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Dicen que no hablan las plantas...
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso, De mí murmuran y exclaman: —Ahí va la loca soñando Con la eterna primavera de la vida y de los campos, Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos, Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha, Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula, Con la eterna primavera de la vida que se apaga Y la perenne frescura de los campos y las almas, Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños, Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?
Rosalía de Castro (1837-1885)
En las orillas del Sar: Dicen que no hablan...
-888-
PN St Llorenç de Munt -Moncau- Emprius
Font de la Guineu
La mort des pauvres
C'est la Mort qui console, hélas ! et qui fait vivre ; C'est le but de la vie, et c'est le seul espoir Qui, comme un élixir, nous monte et nous enivre, Et nous donne le coeur de marcher jusqu'au soir ;
A travers la tempête, et la neige, et le givre, C'est la clarté vibrante à notre horizon noir ; C'est l'auberge fameuse inscrite sur le livre, Où l'on pourra manger, et dormir, et s'asseoir ;
C'est un Ange qui tient dans ses doigts magnétiques Le sommeil et le don des rêves extatiques, Et qui refait le lit des gens pauvres et nus ;
C'est la gloire des Dieux, c'est le grenier mystique, C'est la bourse du pauvre et sa patrie antique, C'est le portique ouvert sur les Cieux inconnus !
Charles Baudelaire (1821-1867)
Les fleurs du mal : la mort des pauvres
-888-
Théophile-Alexandre Steinlen
Les pauvres
Lápiz Acuarela
Haikus: Frío
Sobre las coles
Una escarcha blanca
¡Qué maravilla!
Las telarañas
En el jardín helado
¡Sutil ganchillo!
Día ventoso
Un pañuelo en el aire
¡Qué mariposa!
bca

La mayor felicidad del mundo encierra una intuición del sufrimiento
Johan Wolfgang von Goethe (1749-1832)
La segunda venida de Cristo
-888-
Sobre la intuición (2)
Cuando vivimos pues esas situaciones extremas en las que lo más preciado de nosotros está en peligro, ciertos estímulos pre-conscientes toman las riendas de la situación y la resuelven sin que nosotros “concientemente” hayamos intervenido –ver entrada anterior-.
Pero esos estímulos existen y, de hecho, en muchas ocasiones, la decisión tomada por la intuición ha sido perfectamente lógica: algo nos avisó de que las cosas no se desarrollaban como previsto, que algo había cambiado y que debíamos dejar al piloto automático tomar las decisiones oportunas ya que si tuviésemos que analizar (en el polo prefrontal del cerebro) todos los signos de peligro, no tendríamos tiempo material de reaccionar.
Todos los seres experimentan alguna vez ese tipo de pensamiento relámpago que surge de no se sabe dónde. Después de un momento de ensimismamiento, de dejar vagar la mente, surge una especie de “iluminación” que no procede de lo racional. Es un tipo de idea que no podemos buscar voluntariamente. Es ajena a nuestra voluntad. La intuición, como el Tao, no se busca: se encuentra.
Y en esos casos podríamos preguntarnos: ¿qué es lo que impide estar siempre conectado con esa “intuición”. ¿Por qué, aunque muchas veces tenemos un presentimiento de las cosas intuitivas, no dejamos esa “voz” expresarse con más libertad en nosotros? ¿Algo en nosotros está conectado a un sabiduría superior? ¿Nuestro modo de vida, demasiado centrado en lo “externo”, impide esa emergencia? ¿Nuestros deseos y satisfacciones inmediatas actúan como freno a la intuición? ¿Es posible desarrollar prácticas que nos devuelvan a un estado de actuación más en armonía con nosotros mismos? Invirtiendo la frase de Goethe del principio, ¿en nuestro sufrimiento diario puede germinar la semilla de la intuición?
No seré yo quién contesté a todas esas preguntas generales sino que cada cual, en el ámbito de la individualidad, donde se podrán encontrar las respuestas.
bca
Guillermo Pérez Villalta
El ámbito del pensamiento
Óleo sobre lienzo 1989
Donc, si vous me croyez, mignonne,
Tandis que votre âge fleuronne,
En sa plus verte nouveauté
Cueillez, cueillez votre jeunesse:
Comme à cette fleur la vieillesse
Fera ternir votre beauté.
Pierre Ronsard (1524-1585)
Les odes: Mignonne allons voir si la rose
-888-
La mujer perfecta
Nasrudin conversaba con un amigo:
- Entonces, ¿ nunca pensaste en casarte ?
- Sí, pensé -respondió Nasrudin- En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
- ¿ Y?
- Continué viajando y fui a Ispahán; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y del espíritu, pero no era bonita.
- ¿ Qué hiciste entonces ?
- Entonces resolví ir hasta El Cairo, dónde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material.
- ¿ Y por qué no te casaste con ella ?
- ¡ Ah, compañero mío ! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.
bca
Julio Romero de Torres
Alegorías
1917 Óleo y temple sobre lienzo
El peligro que se intuye pero que no se ve es el que más perturba
Julio Cesar ( 101 adC – 44 adC)
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Sobre la intuición (1)
A todos nos ha ocurrido que en una situación extrema (un accidente de tráfico, por ejemplo) nos hemos “visto” actuar de una manera que no conocíamos. Y cuando uno ha podido salir indemne de esa situación peligrosa, nos preguntamos de dónde salió la impronta necesaria para dar, por ejemplo, un golpe brusco de volante y, con ese gesto, salvar la vida.
Ciertas personas, cuando surgen ese tipo de presentimiento del peligro, hablan de sexto sentido. Parece ser que los últimos estudios neurológicos confirman esa expresión. Si bien es cierto que los humanos tan sólo tenemos cinco sentidos para percibir el mundo que nos rodea y del cual formamos parte, lo que en esos momentos críticos nos ocurre tiene que ver con un conocimiento de la realidad que va más allá de lo que sentimos (y presentimos) habitualmente. Muchos científicos intentan estudiar esas sensaciones que se imponen como algo independiente de lo que, habitualmente, llamamos conciencia.
Parece ser que los seres humanos poseemos una habilidad para comprender y hacer cosas de forma intuitiva, sin necesidad de hacerlas concientes. Es algo que llevamos dentro y está por debajo (o por encima) de toda nuestra actividad racional.
Cuando la situación nos lo pide, en caso de peligro extremo, desconectamos nuestra parte más racional y dejamos actuar a ese sistema más instintivo. En ese momento, nuestro cerebro se basa en percepciones que tienen unas bases anatómicas distintas a las de la conciencia “ordinaria”. Se puede hablar entonces de la importancia de unos ganglios llamados de base que se encuentran en la estructura subcortical. Ese sería el motivo por el cual la persona no llega a ser consciente de cuales fueron los motivos que la llevaron a actuar...
continuará...
bca
Guillermo Pérez Villalta
La intuición razonada
1993 Temple y vinilico sobre lienzo
25-11 Día mundial contra la violencia sexista
A ti, Eva que asesinan
¿No ves tu nombre escrito reflejado en el mío,
El nombre de cada una en mi sangre gravado
Con su tinta invisible de desprecio y de insulto?
Sin que lo sepas tú, unas ganas atroces
Disgregan tus sueños y tus insomnios
Intentado, aún, comprender lo imposible,
Violada y profanada,
Por ese oscuro rayo de ese desconocido,
Que, en la confusión, tus ojos no advirtieron.
¿No ves, ni imaginas que tu sola existencia
para él, que niega la evidencia,
es más que una sentencia?
¿Y como no te das cuenta
Que el olor a miel en tus cabellos finos
Lo injurian tanto que te quisiera muerta?
Sí, tú, Eva de toda vida,
Joven vida quebrada
¿Porqué no te rebelas?
En los fríos de noviembre,
Despojada de tu corteza viva,
¿Hasta cuándo aceptarás
Su violencia asesina?
Grande charco de sangre
De belleza homicida
bca
Jacopo Robusti
La violencia de Tarquinio
Óleo sobre lienzo Prado
Piedras antárticas
Allí termina todo y no termina: allí comienza todo: se despiden los ríos en el hielo, el aire se ha casado con la nieve, no hay calles ni caballos y el único edificio lo construyó la piedra. Nadie habita el castillo ni las almas perdidas que frío y viento frío amedrentaron: es sola allí la soledad del mundo, y por eso la piedra se hizo música, elevó sus delgadas estaturas, se levantó para gritar o cantar, pero se quedó muda. Sólo el viento, el látigo del Polo Sur que silba, sólo el vacío blanco y un sonido de pájaros de lluvia sobre el castillo de la soledad.
Pablo Neruda (1904-1973)
Las piedras de Chile [1959-1961): Piedras antárticas
-888-
Laguna Miscanti y Volcán Lascar
Toconao, II Región, Chile
(foto taringa.net)
La parole est la menue monnaie du Silence
(la palabra es la calderilla del Silencio)
Georges Meredith (1828-1909)
-888-
Desde el silencio
Es un error permanecer en silencio
cuando es oportuno hablar.
Pero si lo que vas a decir
no es más bello que el silencio,
no hace falta que abras la boca.
El silencio es el muro
que rodea a la Sabiduría.
Aforismo sufí
bca
Riza-i Abbasi Deux amants Iran 1630
Dios existe porque nosotros existimos. Puedes llamarla como quieras, pero no cabe duda de que la vida superior que nos creó existe. Puedes llamar Dios a esa fuente de vida, o darle cualquier otro nombre.
Giuseppe Mazzini (1805-1872)
-888-
Enigma
En un determinado nivel de conocimiento de uno mismo (y de los demás, que a fin de cuentas es la misma cosa), llegamos a comprender (a intuir o a proclamar) que algo sobrenatural (RAE: (del latín supernarális) adj. Que excede los términos de la naturaleza) existe en nosotros.
Y nos podemos interrogar si Dios sólo existe para aquellos que le buscan o si cuando empezamos a buscarlo lo encontramos en nosotros o nosotros en Él.
“Buscar a Dios es como tirar una red al agua. Cuando la tiras, se llena de agua, pero cuando la sacas está vacía. Cuando buscas a Dios con tu intelecto y tus actos, Dios existe en ti, y en cuando decides que has encontrado a Dios y te sientes satisfecho, le has perdido” escribía a Leon Tolstoi un conocido llamado Strakhov.
Podemos pasarnos toda nuestra vida (en realidad el tiempo que nos ha sido asignado) en la incapacidad de comprender une verdad muy sencilla: debajo y encima de este mundo y nuestras vidas, hay alguien que sabe por qué este mundo existe y por qué existimos en este mundo. Nuestras vidas no son como burbujas de agua hirviente, que aparecen, ascienden a la superficie, estallan y desaparecen.
La unidad de todos los seres vivos existe en este mundo donde todos y todo buscan en silencio a Dios.
¿Sólo porque una persona no comprenda a Dios tiene derecho a extraer la conclusión de que Dios no existe?
Está claro que no seré yo quién diga a nadie qué debe o no debe creer, sino que, cada cual responderá según su comprensión y su conexión (o no) con esa instancia suprema.
bca
Giorgio de Chirico
The Enigma of the Oracle
1910 Óleo sobre lienzo
Personne ne sait encore si tout ne vit que pour mourir ou ne meurt que pour renaître
(Nadie sabe aún si todo vive tan sólo para morir o muere tan sólo para renacer)
Marguerite Yourcenar (1903-1987)
Anna, soror
-888-
¡Dios, que luz tan bella
y que tan sólo se vea de ella
una chispa !
Que toda esa belleza
tan solo se disfrute
un momento.
Nuestros días se cuentan
de la cuna a la tumba
en sombras.
Qué injusticia podríamos pensar
que, en tan sólo darnos cuenta,
rebasamos la cuenta.
De todos los males de esta vida,
-ya sea enfermedad o pobreza-,
uno solo es justicia:
la Muerte que todo iguala.
El pobre y el magnate
igual pesan.
Cuerpos de humos
imágenes sombrías
Ante la última cita
dejamos por equipaje
un poco de ceniza.
Y con la luz intensa
nos fundimos en el soñado abrazo
volvemos al hogar después de la experiencia
y el ciclo recomienza.
bca
Campos del Gers con palomas
La connaissance du cœur humain, c’est l’érudition des flâneurs
(el conocimiento del corazón humano es la erudición de las personas que callejean)
François de Curel (1854-1928)
L’Amour brode
-888-
Flâner / Callejear
Vivir es producir significados. Y esos significados pueden ser, según nuestra propia percepción del tiempo o del espacio, rutinarios, opacos, cansinos o pueden llenarse de una percepción propia. Significados que nos vienen dados por el lenguaje, por la definición que de ellos nos han dado poetas, escritores, científicos, etc. Una de esas palabras que no puedo traducir al castellano es la palabra francesa flâner (con sus derivados, flâneur y flânerie). A pesar de que el diccionario nos propone la traducción de: callejear, barzonear (andar vago y sin destino), para mi tiene otro significado más seductor y enigmático. Un significado, una manera más creadora, más llena de vagabundear.
Tal vez ocurra con el lenguaje como con tantas actividades de la vida: el ritmo desenfrenado de la vida que nos ha tocado vivir, le está quitando los matices y la riqueza que siglos de tradición, de observación y de sabiduría habían depositado en él.
Pasear pues de ello trata el término flâner (barzoneo, término rotundo donde los haya), significa pues pasear, pasar el tiempo (en ciudad o en el campo) Llenar ese tiempo de “algo” que no se puede definir pero que me atrevería a calificar de arte. No ha de hacerse con precipitación, pero tampoco con excesiva lentitud. Cada lugar tiene su tiempo, su música, su necesidad de entrega propia. Se deduce de ello que el paseante debe ejercer el paseo de una manera curiosa, sin prisas, sin búsquedas, pero sí con atención. Me atrevería a calificar ese paseo de “captador de impresiones”. Un poco a la manera del fotógrafo, no el de actualidad que ve simplemente el acontecimiento, sino el de los grandes fotógrafos clásicos: Cartier- Bresson, Man Ray, Francesc Cátala-Roca, etc.
Un poco también como los grandes pintores, que buscaban en el exterior la luz que los estudios no permiten. De ellos los cuadros de Renoir, Manet y todos los impresionistas que empezando por la composición y la luz, nos han transmitidos cuadros que reflejan una manera de ver la vida, la vida real, la de cada día.
Con esa misma atención se puede descubrir la vida en todas sus expresiones, variedades, colores, matices... Y descubrir en una rama, en la grieta de un muro, en un tejado, en el reflejo de un charco, trozos de vida que son los que nos llenan de sensaciones, de sentimientos, de estar participando en algo cuya esencia nos escapa. Cuya eternidad ha sido reproducida mil veces, antes de que nuestra mirada fuese atraída por ella.
Trozos de vida, de brevedad, de felicidad regalada sin pedir nada a cambio...
bca
Francesc Català-Roca
Señoritas paseando por la Gran Vía
Foto
Evocación
Medina Azahara (2)
Por un momento,
En esa evocación de Medina Azahara,
En la luz de ese día lejano de la adolescencia,
No me sentía yo en mi tierra,
Sino en el interior de una casa intacta,
Con patios bordeados de galerías abiertas.
Me pareció familiar,
Sentí la tranquilidad
De un juego estable y modesto
De volúmenes y de planos rectilíneos.
Me acuerdo de las habitaciones
De la cacharrería que imagino
Cuidadosamente alienada en la cocina:
Jarras, vasos, cubiletes hechos para extraer,
Contener, volcar el aceite, los ungüentos, el vino.
Y no sé cómo mi mano,
Imagina haberlos tocado, palpado,
Y sabe que reconocería su austeridad amable.
Y el estanque,
El rumor indeciso
Del hilo de agua que caía en él,
De una columnita coronada por un fauno,
Del cuadrado de cielo por encima.
¿Habré reencontrado el arquetipo de la casa,
Entrevista al entrar en otra vida lejana?
Recuerdo la confluencia en mí
De todos los sentidos,
La pura sensación
Del pasado irremediable
Y a pesar de todo, siempre presente.
La memoria conserva lo que será útil,
¿o es la vida la que se obstina
en considerar útil lo que la memoria
ha conservado?
bca
Madinat al Zahra El gran pórtico (foto)
Respect aux doux passants des airs, des prés, des eaux!
Toute la liberté qu'on prend à des oiseaux
Le destin juste et dur le reprends à des hommes.
Nous avons des tyrans parce que nous en sommes.
Tu veux être libre, homme? et de quel droit, ayant
Chez toi le détenu, ce témoin effrayant?
Victor Hugo (1802-1885)
La légende des siècles: Liberté
-888-
Misterio
Cuando consideramos la realidad de una vida humana,
no puedo uno sino que admirarse, pasmado de tanta belleza.
Pero la mayoría de nosotros no prestamos demasiado cuidado
ni a nuestra propia vida ni a la de los demás, lo damos por hecho.
Pocas veces nos tomamos el tiempo de reflexionar
sobre ese gran misterio, sobre ese extraordinario suceso.
Es sin embargo una maravilla de todos los instantes.
Cuando se examina la estructura intima de los tejidos que nos forman,
-nuestras células-, ensamblajes de organismos especializados,
que nos permiten vivir, se descubren curvas, colores, formas,
contrastes, de una tal armonía que ningún pintor,
ni siquiera entre los más adelantados, ha podido nunca igualar.
A la misma conclusión se llega en cualquier ciencia de la humanidad.
En anatomía, por ejemplo, se han creado estructuras
que ningún arquitecto se ha atrevido a imitar.
El simple hecho de mantenernos erguidos, sentados
o con las piernas cruzadas, como en el Zen,
pone en juego una cantidad increíble de reflejos,
de mensajes transmitidos desde el sistema nervioso central
hasta nuestras extremidades periféricas,
infinidad de mediaciones sutiles y complejas
por las cuales nos podemos adaptar a cualquier postura.
Y uno se pregunta porqué todo el mundo no esta en un éxtasis
casi perpetuo delante de ese milagro permanente que es la vida.
Sobre todo no se puede comprender que haya en el mundo individuos
cuya finalidad, meta y hasta preocupación principal,
ya sea por razones políticas o ideológicas,
sea de aniquilar vidas humanas.
No, cualquiera que sea el pretexto,
no se tiene derecho a destruir ese milagro que nos sobrepasa.
Es un asunto que nos concierne a todos y no podemos,
aunque lo deseemos, quedarnos fuera:
la violencia, bajo ninguna de sus formas, es admisible.
Por que somos a la vez victimas en potencia y posibles verdugos.
bca
Luke Plant Synapses
Medina Azahara
De la visita a Medina Azahara
Tan sólo recuerdo ya su luz.
Y un encadenamiento de teoremas,
De tantos esfuerzos paralizados
El uno por el otro
Para sostener la arquitectura
O los capiteles,
La floración exquisita de las paredes
Que han consumado su fin
Ya que nada esconden a las miradas,
Sobre las cuales ya nada reposa.
¿Cómo decirlo?
En vano, al recordar esas ruinas
-o bien los escombros preciosos
que el tiempo ha conservado
sepultados entre el polvo
de las civilizaciones postreras,
ruinas y escombros arrojados
como pasto al tiempo
con el fin de preservar en nosotros el sentido
de los orígenes y de lo efímero-,
En vano habría intentado cambiar
La emoción en metáfora.
La visión de los palacios, de los pórticos,
que dioses y poderosos
nos dejaron al abandonarlos,
Nos transporta tan lejos
Que no podemos regresar al presente
Por medio de palabras,
Sino simplemente de impresiones,
De colores, de texturas de piedras,
Mudos testigos de la gloria efímera
De los sueños de eternidad del hombre.
bca
Filigranas en yeso (foto)
Sutras (textos sagrados)
Claves para comprender el Zen
Se trata de las escrituras santas del Budismo, la colección de los sermones del Buda Sakyamni y de las conversaciones con sus discípulos. Cada rama del Budismo tiene su Sùtra favorito, aquel que corresponde mejor a su vocación particular. En Japón, las ramas Tendaï y Nichiren se reclaman del “Loto de la buena Ley” (Sadharma-Pundarika-Sûtra); Shingon, de Daï-Nichi-Kyô , “el Gran Iluminador” (Mahavairocanâdhi-Sambodhi); Jôdo, del Sûtra de Amithaba: “Sûtra de La Luz infinita”; Shinshu, del Daï Muryoju-Kyô, “Sûtra de la Tierra Pura”.
Por lo que se refiere al Zen, no se reclama, en principio, de ningún texto canónigo, ni de ningún libro.
Pero, si que se cantan los Sûtras en los monasterios budistas Zen. ¿Porqué? Hice la pregunta y se me contestó muchas veces eludiendo el problema. De hecho me ha parecido que hay varias razones:
- la tradición: por ejemplo en la rama Obaku, el fundador, Ingen-Zenji, estudió el Zen en China bajo la dirección del Maestro Fei-Yin el cual era una apasionado de ecumenismo que quería unificar las sectas Zen y Shinshu (Tierra Pura), razón por la cual se canta aún hoy en día a veces en el Manpuku-ji de Obaku-san pasajes de los sûtras de la Tierra Pura.
- La elección de los textos, todos relacionados con nociones importantes sobre las cuales el Zen insiste, y en particular kû y mû.
- La lógica muy particular del Zen, que quiere que se canten sûtras, precisamente para que no se le de importancia: si se suprimiesen totalmente, radicalmente, sería una manera de darles un valor que no se les reconoce.
En la practica, el principal sùtra que se canta en el Zen es una forma abreviada del Prajna Paramita Hridaya Sûtra o Hannya Shingyô, el “Sûtra de la Perfecta Sabiduría”.
bca
Cuerpo, corazón y mente Caligrafia
La memoria en las manos
Hoy son las manos la memoria. El alma no se acuerda, está dolida de tanto recordar. Pero en las manos queda el recuerdo de lo que han tenido.
Recuerdo de una piedra que hubo junto a un arroyo y que cogimos distraídamente sin darnos cuenta de nuestra ventura. Pero su peso áspero, sentir nos hace que por fin cogimos el fruto más hermoso de los tiempos. A tiempo sabe el peso de una piedra entre las manos. En una piedra está la paciencia del mundo, madurada despacio. Incalculable suma de días y de noches, sol y agua la que costó esta forma torpe y dura que acariciar no sabe y acompaña tan sólo con su peso, oscuramente. Se estuvo siempre quieta, sin buscar, encerrada, en una voluntad densa y constante de no volar como la mariposa, de no ser bella, como el lirio, para salvar de envidias su pureza. ¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles libélulas se han muerto, allí, a su lado por correr tanto hacia la primavera! Ella supo esperar sin pedir nada más que la eternidad de su ser puro. Por renunciar al pétalo, y al vuelo, está viva y me enseña que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto, soltar las falsas alas de la prisa, y derrotar así su propia muerte.
También recuerdan ellas, mis manos, haber tenido una cabeza amada entre sus palmas. Nada más misterioso en este mundo. Los dedos reconocen los cabellos lentamente, uno a uno, como hojas de calendario: son recuerdos de otros tantos, también innumerables días felices dóciles al amor que los revive. Pero al palpar la forma inexorable que detrás de la carne nos resiste las palmas ya se quedan ciegas. No son caricias, no, lo que repiten pasando y repasando sobre el hueso: son preguntas sin fin, son infinitas angustias hechas tactos ardorosos. Y nada les contesta: una sospecha de que todo se escapa y se nos huye cuando entre nuestras manos lo oprimimos nos sube del calor de aquella frente. La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta? El peso en nuestras manos lo insinúa, los dedos se lo creen, y quieren convencerse: palpan, palpan. Pero una voz oscura tras la frente, —¿nuestra frente o la suya?— nos dice que el misterio más lejano, porque está allí tan cerca, no se toca con la carne mortal con que buscamos allí, en la punta de los dedos, la presencia invisible. Teniendo una cabeza así cogida nada se sabe, nada, sino que está el futuro decidiendo o nuestra vida o nuestra muerte tras esas pobres manos engañadas por la hermosura de lo que sostienen. Entre unas manos ciegas que no pueden saber. Cuya fe única está en ser buenas, en hacer caricias sin casarse, por ver si así se ganan cuando ya la cabeza amada vuelva a vivir otra vez sobre sus hombros, y parezca que nada les queda entre las palmas,
el triunfo de no estar nunca vacías.
Pedro Salinas (1891-1951)
Largo lamento: La memoria en las manos
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Sandrine Aléhaux
Les ricochets
Óleo sobre linezo
J'ai plus de souvenirs que si j'avais mille ans
Un gros meuble à tiroirs encombré de bilans, De vers, de billets doux, de procès, de romances, Avec de lourds cheveux roulés dans des quittances, Cache moins de secrets que mon triste cerveau. C'est une pyramide, un immense caveau, Qui contient plus de morts que la fosse commune. - Je suis un cimetière abhorré de la lune, Où comme des remords se traînent de longs vers Qui s'acharnent toujours sur mes morts les plus chers. Je suis un vieux boudoir plein de roses fanées, Où gît tout un fouillis de modes surannées, Où les pastels plaintifs et les pâles Boucher, Seuls, respirent l'odeur d'un flacon débouché.
Rien n'égale en longueur les boiteuses journées, Quand sous les lourds flocons des neigeuses années L'ennui, fruit de la morne incuriosité, Prend les proportions de l'immortalité. - Désormais tu n'es plus, ô matière vivante ! Qu'un granit entouré d'une vague épouvante, Assoupi dans le fond d'un Sahara brumeux ; Un vieux sphinx ignoré du monde insoucieux, Oublié sur la carte, et dont l'humeur farouche Ne chante qu'aux rayons du soleil qui se couche.
Charles Beaudelaire (1821-1867)
Les fleurs du mal : Spleen
-888-
Ingres
Oedipe explique l'énigme du Sphynx
1808 Óleo sobre lienzo

Haikus: Gris
Cerca del lago
Sueños de paseante
Inaccesibles
Vuelve el frío
Banal perspectiva
En las noticias
Preparativos
Nuevas expectativas
Donde renacer
bca
Vincent Van Gogh
Paseante en el parque, la caída de las hojas
1889 Óleo sobre lienzo
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