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Presencia y fuga
¡Agua, no huyas de la sed, detente! Detente, oh claro insomnio, en la llanura de este sueño sin párpados que apura el idioma febril de la corriente. No el tierno simulacro que te miente, entre rumores, viva; no, madura, ama la sed esa tensión de hondura con que saltó tu flecha de la fuente. Detén, agua, tu prisa, porque en tanto te ciegue el ojo y te estrangule el canto, dictar debieras a la muerte zonas; que por tu propia muerte concebida, sólo me das la piel endurecida ¡oh movimiento, sierpe! que abandonas.
José Gorostiza (1901-1973
El poema frustrado (1939)Presencia y fuga (fragmento)
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Georges Braque Les falaises d’Etretat 1960 Óleo sobre tela
Para llegar a la serenidad no hay que temer ni al paro, ni a la pobreza, ni a la muerte...
Ostad Elahi (1895-1974)
Máximas
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Serenidad
¿No es un alivio saber que existe gente en el mundo que está tan presente al instante que cuando entran en un lugar caótico –en una atmósfera densa- crean calma a su alrededor?
Y lo más sorprendente es que esa calma no nace de la manipulación o del control. Esta calma nace de la presencia. De un intangible difícil de explicar pero que, inmediatamente, sabemos reconocer. Como si fuese algo que hubiésemos conocido pero que hemos olvidado, a imagen de esos paisajes que rápidamente instauran en nosotros sosiego y paz.
Sólo una persona que está presente, (en el aquí y ahora), en si mismo, lleva consigo ese sentimiento de serenidad. Muchos son los métodos que aseguran llevar al practicante a ese estado, pero tan sólo los que diferencian la lucha con algo relacionado con el orden, la eficacia y la uniformidad silenciosa llevan a la seguridad de que la vida no es “pequeña” sino que está curiosamente ordenada:
· El orden que procede del control está lleno de tensión.
· El orden que proviene de la rigidez está lleno de lucha.
· El orden que viene de la serenidad está lleno de paz.
bca

Serenidad Foto
Balanzas cósmicas
Cada día, me asombro de estar vivo
Tal vez, también, al mismo tiempo, muerto.
No sé, aún, si los dioses en su vigilia eterna,
Me observan, me escrutan o, simplemente
Pasan de mi, tal vez también de ti.
Mis palabras, en el desierto de la vida,
revientan en un silencio genésico.
Y, de ese mismo silencio,
vuelven a brotar palabras y más palabras,
mil veces susurradas, mil veces insinuadas.
¿Cuál es la diferencia
entre estar vivo y estar muerto,
si el universo entero me contiene
– o yo a él, que al fin, es lo mismo- ?
Si nada se pierde y nada se crea
-sino que se amalgama de otra manera-,
si esa piedra del camino y eso que llamo yo
contienen los mismos elementos,
los mismos átomos eternos,
¿Cuántas veces Te habré dicho te quiero?
Tal vez esos dioses, que todo observan
que todo escrutan, que todo pesan
en sus balanzas cósmicas lo sepan...
bca

Mano cósmica Nebulosa PSR B1509-58 Foto NASA
Codicia
Cavando para montar un cerco que separara mi terreno del de mis vecinos, encontré, enterrado en el jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro.
A mí no me interesó por la riqueza, sino por lo extraño del hallazgo.
Nunca he sido ambicioso, y no me importan demasiado los bienes materiales…
Después de desenterrar el cofre, saqué las monedas y las lustré. ¡Estaban tan sucias y herrumbrosas las pobres!
Mientras las apilaba sobre mi mesa ordenadamente, las fui contando…
Constituían una verdadera fortuna.
Sólo por pasar el tiempo, empecé a imaginar todas las cosas que se podían comprar con ellas…
Pensaba en lo contento que se pondría un codicioso que topara con semejante tesoro…
Por suerte…
Por suerte no era mi caso…
Hoy ha venido un señor a reclamar las monedas.
Era mi vecino.
Pretendía sostener, el muy miserable, que las monedas las había enterrado su abuelo y que, por lo tanto, le pertenecían.
Me fastidió tanto…
... ¡que lo maté!
Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas se las habría dado, porque si hay algo que a mí no me importa, son las cosas que se compran con dinero…
Pero, eso sí,
no soporto a las personas codiciosas…
Jorge Bucay
Cuentos para pensar: Codicia
bca

Chantal Muñoz Convoitise Óleo sobre lienzo
Old woman
The owl-car clatters along, dogged by the echo From building and battered paving-stone. The headlight scoffs at the mist, And fixes its yellow rays in the cold slow rain; Against a pane I press my forehead And drowsily look on the walls and sidewalks.
The headlight finds the way And life is gone from the wet and the welter-- Only an old woman, bloated, disheveled and bleared. Far-wandered waif of other days, Huddles for sleep in a doorway, Homeless.
traduttore traditore
Anciana
Traquetea el último tranvía obstinado con el eco que le devuelven los edificios y el pavimento horadado: los faros desdeñan la bruma y clavan los rayos amarillos en la lluvia lenta y fría; contra una ventanilla aprieto la frente y, con mareo, contemplo las tapias, las aceras.
Los faros hallan el camino, desaparece la vida de la humedad y el fárrago... Sólo una anciana hinchada, desmadejada, agotada, abandonada, remota caminante de otro tiempo, se acurruca en un portal en pos del sueño sin techo.
Carl Sandburg (1878-1967)
Old woman
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Morteza Katouzian The homeless 1984 Óleo sobre lienzo
Utopías
Mundos por nacer
Los niños en el jardín
Ven utopías
Que se marchiten
Todas las flores del mal
y... recomenzar
Un gallo canta
Soñar nuevas vías
Sin perder el tren
bca
Erika Somogyi Utopies Technique mixte
El propósito de tu vida no es imitar a la mayoría, sino vivir de acuerdo con la ley interior que rige en tu ser. No actúes contra tu consciencia o contra la verdad. Vive así, y cumplirás la tarea de tu vida.
Marco Aurelio (121-180 dC)
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La ley interior
Una de las cosas que más sorprende, en la turbia época que nos ha tocado en suerte vivir, es la falta de eso de Marco Aurelio (hace ya tanto tiempo que nadie lo recuerda...) llama la ley interior. El ser humano nace (¿se hace?) con unos atributos heredados de sus progenitores. Ese “archivo”, que no deja de ser la sabiduría acumulada por todos nuestros antepasados y que constituye a su vez las “bases”, las estructuras sobre las que podemos construir nuestras nuevas estructuras mentales y filosóficas.
Esa ley interior esta en concordancia con las leyes universales que rigen nuestro universo y que, si se aplican, permiten a la humanidad avanzar en su imparable evolución hacia lo “divino”.
Los últimos acontecimientos políticos han dado a las nuevas generaciones el peor de los ejemplos: especulación, corrupción, lujo y porqué no decirlo “mezquindad”.
Desde lo más profundo de mi ser me pregunto: ¿qué mundo estamos traspasando a las generaciones futuras? ¿Qué valores? ¿Qué metas?
Para poder comprender esa ley interior disponemos de un instrumento hecho a la medida del reto de representa cumplir con esa ley interior: la consciencia. Esa que por simple definición puede a la vez ser objeto y sujeto de nuestros postulados profundos.
Ya en la Ilustración, Jean-Jacques Rousseau escribía:
“la consciencia es el verdadero juez entre el bien y el mal, la consciencia es lo que hace a una persona similar a Dios, y es la mayor ventaja de la naturaleza humana. Sin consciencia no habría nada que nos elevara por encima de los animales, y la gente encadenaría una mentira con otra”
Como esta generación parece haber desechado la idea de Dios es muy difícil tener la comprensión del principio divino que habita en nosotros. Principio que habita en lo más profundo de nuestra ser aún sin ser “conciente” de ello.
¿Se puede luchar contra los requerimientos de la consciencia? ¿Puede esa toma de consciencia permitirnos vivir en armonía con nosotros mismos y por ende con el Universo? ¿Se puede traspasar el umbral de esa Ley (o quebrantarla) sin que repercuta en la tarea de nuestra vida?
Evidentemente tan sólo se puede dar una respuesta individual, una respuesta que habrá surgido después de largo tiempo de reflexión y trabajo sobre uno mismo.
bca

Romuald Gauthereau Infini Óleo sobre lienzo
Eso era amor
Le comenté: -Me entusiasman tus ojos. Y ella dijo: -¿Te gustan solos o con rimel? -Grandes, respondí sin dudar. Y también sin dudar me los dejó en un plato y se fue a tientas.
Ángel González Muñoz (1925-2008)
Eso era amor
bca
Tus ojos
Dire que le monde ne vaut rien, que cette vie ne vaut rien, et donner pour preuve le mal, est absurde, car si cela ne vaut rien, de quoi le mal prive-t-il
(Decir que el mundo no vale nada, que esta vida no vale nada y dar por prueba de ello el mal, es absurdo, ya que si no vale nada, ¿ de qué nos priva el mal ?)
Simone Weil (1909-1943)
La pesanteur et la grâce
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Tomás Moro y La Utopía
La modernidad del pensamiento de Tomás Moro se deja notar en su critica a la sociedad estamental: la división platónica entre guardianes (ricos) y trabajadores (pobres) ha de ser suprimida por una República en la que todos los hombres, cualquiera que sea su condición y profesión, trabajasen en vistas al bien común. Esto es posible únicamente si se elimina la propiedad privada:
"El solo y único camino hacia el bienestar público está en declarar la comunidad de bienes, y esto no sé si se podrá guardar donde lo que posee cada uno es su propiedad".
(Utopía, Libro I).
"Por eso, cuando contemplo y medito sobre todas esas repúblicas que hoy florecen por ahí, no se me ofrece otra cosa, séame Dios propicio, que una cierta conspiración de los ricos que tratan de sus intereses bajo el nombre y título de república. Y discurren e inventan todos los modos y artes para, en primer lugar, retener sin miedo de perderlo lo que acumularon con malas artes; después de esto, para adquirirlo con el trabajo y fatigas de todos los pobres por el mínimo precio; y para abusar de ellos. Estas maquinaciones, tan pronto que los ricos han decretado que se observen en nombre del pueblo, esto es, también de los pobres, se hacen ya leyes"...
(Utopía, Libro II).
No parecen haber cambiado mucho las cosas desde el siglo XVI, cuando Tomás Moro escribió estos pasajes. La riqueza de los ricos es cada vez mayor y la pobreza se extiende a cada vez más personas en este mundo "globalizado".
Las ideas de Tomás Moro (1477-1535) son utópicas, no porque no se puedan llevar a cabo sino porque nadie hasta el día de hoy las ha llevado a la practica. ¿ Pero debemos por eso olvidarlas ?
bca

Rudolf Lutz Utopia 1921-1922 Collage
Rosa de viento
De tanto respirar la rosa de los vientos
El corazón entero volteó.
Como un gran tiburón
Que duerme entre dos aguas,
Como un horizonte encendido
Por el brillo del ocaso,
Como una águila real
Descendiendo sobre las tierras yermas,
La vida es una largo Te Quiero
Que escribirás tú mismo,
Con la sangre de tu corazón.
De tanto ansiar la rosa del desierto
El corazón herido se petrificó.
Encendí las pantallas del recuerdo
Para no desgarrarme más.
En las aguas negras se curaron
Las heridas del alma.
Del ocaso de fuego renació
El águila con más fuerza.
Ese largo te quiero
Impregna el aroma
De esta rosa, que, abriéndose,
Ha calmado los vientos
Que me atormentaban
En busca de tu puerto.
Diez años de sed y sufrimiento
Aguantó mi rosa de Jericó
bca
Jean-Noël Riou Fraîcheur matinale Óleo sobre madera
Pour celui qui, chemin faisant, est lié à l'Être essentiel,
la forme de conscience qui traverse tout objet
ne se limite pas à la pratique de la méditation.
Elle est devenue une attitude constante.
Karlfried Graf Dürcheim
(1896-1988)
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Cuento Zen: El viejo árbol muerto
El viejo árbol muerto en el corazón de la montaña
precipita su cuerpo
hacia lo más profundo del abismo sin fondo.
Limado por el viento,
lavado por la lluvia,
desmembrado por las tempestades,
ha padecido mil inviernos.
Sólo la esencia del árbol subsiste.
Aunque lo dividamos con el hacha,
no encontraremos su esencia.
El árbol es espléndido.
Sin embargo, carece de flores, hoja y ramas,
no tiene corteza ni savia.
Está completamente seco, acumuló
la esencia de su experiencia secular.
El dojo zen también se llama dojo del árbol muerto.
¿ Qué quiere decir esto ?
Detenerlo todo, abandonar cualquier pensamiento consciente
sin finalidad, sin deseo de convertirse en dios,
sin bien ni mal.
Za-zen es el árbol muerto,
no una técnica del bienestar ni una carrera social,
está más allá, mucho más allá.
Quiere horadar las nubes, como la cima de la gran montaña.
La vida del hombre es como un océano,
rizado a veces por la brisa, a veces una cordillera de agua;
pero sólo algunas olas llegan al poderoso acantilado.
Los hombres no ven desde la playa más que el flujo y el reflujo de las aguas,
sus ojos no llegan al gran océano.
Tras el canto del mirlo,
la montaña aún parece más silenciosa.
Creer, practicar, experimentar aquí y ahora
la vieja eterna verdad, en toda su frescura,
tal es el espíritu del Zen.
Citado por: Taisen Deshimaru
La práctica del Zen
bca
* Dojo: lugar dónde se practica la meditación Zen
* Za-Zen: práctica del Zen
Eric Bruni L'arbre mort Óleo sobre lienzo
Les valls d’Àneu
Enllà lluny,
enllà al nord
hi ha un silenci verd
que canta entre muntanyes
amb ulls blancs l’alegria
de l’aigua i de la pedra
quan les mans la desperten
i en fan casa i recer,
pregària.
Enllà lluny,
enllà al nord.
I un llarg camí de veus
i de cossos que saben
ser terra i cel i riu,
memòria i font
i alba.
Marc Granell (nd)
Les valls d’Àneu
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Enric Rubió Sant Miquel de Pera Óleo sobre lienzo

Haikus: Yo soy tú
Pasado simple
Tal vez soy, eres, fuimos,
Anodino adiós
Anchos cielos
Un tiempo de libertad
Sin interpretar
Extraña mirada
En la que me reflejo
Tú, transeúnte
bca

Josep Albertí Sols tu, mirada 1986 Dibuix
Ces passions qu'eux seuls encore nomment amour
Sont des amour aussi, tendres et furieuses,
Avec des particularités curieuses
Que n'ont pas les amours certes de tous les jours
Paul Verlaine (1844-1896)
Parallèlement:
Ces passions qu'eux seuls encore nomment amour
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Pasión
La palabra pasión posee una carga afectiva excepcional. Es la primera palabra que viene a la mente para justificar nuestras razones de vivir. Todo lo que necesitamos para vivir es una pasión para cualquier cosa que nos motive, nos tire o nos empuje. Sin pasión nos aburriríamos. Por lo menos con las pasiones tenemos una ocupación. Por ese motivo confundimos "pasión" con "entretenimiento": tenemos pasión por el cine, por la música, por tal o cual equipo de fútbol, por el baile, por enamorarse y un largo etcétera de cosas más o menos heterogéneas.
Lo curioso de la cosa es que eso no es lo que significa la palabra pasión. En la palabra pasión hay pasividad. Eso sugiere que donde haya acción hay también pasión. Pero, ¿ pasividad con relación a qué? ¿ Por qué ver una pasividad en un término que para nosotros ya significa lo contrario? Para nosotros, los post- modernos, la pasión es la acción, la vida (nos lo recuerdan los publicistas). El elemento de pasividad escapa a la aprehensión corriente. Vemos en pasión aquello que nos impulsa a la acción, aquello que nos da razones para la acción. Raramente nos viene a la mente que la pasión es "susceptible de padecer sufrimiento".
¿ Quiere eso decir que hay varias clases de pasiones? O no será que no comprendemos muy bien lo que significa "pasión". ¿ Puede que sólo queramos ver un aspecto limitado del fenómeno de la pasión, a saber el más romántico: la exaltación del amor, del deporte, del riesgo, etc. Pero si dejamos de lado todo subterfugio, ¿ qué significa entonces el estado pasional ?
Pasión es entonces la cualidad del pasivo, de aquel para el cual una "cosa", causa", "idea" o actitud de vida, puede ser tan importante, vital, procedente, que está dispuesto a sufrir por esas razones. Y sufrir significa aguantar, soportar. ¿Cuales son nuestras causas de pasión y sufrimiento?
El sufrimiento, entonces, y su vertiente de pasión, puede convertirse en un gran aliado para conseguir caminar por aquel "camino de perfección" señalado por los sabios de todas las grandes corrientes religiosas y filosóficas.
bca

Alain Maupuy Passion Óleo sobre tela
En un atardecer
Con todo no podía eso durar mucho. La experiencia de los años me lo muestra. Pero sin embargo un tanto abruptamente vino el Destino y lo detuvo. Breve fue la hermosa vida. Mas cuán intensos fueron los perfumes, en qué maravillosos lechos nos acostamos, a qué placer nuestros cuerpos entregamos. Un eco de los días del placer, un eco de aquellos días vino hasta mí, algo del ardor de nuestra juventud; volví a tomar en mis manos una carta, y leía una y otra vez hasta que me faltó la luz. Y salí al balcón melancólicamente - salí para cambiar de pensamientos mirando al menos un poco de la ciudad amada, un poco del movimiento de la calle y los negocios.
Constantino Cavafis (Alejandría, 1863- 1933)
Poemas Canónicos
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 Eva Gonzalo Atardecer Mixta sobre tela
Reine des terres boréales, Qui, sans mesure, donnes l'or, L'or et l'argent des céréales, Sans épuiser son grand trésor ...
Nerée Beauchemin (1850-1931)
Patrie intime: Notre terre
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Sobre el dar
Entonces, un hombre rico dijo:
- Háblanos del dar.
Y él contestó:
- Dais muy poco cuando dais de lo que poseéis. Cuando dais algo de vosotros mismos es cuando verdaderamente dais. ¿ Qué son vuestras posesiones sino cosas que acumuláis por miedo a necesitarlas mañana ?
Y mañana, ¿qué traerá el mañana al perro que, demasiado precavido, entierra huesos en la arena sin rastros mientras sigue a los peregrinos hacia la ciudad santa? ¿ Y qué es el miedo a la necesidad sino la necesidad misma ?
Cuando vuestro manantial está lleno, ¿ no es en realidad el miedo a la sed lo que hace que vuestra sed sea inextinguible ?
Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen y lo dan buscando el agradecimiento y su oculto deseo estropea sus regalos.
Y hay quienes poseen poco y lo dan todo.
Son éstos los que creen en la vida y en la magnificencia de la vida y su cofre nunca está vacío.
Y hay quienes dan con dolor y ese dolor es su bautismo.
Y quienes dan y no conocen el dolor de dar, ni buscan la alegría de dar, ni dan sabiendo de la virtud de dar.
Dan como, en el profundo valle, da el mirto su fragancia al espacio. A través de las manos de tales seres habla Dios y, desde el fondo de sus ojos, Él sonríe sobre la tierra. Es bueno dar algo cuando ha sido pedido, pero es mejor dar sin que nos pidan, comprendiendo.
Y, para la mano abierta, la búsqueda de aquel que recibe es mayor goce que el mismo dar. ¿ Y hay algo, acaso, que podáis retener ?
Todo lo que tenéis será dado algún día: Dad, pues, ahora que el momento de dar es vuestro y no de vuestros herederos. Decís a menudo: " Daría, pero sólo al que lo merezca". Los árboles en vuestro huerto no hablan así, ni tampoco los rebaños de vuestra pradera. Ellos dan para vivir, porque guardar es perecer.
Todo aquel que es digno de recibir sus días y sus noches, merece, seguramente, de vosotros todo lo demás. Y aquel que mereció beber el océano de la vida, merece colmar su copa en vuestro pequeño arroyo.
¿ Y cuál será mérito mayor que el que reside en el valor y la confianza, no la caridad de recibir ?
¡Y quiénes soy vosotros para que los hombres os muestren su seno y os descubran su orgullo para que así veáis sus méritos desnudos y su orgullo sin confusión ? Mirad primero si vosotros mismo merecéis dar y ser un instrumento del dar. Porque, en verdad, es la vida la que da a la vida, mientras que vosotros, que os consideráis dadores, no sois más que testigos.
Y vosotros, los que recibís -y todos recibís- no asumáis el peso de la gratitud, si no que queréis colocar un yugo sobre vosotros y sobre quien os da. Elevaos, más bien, con el dador en su donación sus dones como alas.
Porque exagerar vuestra deuda es poner en duda su generosidad, que tiene el libre corazón de la tierra como madre y a Dios como padre.
Khalil Gibran (Libano, 1883 - Nueva York, 1931)
El profeta
Domenico Curradi di Tommaso Bigordi
La renuncia de los bienes mundanos
1485 Fresco
Deriva
¿Qué significa un hombre bregando
entre la vida y la muerte?
No hay nada que hacer: abandonarse
cual hoja que cae a la acequia;
cual gota de lluvia que resbala por el cristal
hasta fundirse con otra, semejante y distinta.
La vida es un breve contratiempo:
tras él no somos ni mineral ni pájaro ni fruto.
Tan sólo unos instantes de indiscernible vestigio,
vértigo de nuestro vanidoso paso:
las cosas humildes,
que nos fueron más fieles que el amor,
que ignoran nuestro nombre;
unas cuantas personas
que nos olvidarán más o menos de prisa,
con la ilusión del afecto mientras suena su hora.
Es imposible tener presente lo que ya no late;
lo que se ha convertido en un ayer más y menos remoto,
lo que se hundió en la sombra y en el envés incierto:
el otro lado del espejo, donde no siempre es fácil
ser amado por los que, seguramente, se piensan
que nos ha añorando más que nosotros a ellos.
¿Qué significa un nombre bogando
a la deriva del tiempo?
bca
El cuento dentro del cuento
Hacía meses que vivía asustado por terribles pensamientos de aniquilación que lo atormentaban… sobre todo por la noche Se acostaba temiendo no ver el amanecer de día siguiente y no conseguía dormirse hasta que el día despuntaba, a veces apenas una hora antes de tener que levantarse para ir a su trabajo. Cuando supo que el Iluminado pasaría la noche en las afueras del pueblo, se dio cuenta de que tenía en sus manos una oportunidad única, ya que no era frecuente que los viajeros pasarán ni siquiera cerca de ese poblado perdido entre las montañas de Caldea.
La fama precedía al misterioso visitante, y aunque nadie lo había visto, se decía que el maestro tenía respuestas a todas las preguntas. Por eso, esa madrugada, sin que ninguno de su casa lo notara, lo fue a ver a la tienda que, según le habían informado, había montado junto al río.
Cuando llegó, el sol acababa de separarse del horizonte. Encontró al Iluminado meditando. Esperó respetuosamente unos minutos hasta que el maestro notó su presencia…
En ese momento, y como si lo estuviera esperando, gritó hacía él y, con una plácida expresión, lo miró a los ojos en silencio.
-Maestro, ayúdame –dijo el hombre-. Pensamientos terribles asaltan mis noches y no tengo paz ni ánimo para descansar y disfrutar de las cosas que vivo. Dicen que tú lo resuelves todo. Ayúdame a escapar de esta angustia…
El maestro sonrió y le contestó:
-Te contaré un cuento.
Un hombre rico mandó a su criado al mercado en busca de alimentos. Pero al poco de llegar allí, se cruzó con la muerte, que lo miró fijamente a los ojos.
El criado palideció y salió corriendo dejando tras de sí las compras y la mula. Jadeando llegó a casa de su amo.
-¡Amo, amo! Por favor necesito un caballo y algo de dinero para salir ahora mismo de la ciudad… Si salgo ya mismo quizás llegue a Tamur antes del anochecer… ¡Por favor, amo, por favor!
El señor le preguntó sobre el motivo de tan urgente petición y el criado le contó a trompicones su encuentro con la muerte.
El dueño de la casa pensó un instante y, acercándole una bolsa de monedas, le dijo:
-Está bien. Sea. Vete. Llévate el caballo negro, que es el más veloz que tengo.
-Gracias, amo –dijo el sirviente. Y, tras besarle la mano, corrió al establo, montó el caballo y partió velozmente hacía la ciudad de Tamur.
Cuando el sirviente se hubo perdido de vista, el acaudalado hombre caminó hacía el mercado buscando a la muerte.
-¿Por qué has asustado a mi sirviente? –le preguntó en cuanto la vio.
-¿Asustarlo yo? –preguntó la muerte.
-Sí –dijo el hombre rico- Él me ha dicho que hoy se ha cruzado contigo y lo has mirado amenazadoramente.
-Yo no lo he mirado amenazadoramente –dijo la muerte-. Lo he mirado sorprendida. No esperaba verlo aquí esta tarde, ¡porque se supone que debo recogerlo en Tamur esta noche!
-¿Entiendes? –preguntó el Iluminado.
-Claro que entiendo, maestro. Intentar escapar de los malos pensamientos es salir a buscarlos. Huir de la muerte es ir a su encuentro.
-Así es.
-Tengo tanto que agradecerte, maestro… -dijo el hombre-. Siento que desde esta noche dormiré tan tranquilo recordando este cuento que me levantaré sereno cada mañana.
-Desde esta noche… -interrumpió el anciano- no habrá más mañanas.
-No entiendo –dijo el hombre.
-Entonces, no has entendido el cuento.
El hombre, sorprendido, miró al Iluminado
y vio que la expresión de su cara…
ya no era la misma…
Jorge Bucay
Cuentos para pensar: El cuento dentro del cuento
-bca-

Jean Duquoc Passage Acrilico
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