|
|

Haikus: Añoranza
Abandonado,
El nido añora África
Y sus golondrinas
Mis carencias
Reflejan la soledad
De tus espejos
Sábanas blancas
Protegiendo el sueño
Del hombre niño
bca
Eduardo Arroyo Nostalgia 1984 Óleo sobre lienzo
L’empathie est une vertu publique obligée alors que l’indifférence est un vice privé
La empatía es una virtud publica obligada siendo la indiferencia un vicio privado
Jean Dion (1949-//)
Diario Le Devoir -Québec
-888-
Sentir la felicidad: Neurociencia, Empatía y Compasión (III)
Si en las semanas pasadas nos acercábamos a la felicidad en sus vertientes occidentales y orientales, hoy nos acercaremos a ella en su vertiente científica, la neurociencia y la plasticidad cerebral.
Desde el año 1985 el Dalai Lama y el Mid and Life Institut propician encuentros entre budistas y científicos para tender puentes entre dos mundos que hasta ahora (y casi por definición) nada tenían en común.
De estos encuentros han surgido iniciativas interesantes como las que el doctor Richard Davidson desarrolla en el laboratorio de la Universidad de Wisconsin (USA). Experimentos en los que los monjes budistas han participado como sujetos de observación con el fin de determinar si la meditación realmente transforma el cerebro.
Una de las primeras conclusiones es que la vieja idea de que las neuronas son las únicas células que no se regeneran y que el cerebro se mantiene igual desde que alcanzamos la edad adulta hasta que morimos es completamente falsa. Ahora se sabe que producimos tejido neuronal nuevo y que el cerebro puede crear nuevas conexiones o reforzar las existentes mediante acciones externas (actuando) o internas (pensando).
El Dr. Davidson ha utilizado la resonancia magnética y el electroencefalograma con monjes budistas con más de 10.000 horas de meditación. Los resultados permitieron localizar las zonas cerebrales que se activan con la meditación y con pensamientos como el altruismo, la alegría o la compasión. Con la compasión se pudo demostrar un importante aumento del flujo de ondas gamma, que en los meditadores expertos se mantenía muy alto aún después de abandonar el estado meditativo. Cuando este tipo de ondas estaba presente, además, se reducía la actividad cerebral relacionada con emociones negativas como la tristeza y la ansiedad. Es decir, a fuerza de practicar, los monjes se habían convertido realmente en personas más compasivas y felices.
Otra doctora, la Dra. Tania Singer, demuestra en otros estudios, que incluso meditadores novatos pueden transformar ligeramente sus ondas cerebrales. Para ella el comportamiento social humano se construye con aportaciones de la economía, la neurociencia, la sicología y la filosofía.
Todo ello afecta a nuestra manera de relacionarnos, y la clave de nuestro éxito relacional (y, en gran medida, nuestra felicidad) se halla en la capacidad de comprender cómo se sienten los demás. A esto se llama empatía. Si la empatía nos conduce a la acción, se convierte en compasión.
Todos los seres humanos tenemos capacidad de empatía de forma innata: cuando sentimos dolor físico, se activa la misma zona cerebral que cuando vemos a otro persona padeciendo el mismo dolor. Aunque esa capacidad no es igual en todos nosotros, si que tenemos la posibilidad de entrenar y aumentar la empatía y la compasión.
bca
José María Herrero Pasiones del agua 1995 Óleo sobre lienzo
Siempre que hundo la mente...
Siempre que hundo la mente en libros graves La saco con un haz de luz de aurora: Yo percibo los hilos, la juntura, La flor del Universo: yo pronuncio Pronta a nacer una inmortal poesía. No de dioses de altar ni libros viejos No de flores de Grecia, repintadas Con menjurjes de moda, no con rastros De rastros, no con lívidos despojos Se amansará de las edades muertas: Sino de las entrañas exploradas Del Universo, surgirá radiante Con la luz y las gracias de la vida. Para vencer, combatirá primero: E inundará de luz, como la aurora
José Martí (1853-1895)
Flores del destierro: Siempre que hundo...
-888-
-
Cirilo Martínez Novillo Trigales 1988 Óleo sobre lienzo
Le réel est apparence ; et autre chose existe, qui n’est pas apparence et ne s’appelle pas toujours Dieu
Lo real es apariencia ; existe otra cosa, que no es apariencia y no se llama siempre Dios
André Malraux (1901-1976)
Surnaturel –
-888-
Apariencia y percepción
¿Es la percepción una simple pasividad de la mente? En la entrada de la semana pasado vimos que no. La mente siempre está en actividad en la percepción ya que es su estructura. Una labor constante de identificación se origina en el seno de la percepción y esa labor consiste en la síntesis de lo vario que apunta la constitución de unidades idénticas, que se encuentra en la naturaleza de la identidad-objeto. La percepción implica la constitución de un mundo coherente único y real: el “existente” en el estado de vigilia. La vigilancia es vivida, en el tiempo psicológico, en la anticipación de un mundo perceptivo único y coherente.
Puede que, algunas veces, el objeto me sorprenda y que uno de sus aspectos no sea el que yo, en ese momento, esperaba. La síntesis de identificación puede entonces fallar. En las ilusiones ópticas, por ejemplo, puedo estar alterado por la apariencia perceptiva, que viene entonces a desafiar mi continuo proceso de síntesis.
Por ejemplo, veo una casa, me preparo para pasar al otro lado en el que espero descubrir el resto de la casa, pero... descubro que no hay nada. Lo que había anticipado no existe, como en los decorados del cine. Puede que, durante unos segundos, esté inquieto. Pero ese hecho no compromete mi creencia en la realidad del Mundo: recompongo los trozos de percepción en unos segundos, para permitirme seguir con mi coherencia del mundo. Necesito “pensar” mi percepción de un mundo coherente. “Debe haber” un mundo coherente como telón de fondo de las manifestaciones (fenómenos). Cualquiera que sea ese fenómeno (manifestación, apariencia), es siempre una manifestación de algo, es la “fenomenalisación” del mundo mismo. Bien es cierto que no sé qué es el Mundo como manifestación, pero todo lo que conozco en ese momento me vuelve a él. La cual cosa quiere decir que la apariencia es la manifestación continua del mundo en mi consciencia en estado de vigilancia.
La apariencia –para el fenomenólogo- no se opone a la realidad, que se escondería no se sabe donde, es la donación “en persona” de la realidad. Es un momento de su esencia. La apariencia es una “presentificacion” (tornar presente) de la cosa, sobre un telón de fondo que es el mundo. Una presentación, ciertamente parcial ya que debe ser explorada, que reclama una confirmación concordante ya que ningún esbozo es “el todo de la cosa”, pero es a pesar de ello una manifestación de ella. En la percepción, el esbozo lleva con él las potencialidades de las cosas.
bca
Giuseppe Arcimboldo La Primavera Óleo sobre lienzo
Ô tours de mon printemps, tours couronnés de rose,
A votre fuite en vain un long regret s’oppose.
Beaux jours, quoique souvent obscurcis de mes pleurs,
Vous dont j’ai su jouir même au sein des douleurs,
Sur ma tête bientôt vos fleurs seront fanées.
André Chenier (1762-1794)
Élégies – Ô jours de mon printemps
-888-
La luz de febrero
Poco a poco el bosque siente el calor de febrero
Y San Valentín despierta en los amantes,
Bajo las sábanas de la Tierra,
Pasiones renovadas por los fríos del invierno.
La luz que poco a poco va captando
Todo ser viviente, se intensifica,
Con unos cielos más puros, más inmensos.
Esa luz que se entretiene alargando
Perezosamente su despedida.
Recuerdos de otros ciclos idénticos,
De otras primaveras de las que no tuve conciencia.
Estremecido y lento el cielo invita al paseo
Y la mañana nos descubre en el jardín
La sinfonía amarilla de las mimosas en flor.
El perfume de la mimosa y la luz de febrero
Que refulge en la sombra, los almendros
Voluptuosos llamando a la alondra, las primeras violetas...
Anuncio tantas veces omitido de una nueva primavera,
Crepúsculos dorados, lilas, verdosos,
Y en mi corazón con humildad certera
Un reconocimiento a ti, la vida.
-bca-
Guy Teytaud Mimosas au village Óleo sobre lienzo
El presente es indefinido, el futuro no tiene realidad sino como esperanza del presente, el pasado no tiene realidad sino que como recuerdo del presente
Jorge Luis Borges (1899-1986)
Ficciones
-888-
Naturaleza y peligro de la conciencia objetiva (II)
Objetividad, en el sentido teórico del término, no designa la calidad material de la cosa, sino una manera de tornarse conciente, de ser concientemente definido. Ello corresponde a un cierto modo de conciencia. En él domina el yo que fija y que, desde su posición del yo frente al objeto, se lo representa (lo presenta ante él).
Tiene conciencia de éste objeto solamente así, frente a él. A ese mundo de conciencia pertenecen también sus “constreñimientos”. Por el hecho de que el yo se pone como idéntico a él-mismo, también sitúa todo lo demás en oposición a él.
Es la rotura “sujeto-objeto”. Y el yo que establece y define cualquier objeto lo distingue a la vez como un “esto” que no es “aquello”. La realidad que percibe es no solamente objetiva sino que también ordenada en contrarios. Los contrarios son también una categoría de la realidad fundada sobre el yo que define el objeto.
La conciencia que percibe y se mueve en la objetividad y los opuestos existe y desaparece con el punto fijo del yo. Es sólo con relación a éste centro fijo de la conciencia del yo, y de aquello que ha verificado, que existen un aquí y una allá, un antes y un después, un alto y un bajo. El espacio y el tiempo son pues los modos de orden de esa visión natural del mundo y del hombre. Sus raíces se encuentran en el yo que se define y define el mundo. Pertenecen exclusivamente a la manera en que la vida se vuelve consciente con relación a ese yo. ¿Qué adviene si desaparece?
bca
Pierre Samanos 3 Maternités Africaines Mixta sobre tela
Vaig de no-res aquest vers fent
Vaig de no-res aquest vers fent:
no m'hi contemplo, ni altra gent,
no diu jovent, ni d'amor sent
el devessall.
Quan l'he trobat, jo era dorment
dalt d'un cavall.
No sé pas l'hora que em véu nat,
no sóc alegre ni entristat,
no sóc feréstec ni ensucrat.
En alta vall,
de nit vaig ser ben fetillat
damunt davall.
Potser dormia i no ho sabí,
si era despert, no ho coneguí.
Del cor, que un dol em migpartí,
resta un penjall.
Però no en servo, us ho puc dir,
cap esgarrall.
Temo morir, car sóc malalt.
Ho diuen tots i és el que em val.
Reclamo metge curial.
Mal agafall!
Si ell em guareix, serà com cal,
si no, brivall.
Tinc una amiga, sóc cortès.
Mai no la viu ni m'ha fet res
que em doni goig o em sigui pes.
No n'he treball
car cap normand hi ha ni francès
pel meu fogall.
Mai no la viu, i l'amo fort.
No m'ha fet bé ni m'ha fet tort;
quan no la veig, visc en deport.
Em jugo un gall
que altres més belles dins el cor
em fan estrall.
Guilhem de Peitieu (1071-1126)
Vaig de no-res aquest vers fent
-888-
Neila ben Ayed Joie et bonheur óleo sobre tela
Le bonheur est mélancolique
Le bonheur est mélancolique. Le cri des plus joyeux oiseaux Paraît lointain comme de l'eau Où se noierait une musique.
À l’œil qui s'en repaît longtemps La couleur des fleurs est moins fraîche ; L'herbe a parfois l'air d'être sèche Sur le sein même du printemps.
L'allégresse comme un mensonge Hausse sa note d'un degré Et l'angoisse au cœur se prolonge Sous un jour trop longtemps doré.
Cécile Sauvage (1883-1927)
Mélancolie : le bonheur…
bca
Alain Mascle Bonheur intense Acrílico
Haikus: Felicidad
El alba clarea
Esperar el final del sueño
Para despertar
Cerrar los ojos
Miles de soles rojos
Se encienden
Uno, dos, tres ...
Nunca pude contar con ella
... ni sus lunares
bca
Lo que determina nuestras experiencias es la mente y la mente puede ser transformada. La mente puede cultivarse para dejar de ser una fuente de sufrimiento.
Mathieu Ricard (1946 - //)
-888-
Sentir la felicidad: Meditación oriental (1I)
Si la semana pasada hablábamos de sentir la felicidad a la manera de los griegos (por la razón y la amistad como preconizaba Epicuro), hoy nos acercaremos a la respuesta dada por Oriente.
Esa otra visión del mundo que nos llega del mundo de la antigua filosofía budista (tal vez el primer “sicólogo” de la historia) gana día a día más adeptos en nuestro mundo occidental. Justo es también de reconocer que muchos lo hacen simplemente atraídos por la novedad, por la necesidad (tan de nuestro tiempo) de “mariposear” (sin nunca quedarse ni profundizar más de unas cuantas sesiones) en “nuevas técnicas”.
Lo esencial de esa manera de ser propone cambiar la razón de occidente por la compasión. Ese término designa mucho más que lo que la definición de la R.A.E delimita (del latín compassió, compasionis: sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias).
El traductor y asesor personal del Dalai Lama, el monje budista Mathieu Ricard, doctorado en genética celular por el Instituto Pasteur, que un buen día abandonó todo y marchó a Katmandú para estudiar las enseñanzas budistas, es unas de las personas que más a dado a conocer esa “nueva filosofía” del ser que llega a la felicidad por la compasión. A pesar de vivir en el monasterio de Shechen, a menudo abandona las montañas y su paz para encerrarse en un laboratorio donde él mismo es sujeto de numerosos experimentos en los que se analizan los efectos de la meditación sobre el cerebro. Por los resultados de estos tests, se considera a Ricard el hombre más feliz del mundo (ver su libro “En defensa de la felicidad”) y contrapone sus ideas a las de Epicuro.
“Unos de los principales errores en la concepción de la felicidad es confundirla con las sensaciones placenteras. Pero las sensaciones placenteras no son fiables porque dependen de las circunstancias externas. La autentica felicidad es casi lo opuesto a eso. Es ser invulnerable a las condiciones externas (el subrayado es mío). Ese tipo de felicidad te ofrece las herramientas para hacer frente a los altibajos de la vida con ecuanimidad, fortaleza interior, libertad, compasión y coraje. Sukha es el término budista que describe ese estado. Es una manera de ser que contiene esas cualidades, que todos poseemos potencialmente y que podemos entrenar y cultivar, como cualquier habilidad. Cuanto más las experimentes, más profundas, más estables y vastas serán.”
Esas cualidades de libertad interior, la paciencia, la humildad son verdaderos antídotos a las adicciones, la ira o el orgullo. Y la herramienta para cultivarlas es la meditación (concentración).
Y la conclusión no lleva una vez más a constatar que a pesar de la aparente oposición entre ese pensamiento y el de Epicuro se acercan bastante. Y nos demuestra que es posible conseguir ese estado de paz mental sin abandonar la vida mundana ni tener que marcharnos a las lejanas montañas de Nepal.
bca

Pax Animæ
No me habléis más de dichas terrenales Que no ansío gustar. Está ya muerto Mi corazón, y en su recinto abierto Sólo entrarán los cuervos sepulcrales.
Del pasado no llevo las señales Y a veces de que existo no estoy cierto, Porque es la vida para mí un desierto Poblado de figuras espectrales.
No veo más que un astro oscurecido Por brumas de crepúsculo lluvioso, Y, entre el silencio de sopor profundo,
Tan sólo llega a percibir mi oído Algo extraño y confuso y misterioso Que me arrastra muy lejos de este mundo.
Julián del Casal (1863-1893)
Nieve, Marfiles viejos : Pax Animæ
-888-
Dans les rêves, on ne voit jamais le soleil, bien qu’on ait souvent la perception d’une clarté beaucoup plus vive. Les objets et les corps sont lumineux par eux-mêmes.
(en los sueños nunca se ve el sol a pesar de tener una percepción de una claridad mucho más viva. Los objetos y los cuerpos son luminosos por ellos mismos)
Gérard de Nerval (1808-1855)
Aurélia
-888-
Otra forma de consciencia: percepción
Al igual que la imaginación, la percepción es una forma de consciencia. Si se elimina la dimensión de la consciencia, la percepción no tiene sentido. La diferencia entre la percepción objetiva y la percepción subjetiva es que se basa en el consenso, en testimonios, que es inter-subjetiva en cuanto que la percepción subjetiva, en su sentido individual, es tan sólo un hecho particular.
Por otra parte, también es cierto, que una percepción tampoco se recibe nunca sola. No existe una percepción fragmentaria. Tan sólo es el análisis el que es fragmentario. La única identidad / objeto no basta para llegar a la plena realidad de la cosa percibida. Lo que asegura la realidad de la cosa es su presencia en el mundo. El mundo en su totalidad sostiene la existencia de cada cosa. Lo que mi atención asume y designa como siendo una cosa, no existe si no es ligado a la totalidad de la existencia, tal como me es dado en la percepción. Cada cosa posee una extensión indeterminada que puedo explorar, cada cosa se entrega a mí en una infinidad de esbozos.
Pero el horizonte de todas las cosas se incluye en el horizonte del Mundo. Lo que es extraordinario en la percepción es que forma parte de un Mundo que en si-mismo es un mundo inagotable que se ofrece a mí en multitud de esbozos múltiples y distintos. El conjunto de esas cosas co-presentes en la intuición se vislumbrada clara o oscuramente, distinta o confusamente y rodea constantemente mi actual campo de percepción. No agota ni tan siquiera el mundo que se presenta a mi de manera consciente en cada momento en que estoy “vigilante”. Al contrario, se extiende según un orden inalcanzable. Es un mundo que, en cuanto entro en el estado de vigilancia, me muestra una condición implícita de su realidad en contrapunto con el mundo del sueño, que no es ni uno ni idéntico.
La consciencia tética (consciencia espontánea de la fenomenología que se opone a la consciencia reflexiva) del Mundo es presente en la consciencia de la realidad del objeto.
bca
Alain Marc Le passage des sages Mixta sobre tela
La tendresse est le repos de la passion
La ternura es el reposo de la pasión
Joseph Joubert (1754-1824)
Carnets
-888-
Otro espacio
Necesitaría un espacio más allá del amor
Una palabra virgen, unas manos libres
Que nuestros labios reencuentren en sus discursos
La fuerza del viento, la levedad del secreto.
Que se pueda decir todo y todo perdonar
Que la locura se exhiba en las rimas prohibidas
Que la tinta se confunda con la libertad
Que la tormenta domada admita al horizonte
Que nunca más se enturbien ni ojos ni miradas
Que tu risa cante a jamás la anarquía
Que otros te conozcan y vengan a morir a tus pies
Como yo en tus labios me pierdo en la utopía
Que pasado mucho tiempo el alba nos llegue
Rebelde y disidente, sin confiarse jamás
Que nuestras manos se acuerden y guarden este instante
Como un precioso vértigo de mañanas prohibidas.
Si bastase de una palabra para convencer al abismo
Me iría temblando, silencioso a la fuente de tu voz
Para, en un susurro, murmurar el instante sublime
De la noche sin luna que nos reunirá.
bca
Otro espacio
Objectivité ne signifie pas impartialité mais universalité
Objetividad no significa imparcialidad sino universalidad
Raymond Aron (1905-1983)
Introduction a la philosophie de l’histoire.
-888-
Naturaleza y peligro de la conciencia objetiva (I)
La visión objetiva de la vida descansa sobre el ego, por el cual el hombre dice “yo soy yo”. Por eso, el nervio de la conciencia objetiva y la raíz del principio de realidad que engendra es el “principio de identidad”! El hombre se percibe como idéntico a él-mismo, como un punto fijo en medio del flujo de los acontecimientos. Ve el mundo con relación a esa posición. La mirada del yo definido. Se pregunta “¿qué es esto?” y responde constatando “esto es esto”. Por eso, por medio del juego de las preguntas y respuestas de ese yo, la vida se fija en “hechos” establecidos y delimitados. De esa “posición del yo” y con relación a él, todo lo vivido se vuelve un objeto presentado ante él. Su universo es un mundo deliberadamente definible y objetivamente determinado y explicado: todas las cosas tienen una realidad en la sola medida en que se incorporen en la estructura de ese real objetivo. Distinguido, establecido, lo que es objetivamente definido deviene un concepto. Aquello que se escapa a ese orden no tiene aún, o no tiene, realidad –es solamente “subjetivo”, simple contenido de la imaginación, fantasías, creencias, sentimientos, deseos, etc-.
La identificación del hombre a su yo definidor, su apego al orden dónde se funde su conciencia objetiva, tiene dos consecuencias: por una parte una “visión” bien delimitada, una teoría sobre aquello que debe ser considerado y aceptado como “real”, y por otra parte una concepción pragmática del mundo, indicando lo que tiene, o no, importancia para el hombre. A sus ojos, en esa concepción del mundo, sólo es real “fuera de el”, aquello que es definido. De la misma manera, su propia realidad es valida solamente en tanto que individuo determinado “que afirma su posición”. Pero ese punto de vista condiciona el significado, positivo o negativo, de todo aquello que hay en el mundo.
bca
Vacío
In memoriam,
A mi madre, Aurora
Y volvió el monstruo
Otrora sospechado
A cerrar sus garras
Sobre nuestro destino
El dolor se abatió
Como plaga de faraón:
Un himno sombrío
Vibrante de mil sonidos.
Un abismo de soledad
Patética, lúgubre y triste.
Otros lazos se anudarán
Pero la herida ella,
Persistirá, invisible.
La ternura se fue
Y con ella el calor.
La vida pasará
Con otras tantas heridas.
Pero la muerte
de quien te dio la vida
Permanecerá:
Grito y desgarro
A un tiempo
Imborrable.
Hoy madre, son ya
Cuatro largos años,
De ausencia.
bca
Jaime Morera y Galicia Lirios Óleo sobre lienzo
Olor intensa
Fem caputxetes que cofin quimeres.
Roges, blaves..., color de meravella.
Dins cistellets, mel i mato: tendresa.
I aturem-nos al forest de la vida!
Quants camins! Verals, marges i estimballs.
Quina fragància a pluja i a somrís.
I quin bategar d'ales insistent.
I aquesta llum que s'apaga i s’encén.
I aquest respir de fulles i d'arrels.
Resseguim rutes de foc prohibides
perquè es bell acaronar nius i cants.
Si trobem llops malcarats i sapastres
fruïm a cor que vols del seu encant.
"Casa de somnis tot ho fa possible".
Qui serà qui? - Orelles, potes, dents...-
El llop serà avia? L'avia serà llop?
Tots tenim fam. Tots tenim set; calfreds...
I dormim. I ens despullem. Orats. Cecs.
I sucumbim entre els braç, os peluts
d'estafadors. Indòmits taumaturgs.
Concubinatge: vida i mort es besen.
Teresa Sarramí (1939 - //)
Olor intensa
-888-
Berthe Morisot No jardim (detalle) Mus. Nacional - Estocolmo
Sensation
Par les soirs bleus d'été, j'irai dans les sentiers, Picoté par les blés, fouler l'herbe menue : Rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds. Je laisserai le vent baigner ma tête nue.
Je ne parlerai pas, je ne penserai rien : Mais l'amour infini me montera dans l'âme, Et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien, Par la Nature, - heureux comme avec une femme.
Arthur Rimbaud (1854-1891)
Poésies : Sensation
-888-
Gérard Fagnoni Leur chemin des matins d'école Huile sur toile

Haikus: Sensaciones
Impresiones
Sentido de las cosas
En equilibrio
Sensaciones
Mil veces vividas
La vida fluyendo
Emociones
Interés expectante
De la armonía
bca
Ning Yeh Pivoines Estampa japonesa
De todos los medios de los que se arma la sabiduría para alcanzar la dicha en la vida, el más importante es la amistad
Epicuro (341 aC / 270 aC)
-888-
Sentir la felicidad: Razón y amistad (1)
El ser humano lleva más de 2500 años intentando determinar qué es la felicidad. Los neurocientíficos dicen haberla “visto” a través de un monitor, en forma de ondas cerebrales gamma. Los filósofos siguen su huella en los numerosos textos clásicos (que nos dejaron sobre todo los griegos). Los monjes budistas dicen sentir su presencia al sentarse en la posición del loto, cerrando los ojos y recitando un mantra. La psicología positiva sostiene, en cambio, que la persecución es vana: la felicidad debe (y puede) construírsela uno mismo mediante técnicas muy concretas, al alcance de la gran mayoría de nosotros.
La buena noticia, para nosotros, es que por primera vez, científicos, filósofos, psicólogos y “meditadores” parecen haberse puesto de acuerdo para poner sus pesquisas en común.
Ello ha dado vida a un conocimiento minucioso de la “anatomía de la felicidad” y sus causas.
De todos es sabido que ese camino empezó en las ágoras atenienses (¿qué no se habrá inventado en ellas?) donde nació una nueva ciencia llamada filosofía: Platón, Sócrates, Séneca o Epicuro fueron los primeros en elevar preguntas fundamentales sobre el ser humano y cómo los seres humanos podían alcanzar la felicidad. Hasta hace muy poco ese saber de siglos quedó relegado a los libros de historia, sin conexión posible con la llamada “vida moderna”, y por supuesto sin efecto en nuestro sociedad desarrollada.
A final del siglo XX, numerosos fueron los libros que recogían ese saber y demostraban que las palabras de los clásicos eran perfectamente válidas para dar respuesta a las inquietudes de una sociedad moderna estresada, siempre en busca de la felicidad soñada.
En el año 306 antes de Cristo, Epicuro fundó una institución filosófica cuyo objetivo era promover la felicidad, según una definición propia que aseguraba que “el gozo es el principio y el fin de una vida dichosa”. Inmediatamente fue acusado y tachado de depravado. En Atenas llegó a circular bulos sobre las orgías gastronómicas y sexuales que se celebraban a diario entre las paredes de su escuela.
Muchos se habrían sorprendido si, en vez de criticar sin fundamento, se hubiesen atrevido a franquear las puertas de su casa: una vivienda sencilla, en la que se comía escasamente (la comida procedía casi exclusivamente de un pequeño huerto), se bebía con sobriedad (más agua que vino), se vestía ropas sencillas, y entre sus habitantes se fomentaba un ambiente de recogimiento y amabilidad. Para él su particular forma de vida placentera se fundamentaba en el desarrollo de la amistad, la libertad y la reflexión a partes iguales. Y, claro está, en el poner en práctica, para él mismo y sus seguidores, estos principios clave en concordancia que pensaba.
Para la amistad escogió una casa grande en el barrio ateniense de Melite y allí vivió rodeado de amigos. Poseían aposentos privados y espacios comunes, donde comían juntos, conversaban y reflexionaban.
Para la libertad y con el fin de no verse obligados a trabajar para gente que no era de su agrado ni a satisfacer caprichos humillantes, se apartaron de las ocupaciones en los negocios de la vida ateniense, aceptando un modo de vida más simple a cambio de independencia. Para sustentar esta vida autónoma, se compraron un huerto y cultivaron sus propios vegetales.
Para la reflexión combatieron la ansiedad con la razón: las angustias concernientes al dinero, la muerte o lo desconocido se aliviaban. Sostenían que era la única manera de aliviarlas. No en vano la razón es la piedra angular del pensamiento occidental y de nuestra concepción de la felicidad.
¿Es sólo un punto de vista? ¿Pueden y caben otras visiones?
bca
Pablo Ruiz Picasso
Amistad
1908 Óleo sobre lienzo
Tu perfume
El perfume de tu pelo desborda mis emociones, me lleno de sensaciones cuando tu cabeza huelo.
Es olor a caramelo que alza los corazones, me transfunde las razones, aviva sin par mi celo.
Aun con los ojos cerrados por tu olor yo te adivino, tu provocas mis pecados.
Te siento y no me domino, con los instintos cargados me induces al desatino.
Miguel de Asén (1962 -//)
Tu perfume
-888-
Ferdinand Hodler La sensación 1901 Óleo sobre lienzo
|