiciones sociales de Berlín: escasez de alimentos, disturbios políticos, la peor inflación en la historia de Alemania. Pese a ser plenamente consciente de que tiene los días contados.
Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces, Dora lo acompaña. Un día, se encuentra con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado.”Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes? Le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta” responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?
Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.
Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.
Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas. Tres semanas. Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de tres semana Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida para siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.
Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen las tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar el mundo imaginario, las penas desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.
bca
Fausto Olivares
La muñeca
1988 Óleo sobre cartulina
El ímpetu cruel de mi destino
¡Cómo me arroja miserablemente de tierra en tierra, de una en otra gente, cerrando a mi quietud siempre el camino!
¡Oh, si tras tanto mal grave y contino, roto su velo mísero y doliente, el alma, con un vuelo diligente, volviese a la región de donde vino!
Iríame por el cielo en compañía del alma de algún caro y dulce amigo, con quien hice común acá mi suerte.
¡Oh, qué montón de cosas le diría, cuáles y cuántas, sin temer castigo de fortuna, de amor, de tiempo y muerte!
Francisco de Aldana (1540-1578)
Sonetos
Lee U-Fan Puerto de destino 4 Litografia 1991
Tu es, tout d'un coup : voici tout ce que tu es : Ton essence vraie et ta multiple hypostase : Tes noms ; tes tributs ; l'orbe que ton orbe écrase : Contemplation qui se résout en extase…
Victor Segalen (1878-1919)
Odes : Contemplation
-888-
Contemplación y trascendencia (II) Intuición
... Esa abstracción nos viene del Alma, de lo más interior de nuestro Ser, pues sólo podemos contemplar la belleza inteligible, si nos hacemos uno con ella, y esa unificación sólo es posible porque el Alma que se encuentra en nosotros es divina ( en su acepción más amplia , de perfecto en su genero, extraordinariamente bueno o bello) y, por lo tanto, participa directamente de esa belleza.
Sólo de esa forma es posible entender la idea de que el Alma intuye y expresa sin órgano alguno esta belleza. Ahora bien, no se necesita de órgano para intuir y expresar la belleza, porque intuirla y expresarla es unificarse con ella y, así, Alma y Belleza se tornan Una. El hombre solo es capaz de contemplar la belleza superior, porque tiene un origen divino; por eso, es capaz de sobrepasar las bellezas sensibles, (en el sentido de extraer de éstas la única belleza) es capaz de recorrer el camino de vuelta a "algo" que ya está en su interior.
El camino de vuelta, por su parte, es un camino contemplativo, ya que los varios grados de la contemplación corresponden a las diversas etapas de búsqueda de lo divino, del Ser Verdadero.
Alcanzar lo Uno y contemplarlo es pasar, necesariamente, por todas las etapas que, partiendo de la naturaleza, tienden a elevarse hasta la conjunción con lo Uno.
La contemplación como camino puede ser tanto ascendente como descendente. Descendente en el sentido de que lo Uno, por una especie de auto-contemplación, “produce” la Inteligencia; ésta, por contemplar lo Uno, “produce” el Alma, y ésta, al contemplar lo que le es posterior, “produce” la materia.
Ascendente, porque, el hombre contemplando la belleza sensible a través del Alma, se eleva hasta la Inteligencia, y ésta, contemplando lo Uno, se aúna con Él. Pero no se trata de un camino cualquiera y mucho menos de un camino que se realice en el espacio y el tiempo; se trata de un camino metafísico, a medida que busca encontrar el fundamento de todas las cosas.
Espiritualizar el arte, abstrayendo o intuyendo de él una belleza superior, divina, es el gran legado dejado por Plotino en su teoría de lo bello. Mostrar esa transfiguración espiritual en lo sensible es hacer más que una teoría estética, es hacer metafísica, o, por qué no decirlo, una metafísica estética.
Según Plotino pues, la belleza de la materia nos encamina a la belleza de la Inteligencia. De este modo la contemplación sería entender la contemplación de los varios grados de la belleza sensible que se esfuerza, en un movimiento contemplativo, en efectuar el camino de vuelta a su Unidad Original.
Contemplación y Belleza, por consiguiente, se relacionan en la medida en que lo Uno, por una actividad contemplativa, genera todas las cosas, incluso las bellas, y el hombre, contemplando, sobre todo cosas bellas, se eleva a lo Divino.
bca
Ichikawa Motoharu
La mémoire regarde
Óleo sobre lienzo
Quand j’aurais bien souffert de mon âme muette
Qui contenait le rythme et les rayons humains,
Sans l’avoir jamais vue, en des planches secrètes,
Des hommes la cloueront, ironique destin !
Cécile Sauvage (1883-1927)
Fumées – Destin
-888-
El cielo del olvido
Un poco más allá
Qué importa
Lo conocimos todo
Pensando haber vencido
¿Quién cuando ama
es tenedor de libros?
¿Quién mata?
¿Quién destruye?
Impasible, el imposible fin
Busca una respuesta
Tal vez
La única que importa:
balance de una vida.
Y sin saberlo
El acuerdo se rompe
La dicha que se había prometido
Huye
Nada queda
La nada es inmortal.
¿Quién sufre?
Trágico fin.
Una es la única
Salida que conduce
A la fin del camino.
Única
Respuesta del destino.
Hacerse mal
¿Quién dice que es banal?
Recibir golpes
Encajar insultos...
Criminales armas matan
al más sincero de los amores...
¿Quién hiere?
¿Quién deja a quién?
Impasible,
El imposible fin
Es uno.
Es tal vez la Única
Respuesta que deja el destino.
Medir las faltas
Contar los puntos del partido
Confiscar, incautar...
¿Vencedores, vencidos?
No sumar las penas
Y aún menos los castigos.
¿Quién vence?
Trágica fin
Una es la Única
Salida que conduce
A la fin de un destino.
Única
Salida que tiene este camino:
Noche de plena pena
en el cielo del olvido...
bca
Ramón Pérez Carrió
Oráculos del destino
1994 Técnica mixta sobre papel
La détresse et l’indigence du monde extérieur font que la plénitude de ton cœur devient aussi pour toi indigence et détresse.
La miseria y la indigencia del mundo exterior hacen que la plenitud de tu corazón se torne en ti miseria e indigencia
Friedrich Hölderlin (1770-1843)
Carta a su hermano
-888-
Despersonalización del hombre (I)
Impulso del Ser
El impulso del Ser, animando sin cesar todo lo que vive, es triple. Lo que vive no tan sólo quiere vivir, sino que también quiere realizarse en su forma individual particular. Lo que vive busca a realizarse en el Todo sin limites. Ese triple impulso nos deja entrever la plenitud viviente del Ser que crea, mantiene y renueva. Contemplamos el orden y la ley gobernando la multiplicidad de formas especificas de todo lo que existe. Ensayamos la unidad del Ser por el cual todo es uno en realidad. Y lo que brota de esa Unidad tiende siempre a tornar a ella.
Si el hombre toma conciencia del Ser y permanece enraizado en él, este último permanece presente en él como una fuerza y una confianza fundamentales, un testimonio evidente de su individualidad esencial, una fe en el orden que le es conforme. Es el refugio eterno en el seno de la existencia, la paz en el corazón. A medida que el hombre, devenido un ego independiente, pierde ese contacto con el Ser, las fuerzas inconscientes que lo sustentan, lo iluminan y lo protegen, se transforman en metas voluntarias de su esfuerzo:
1. La voluntad de seguridad, por la cual el individuo, ahora sometido a las circunstancias exteriores, construye con sus propias manos su saber y su poder.
2. La persecución de una organización cuyo sentido le es ininteligible en su conjunto.
3. El deseo de una comunidad humana donde encuentra refugio. Su morada primitiva en el Ser es reemplazada por una concha que lo protege, un orden que lo justifica, en la cual se encuentra y se siente en casa.
Si vive encerrado en esa concha, atento tan sólo a lo que en ella se ordena, su contacto con el Ser se debilita. Cada vez más pierde de vista su esencia. Más se asimila a las obras y al orden que el mismo ha creado, se vuelve más sumiso. El refugio, finalmente, lo engulle. Esta situación es la que sufrimos hoy de tres maneras: esclavo del orden impersonal que ha formado, se torna el mismo una cosa; está obligado a poner su individualidad entre paréntesis y ya no toma en cuenta su profunda trascendencia.
bca
El Impulso del Ser
|