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Su majestad el Tiempo
El Viejo Patriarca, Que todo lo abarca, Se riza la barba de príncipe asirio; Su nívea cabeza parece un gran lirio, Parece un gran lirio la nívea cabeza del viejo Patriarca.
Su pálida frente es un mapa confuso: La abultan montañas de hueso. Que forman lo raro, lo inmenso, lo espeso De todos los siglos del tiempo difuso.
Su frente de viejo ermitaño Parece el desierto de todo lo antaño: En ella han carpido la hora y el año, Lo siempre empezado, lo siempre concluso, Lo vago, lo ignoto, lo iluso, lo extraño, Lo extraño y lo iluso...
Su pálida frente es un mapa confuso: La cruzan arrugas, eternas arrugas, Que son cual los ríos del vago país de lo abstruso Cuyas olas, los años, se escapan en rápidas fugas.
¡Oh, las viejas, eternas arrugas; Oh los surcos oscuros: Pensamientos en formas de orugas De donde saldrán los magníficos siglos futuros!
Julio Herrera y Reissig (1875-1910)
Las pascuas del tiempo: Su majestad el Tiempo
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Anglada-Camarasa Cabeza de viejo 1895-1897 Óleo sobre lienzo
No busquéis el camino en los otros,
en un lugar lejano;
el camino está bajo nuestros pies.
Ahora viajo solo...
Pero puedo encontrarlo en todas partes;
ciertamente, él es ahora yo,
pero ahora yo no soy él.
Así también cuando encuentro lo que encuentro,
puedo obtener la verdadera libertad.
Tozan (807-869)
Maestro Zen
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Shodoka
Aquí sólo yo comprendo ahora esta verdad:
todos los Budas, los cuerpos de todos los maestros,
son semejantes, son una sola verdad.
Esta opinión, expresión del "no-temor",
estalla como el rugido de un león.
Cien animales oyen esa voz
que les destroza el cerebro.
Hasta el elefante violento se arrodilla
y pierde su dignidad.
Sólo el gran dragón, en el cielo,
sonríe beatíficamente y comprende.
Navegando por mares y lagos,
atravesando ríos y montañas,
frecuentando a los maestros y sus vías,
hago za-zen. *
Pero después de que he comprendido la palabra de Sokei, *
comprendo que la vida y la muerte
no existen
y no son diferentes.
Yoka Daishi ( China, 665-713)
Canto del Inmediato Satori, poemas 16 y 17
- Za-zen = práctica Zen.
- Sokei = Enseñanza del Maestro Zen Huei-Neng, que vivía en el Monte Sokei - Japón.
bca

Kamisaka Sekka Chikusa 1903 Grabado en madera Periodo Meiji
Ce n'est rien Tu le sais bien Le temps passe Ce n'est rien Tu sais bien Elles s'en vont comme les bateaux Et soudain Ça revient…
Etienne Roda-Gil (1941-2004)
Ce n’est rien
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Mi tiempo, tu tiempo...
El tiempo
No sólo el tuyo
Sino el del mundo
Tardé en conocerlo
Porqué era joven.
Esa misma juventud
Debería haberme advertido contra él
Ya que de ella fue el asesino.
Él, señor de todos los dioses
El único dios que nadie sustituirá.
Él, que nació antes que nadie
Y que ha de morir cuando ya no seremos.
Él, que desde la eternidad aún podrá decir:
“Domino el mundo”
También dominó mi juventud huida
Me la arrebató cuando quiso.
Ahora, el espejo ya no devuelve gloria
Pero es gloria comparado con lo que me devolverá
Dentro de unas cuantas estaciones. Venideras.
Habrá transcurrido, como suele.
Matando a los vivos
Olvidando a los fenecidos.
Lo que se llevó nunca más
Lo volveré a tener.
Por más que tenga
La sensación de avanzar
Hacia mejores días,
Como el humo de los barcos que se alejan
En el horizonte de la vida.
bca

Xaime Quessada
Espacio y tiempo
1975 Óleo sobre lienzo
Los granjeros
…. a los que se les daban bien los números
De entre todos los pueblos que el mulah Nasrudin visitó en sus viajes, había uno que era especialmente famoso porque a sus habitantes se les daban muy bien los números. Nasrudin encontró alojamiento en la casa de un granjero.
A la mañana siguiente se dio cuenta de que el pueblo no tenía pozo. Cada mañana, alguien de cada familia del pueblo cargaba uno o dos burros con garrafas de agua vacías y se iban a un riachuelo que estaba a una hora de camino, llenaban las garrafas y las llevaban de vuelta al pueblo, lo que les llevaba otra hora más.
-¿No sería mejor si tuvieran agua en el pueblo? - preguntó Nasrudin al granjero de la casa en la que se alojaba.
-¡Por supuesto que sería mucho mejor! -dijo el granjero-. El agua me cuesta cada día dos horas de trabajo para un burro y un chico que lleva el burro. Eso hace al año mil cuatrocientas sesenta horas, si cuentas las horas del burro como las horas del chico. Pero si el burro y el chico estuvieran trabajando en el campo todo ese tiempo, yo podría, por ejemplo, plantar todo un campo de calabazas y cosechar cuatrocientas cincuenta y siete calabazas más cada año.
-Veo que lo tienes todo bien calculado -dijo Nasrudin admirado. ¿Por qué, entonces, no construyes un canal para traer el agua al río?
-¡Eso no es tan simple! -dijo el granjero-. En el camino hay una colina que deberíamos atravesar. Si pusiera a mi burro y a mi chico a construir un canal en vez de enviarlos por el agua, les llevaría quinientos años si trabajasen dos horas al día. Al menos me quedan otros treinta años más de vida, así que me es más barato enviarles por el agua.
-Sí, ¿pero es que serías tú el único responsable de construir un canal? Hay muchas familias en el pueblo.
-Claro que sí -dijo el granjero-. Hay cien familias en el pueblo. Si cada familia enviase cada día dos horas un burro y un chico, el canal estaría hecho en cinco años. Y si trabajasen diez horas al día, estaría acabado en un año.
-Entonces, ¿por qué no lo comentas con tus vecinos y les sugieres que todos juntos construyáis el canal?
-Mira, si yo tengo que hablar de cosas importantes con un vecino, tengo que invitarle a mi casa, ofrecerle té y halva (dulces), hablar con él del tiempo y de la nueva cosecha, luego de su familia, sus hijos, sus hijas, sus nietos. Después le tengo que dar de comer y después de comer otro té y él tiene que preguntarme entonces sobre mi granja y sobre mi familia para finalmente llegar con tranquilidad al tema y tratarlo con cautela. Eso lleva un día entero. Como somos cien familias en el pueblo, tendría que hablar con noventa y nueve cabezas de familia. Estarás de acuerdo conmigo que yo no puedo estar noventa y nueve días seguidos discutiendo con los vecinos. Mi granja se vendría abajo. Lo máximo que podría hacer sería invitar a un vecino a mi casa por semana. Como un año tiene sólo cincuenta y dos semanas, eso significa que me llevaría casi dos años hablar con mis vecinos. Conociendo a mis vecinos como les conozco, te aseguro que todos estarían de acuerdo con hacer llegar el agua al pueblo, porque todos ellos son buenos con los números. Y como les conozco, te digo, que cada uno prometería participar si los otros participasen también. Entonces, después de dos años, tendría que volver a empezar otra vez desde el principio, invitándoles de nuevo a mi casa y diciéndoles que todos están dispuestos a participar.
-Vale, -dijo Nasrudin-, pero entonces en cuatro años estaríais preparados para comenzar el trabajo. ¡Y al año siguiente, el canal estaría construido!
-Hay otro problema, -dijo el granjero. Estarás de acuerdo conmigo que una vez que el canal esté construido, cualquiera podrá ir a por agua, tanto si ha contribuido o no en trabajo correspondiente.
-Lo entiendo, -dijo Nasrudin- Incluso si quisierais, no podríais vigilar todo el canal.
-Pues no, -dijo el granjero. Cualquier caradura que se hubiera librado de trabajar, se beneficiaría de la misma manera que los demás y sin coste alguno.
-Tengo que admitir que tienes razón, -dijo Nasrudin.
-Así que como a cada uno de nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escabullirnos. Un día el burro no tendrá fuerzas, el otro el chico de alguien tendrá tos, otro la mujer de alguien estará enferma, y el niño y el burro tendrán que ir a buscar al médico. Como a nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escurrirnos el bulto. Y como cada uno de nosotros sabe que los demás no harán lo que deben, ninguno mandará a su burro o a su chico a trabajar. Así, la construcción del canal ni siquiera se empezará.
-Tengo que reconocer que tus razones suenan muy convincentes, -dijo Nasrudin.
Se quedó pensativo por un momento, pero de repente exclamó:
-Conozco un pueblo al otro lado de la montaña que tiene el mismo problema que ustedes. Pero ellos tienen un canal desde hace ya veinte años.
-Efectivamente, -dijo el granjero-, pero a ellos no se les dan bien los números.
bca

Daniel Vázquez Díaz El canal 1926 Óleo sobre cartón
The secret
Two girls discover the secret of life in a sudden line of poetry.
I who don't know the secret wrote the line. They told me
(through a third person) they had found it but not what it was not even
what line it was. No doubt by now, more than a week later, they have forgotten the secret,
the line, the name of the poem. I love them for finding what I can't find,
and for loving me for the line I wrote, and for forgetting it so that
a thousand times, till death finds them, they may discover it again, in other lines
in other happenings. And for wanting to know it, for
assuming there is such a secret, yes, for that most of all.
Denise Levertov ( 1923-1997)
The secret Traduttore traditore.............................................................................................................................................................................................. El secreto
Dos niñas descubren el secreto de la vida en una inesperada línea de poesía.
Yo, alguien que no conoce el secreto, escribí esa línea. Ellas me dijeron
(a través de una tercera persona) que lo habían encontrado pero no lo que el secreto era, tampoco cuál era el verso. No hay duda, ahora, después de una semana, ellas ya han olvidado el secreto, el verso, el nombre del poema. Las amo por encontrar aquello que yo no puedo encontrar, y por amarme por ese verso que escribí, y por olvidarlo, para que un millar de veces, hasta que la muerte las encuentre, ellas puedan descubrir el secreto de nuevo, en otros versos en otros sucesos. Y porque desean conocerlo, por asumir que ese secreto existe, sí, sobre todo por eso, las amo.
bca
Michel Ogier Le secret Óleo sobre tela

Haikus: Otoño
Huyen las nubes
Sobre la luna llena:
Otra aurora
Brumas de otoño
Recogemos los frutos
Oros y rojos
No tocar nada
En tierras profundas
Crece el trigo
bca
Languedoc Roussillon Mailhac
Propósitos para cultivar la felicidad (4º trimestre)
Octubre
Dejar las dudas atrás
Al contrario de lo que aconseja el refrán, actuar primero y preguntarse después. El primer paso es el que cuesta, “el más largo de los viajes empieza por ese primer paso”. Intentar “ínteractivar” es decir conocer el justo medio entre la acción y la duda. Llevar siempre los proyectos hasta el final. Una vez terminados, hacer balance y extraer conclusiones de cara a futuras decisiones. “Gustar terminar lo que se empieza y aprender de los tropiezos” (cf. la vida de Edison y la invención de la bombilla eléctrica).
Obstáculo principal: la impaciencia. Para remediarlo inspirarse de la naturaleza: en el silencio del más frío de los inviernos se prepara la más florida de las primaveras.
Noviembre
Perdonar y perdonarse los errores
No olvidar en ninguna de las circunstancias de nuestra vida que la imperfección es una oportunidad para crecer. Vivir en este mundo con otras personas implica cometer errores. No es posible salir de casa, relacionarse con otras personas y ejecutar tareas, y regresar a casa sin haberse equivocado. Los errores que hemos cometido en el pasado pueden dolernos, sobre todo si han herido a otras personas. Puesto de “agua pasada no mueve molino” sólo podemos tomar nota de lo que fue mal para no repetir la misma historia.
Obstáculo principal: perder de vista que todos estamos en el mismo barco, que todos estamos aprendiendo y que el “otro” tiene las mismas limitaciones que las que tenemos. Otra vez nos encontramos con el ego y sus limitaciones.
Diciembre
Encontrar el sentido de la vida
Ese sentido tan sólo se halla en el camino: si no se da el primer paso, el camino no se abrirá. Más que hacernos preguntas sobre el significado de la vida, ¿no nos deberíamos preguntar qué espera la vida de nosotros y qué podemos hacer por ella? Nadie nos puede dar –ni los libros ni el mejor de los maestros- el sentido de nuestra existencia, sino que debemos descubrirlo en el camino.
Obstáculo principal: aceptar las experiencias de otros como “verdades inamovibles”. Somos responsable únicos de lo que hacemos con nuestra vida.
bca

Marie-France Busset Le bonheur est dans le pré Óleo sobre lienzo
El otoño se acerca
El otoño se acerca con muy poco ruido: apagadas cigarras, unos grillos apenas, defienden el reducto de un verano obstinado en perpetuarse, cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada, pero un silencio súbito ilumina el prodigio: ha pasado un ángel que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.
Ángel González (1922 - //)
Otoños y otras luces: Se acerca el otoño
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France Forêt de Huelgoat Bretagne
Un hombre sabio busca sabiduría; un loco piensa que ya la ha alcanzado
Proverbio persa
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La tierra, nuestra única esperanza
Nadie sabe a dónde va la raza humana. En este principio de siglo XXI aún menos; pero seguramente ha sido así desde el comienzo de los tiempos. Justamente por desconocer esa meta, ¿no deberíamos proponernos que, la sabiduría mayor, consistiría en saber a dónde debería ir? ¿Hacía la perfección?
“Lo importante no es el lugar que ocupamos, sino la dirección en que nos movemos”, leí un día de un autor cuyo nombre no recuerdo, (seguramente me impactó bastante, ya que la idea ha vuelto hoy con más fuerza).
Por eso creo que nuestros actos deberían estar determinados, no por el deseo de quienes nos rodean, por nuestras necesidades primarias y egoístas sino por las necesidades de toda la humanidad.
Al borde de un precipicio el único paso adelante posible es un paso hacía atrás...
Ya sé que tiene mucho de utópico, pero, si no nos preocupamos de realizar esa utopía, ¿quién lo hará? ¿No somos todos parte de un mismo planeta, (finito en sus recursos)?; ¿no compartimos todos el mismo destino? ¿O es que si esta única tierra desaparece, algunos (as) podrán sobrevivirle?
bca

Lago Trasimeno Italia
... Il automne des pommes rouges
sur le cahier des écoliers
Il automne des châtaignes
Aux poches de leurs tabliers…
Monique Serf – Barbara (1930-1997)
Il automne.
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Otoño
Olor de lluvia de mi infancia
Últimos soles de la estación...
Reminiscencias de árboles y hojas.
¡Que dulce era volver a casa
desde el internado y su prisión!
Castaños encendidos de mil colores
Abrían la puerta de mi evasión.
Frutos caídos en tierras ocres
Relucían entre hojas crujientes.
El bosque descomponía
En imperceptibles aromas
El calor de aquel verano de lejanía.
Olor de tierras mojadas y de setas rancias.
En el hogar el fuego cruje
La leña canta en su entrega
La melodía del renunciar.
Y poco a poco las nieblas blancas
Inundan los campos de espectros desdibujados.
Las mil figuras de crudo invierno,
De sus silencios
Y de sus tiempos de oración.
En el parque cercano, un obsesivo pintor,
Con su paleta, motea árboles imperceptibles.
Y en mis manos unas castañas,
Calientes, calientes, llenan de fiesta
Unas breves horas de cobijo.
Recuerdos turbios
De aquella infancia lejana:
¡Que dulce que era volver
a casa desde Oloron!
... Las hojas crujen en el olvido frío
de la nostalgia y su soledad.
bca
Enric Rubió Tardoral a Castella Óleo sobre linezo
El cuento de las arenas
Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaba a éstas.
Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar este desierto y sin embargo, no había manera. Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo le susurró:
"El Viento cruza el desierto y así puede hacerlo el río"
El río objetó que se estaba estrellando contra las arenas y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y ésa era la razón por la cual podía cruzar el desierto.
"Arrojándote con violencia como lo vienes haciendo no lograrás cruzarlo. Desaparecerás o te convertirás en un pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino"
- ¿Pero cómo esto podrá suceder?
"Consintiendo en ser absorbido por el viento".
Esta idea no era aceptable para el río. Después de todo él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad. "¿Y, una vez perdida ésta, cómo puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?" "El viento", dijeron las arenas, "cumple esa función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río"
- ¿Cómo puedo saber que esto es verdad?
“Así es, y si tú no lo crees, no serás más que un pantano y aún eso tomaría muchos, pero muchos años; y un pantano, ciertamente no es la misma cosa que un río."
- ¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?
"Tú no puedes en ningún caso permanecer así", continuó la voz. "Tu parte esencial será transportada y formará un río nuevamente. Eres llamado así, aún hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial."
Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él ¿cuál sería?, había sido transportado en los brazos del viento. También recordó --¿o le pareció?-- que eso era lo que realmente debía hacer, aún cuando no fuera lo más obvio.
Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer suavemente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas más lejos.
Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente, los detalles de la experiencia.
Reflexionó: "Sí, ahora conozco mi verdadera identidad". El río estaba aprendiendo pero las arenas susurraron: "Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día, y porque nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña"
Y es por eso que se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía está escrito en las Arenas.
Awad Afifi, el Tunecino (¿? - 1870)
Cuentos sufíes: El cuento de las arenas
bca
Quan el teu cor serà branca de mirra
Dona, sé el gust de la teva presència:
la testa, rosa dels vents invisibles,
el pit d'argila que pateix, arbori,
amb un arranc de braços que s'eleven.
Dona, sé el gust d'abraçar-te, i la nosa.
Dona, sé el gust de fugir, d'enyorar-te.
Si el teu record suplirà la conversa,
saber-te lluny no supleix el tenir-te.
Dona, sé el gust de la mort que separa,
alliberant de sospites de canvi.
En el sagrat epíleg de l'incendi,
cendres i fum s'espiritualitzen.
L'enyorament esdevé permanència.
Compenetrats, el diàleg és íntim.
La teva ment triaria per falda
quan el teu cor serà branca de mirra.
Jaume Bofill i Mates [Guerau de Liost] (1878-1933)
Quan el teu cor serà branca de mirra
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Mirra Commiphora abyssinica
Pourquoi
La lumière sereine envahit le ciel noir, Le quadrige soleil se cabre dans l'aurore Les ailes des oiseaux, plus vastes que l'espoir, Abandonnent aux mers un refrain de mandore.
Pourquoi vouloir rester sur le sol des vivants Quand les cris de l'humain deviennent frénétiques ? Pourquoi ne pas goûter, loin du chemin des vents, La divine sérénité des monts antiques ?
L'orchestre des rayons aiguise ses bémols. Des yeux s'ouvrent hagards dans les airs et les ondes. Archanges, mes amis, déployez votre vol Pour emmener mon âme au delà des Trois Mondes !
François Brousse (1913-1995)
L’aigle blanc d’Altaïr : Pourquoi
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La lumière sereine envahit le ciel noir Foto
Haikus: Ocaso
Cae la noche
Alas de mariposas
Recogimiento
Ocaso rojo
Las armonías del gesto
Mil veces hecho
La luz de pintor
Con el cuidado del niño
Pinta su tela
bca
Ocas0, Montserrat desde casa
Il y a souvent plus d’angoisse à attendre un plaisir qu’à subir une peine
(Hay a veces más angustia en esperar un placer que en padecer una pena)
Colette (1873 –1954)
Belles saisons
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Una aproximación de la angustia de la muerte (1V)
Abandono y castración: un denominador común
Curiosamente, en las formulaciones expresadas en el articulo anterior, Freud desdeñó el considerar la muerte como fuente principal de angustia y continuó centrándose en los sentimientos de pérdida: la castración y el abandono, es decir, la pérdida del pene y la del amor. ¿Porqué no avanzó un paso más para descubrir el denominador común del abandono y la castración?
Ambos conceptos descansan el los fundamentos ontológicos. El abandono está por fuerza unido a la muerte: el primate abandonado perece siempre; la suerte de los marginados es invariablemente la muerte social, seguida en corto tiempo por la física. Si se toma en su sentido figurado, la castración es sinónima de aniquilación; si se toma en su sentido literal, también conduce a la muerte, ya que el individuo castrado no puede proyectar su simiente hacía el futuro y no puede escapar de la extinción (de él-mismo y también de su linaje).
En inhibición, síntoma y angustia, Freud parece reconsiderar sus posiciones y dice:
“Parece muy improbable, que se forme una neurosis por la simple presencia objetiva de un peligro, sin la participación de los niveles más profundos del aparato mental. Pero al parecer, no existe ningún correlato inconsciente a nuestro concepto de aniquilación de la vida. En la experiencia cotidiana, se conecta con la castración, al ver como las heces fecales se separan del cuerpo, o de una manera simbólica, al perder el pecho de la madre durante el periodo de destete. Pero es imposible tener ninguna experiencia de la muerte; o si se ha tenido alguna similar, como por ejemplo un desmayo, no deja ninguna huella aparente. Por tanto soy de la opinión de que el miedo a la muerte es análogo al de castración y que la situación ante la cual reacciona el yo es la de abandono por parte del super yo protector –los poderes del destino- de tal manera que se queda sin ninguna defensa frente a todos los peligros que le rodean”.
Aquí la lógica falla de manera evidente. En primer lugar, Freud insiste en que, puesto que no hemos tenido ninguna experiencia de la muerte, ésta no puede tener una representación en el inconsciente. ¿Acaso la hemos tenido de la castración? El vínculo heces-destete-castración no es más convincente, desde el punto de vista lógico, que el concepto de una conciencia innata e intuitiva de la muerte. (Y en las mujeres, ¿cómo se sostiene tal concepto de la castración?)
Deben existir otros elementos que nos permitan comprender esa angustia por la muerte...
(continuará...)
bca

Francisco de Goya Disparate de miedo 1816-823 Aguafuerte
Deseos
A Salvador Novo
Trópico, para qué me diste las manos llenas de color. Todo lo que yo toque se llenará de sol. En las tardes sutiles de otras tierras pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol. Déjame un solo instante dejar de ser grito y color. Déjame un solo instante cambiar de clima el corazón, beber la penumbra de una cosa desierta, inclinarme en silencio sobre un remoto balcón, ahondarme en el manto de pliegues finos, dispersarme en la orilla de una suave devoción, acariciar dulcemente las cabelleras lacias y escribir con un lápiz muy fino mi meditación. ¡Oh, dejar de ser un solo instante el Ayudante de Campo del sol! ¡Trópico, para qué me diste las manos llenas de color!
Carlos Pellicer Cámara ( 1897-1977)
Seis, siete poemas: Deseos
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Frederic Edwin Church
Rainy Season in the Tropics
1866 Óleo sobre lienzo
Meditación y prácticas meditativas
La meditación y las prácticas meditativas son medios que nos permiten avanzar en el camino de la realización del verdadero Ser. Tienen por metas ayudar al ser humano a entrar en contacto con su fondo metafísico y reforzar este contacto. Es al mismo tiempo la preparación a una vida conforme al deber supremo del hombre. La meditación y las prácticas meditativas tienen su lugar en el marco de la terapia – y también, de la terapia iniciativa.
Todas las prácticas meditativas apuntan al descubrimiento del Ser esencial, o dicho de otra manera, a algo que no se puede hacer o forzar. A pesar de ello es posible preparar las condiciones en las cuales la meta deseada podrá ser asumida. Se puede comparar esa preparación al trabajo del jardinero. El jardinero no puede ni empujar ni tirar de la planta para que crezca más rápidamente. Tan sólo puede crear las condiciones favorables a su crecimiento. Puede vigilar que no le falte luz, que la tierra esté bien trabajada, que el agua no le falte. De la misma manera, el que practica la meditación, puede suscitar las condiciones que permitan a lo incondicionado, a la trascendencia, penetrar en su conciencia.
Por ejercicios meditativos se entiende, en general, un ejercicio de carácter puramente pasivo, o dicho de otro modo, un ejercicio en la duración del cual, uno no se mueve. Se piensa en un monje meditando, o en un yoghi indio en la posición del loto o en un monje Zen. La meditación en ese sentido – y es la concepción tradicional de la meditación- es ante todo una contemplación, como la contemplación de un texto sagrado o una imagen.
Pero existe otra concepción de la meditación, particularmente interesante para las terapias iniciativas: la meditación considerada como un ejercicio de transformación de la persona. Es un ejercicio que favorece la transformación del hombre en su entereza y lo lleva a adquirir un estado interior en el cual es trasparente a su Ser esencial propio. Para llegar a percibir y a dejar llegar la verdad trascendente, no basta con ejercitarse en mantener su cuerpo inmóvil, sino que se trata, también, de aficionarse a ejercicios en los cuales el cuerpo se implique de manera activa. La meditación, como ejercicio de transformación no se limita pues a la forma pasiva y tradicional de recogimiento sino que incluye también ejercicios activos.
Estos últimos nos han sido dados principalmente por la tradición japonesa. Esta integra en la categoría de ejercicios meditativos la esgrima con sable, el tiro con arco, el lanzamiento de jabalina, el judo y el aïkido. También hace de todos los actos cotidianos un ejercicio de meditación: comer, beber, bailar, escribir o pintar. A pesar de ser característica de la tradición japonesa, la posibilidad de transformar actos y acciones en ejercicios meditativos no es un privilegio exclusivamente japonés.
Todos los ejercicios que merecen ser calificados de meditativos tienen un punto en común: abren en el hombre la vía de su Ser esencial y refuerzan el contacto con éste. Para resumir, se puede decir que el sentido de cualquier ejercicio meditativo es la trasparencia a la trascendencia, a la trascendencia inherente al hombre o más exactamente a la trascendencia que el hombre es en su esencia. Considerada así, la meditación tiene el carácter y la significación de una práctica religiosa.
bca
Harmennsz van Rijn Rembrandt
Filósofo meditando
1632 Óleo sobre tabla
A orilla de la noche
Mientras nuestros pies se hunden,
Al caer la noche,
Despacito en la arena mojada
Sin mediar palabra,
El uno al otro acostumbrado,
Observamos el mar.
En el cielo,
Una bruma ligera
Como un velo de organdí
Espera las estrellas.
A lo lejos se adivina
El rompeolas vecino y la labor invisible
De celestiales encajeras
Que hacen dobladillos carmesí
A olas caprichosas.
Con ínfimas luces
Unos barcos lejanos
Manifiestan la vida atormentada
De pescadores desconocidos.
Y como un telón de teatro
Que cae para rematar
La escena,
El vibrante silencio.
bca
A orilla de la noche
Il était une fois un homme fidèle, c’est une belle histoire. Il était une fois une femme fidèle, c’est un conte de fées.
(Había una vez un hombre fiel, es una bella historia. Había una vez una mujer fiel, es un cuento de hadas)
Maurice Jeanneret
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Había una vez…
(o de la frágil frontera entre el cuento y la realidad)
Había una vez… “una vez”
que a fuerza de ser contada
se repitió tantas veces…
que se volvió realidad.
bca
Il était une fois...
Man is in pain
Man is in pain ten bright balls bat the air falling through the window on which his double leans a net the air made to catch the ten bright balls
Man is a room where the malefic hand turns a knob on the unseen unknown double's door
Man is in pain with his navel hook caught on a stone quarry where ten bright balls chose to land and where the malefic hand carves on gelatinous air the window to slam shut on his shadow's tail
ten bright balls bounce into the unseen unknown double's net Man is a false window through which his double walks to the truth that falls as ten bright balls the malefic hand tossed into the air Man is in pain ten bright spikes nailed to the door
Philip Lamantia (1927-2005)
Tradutore tradittore
El hombre tiene dolor
El hombre tiene dolor diez brillantes globos hienden el aire cayendo a través de la ventana sobre la cual su doble tiende una red de aire para apresar los diez brillantes globos.
El hombre en un cuarto donde la mano maléfica hace girar el picaporte de la puerta del desconocido doble invisible.
El hombre tiene dolor con el gancho de su ombligo prendido en una cantera de piedra donde diez brillantes globos se posaron y donde la mano maléfica talla en el aire gelatinoso la ventana que se cerrará sobre la sombra de su cola.
Diez brillantes globos rebotan en la invisible red del doble desconocido. El hombre es una falsa ventana a través de la cual su doble camina hacia la verdad que cae como diez globos brillantes lanzados al aire por la mano maléfica.
¡El hombre tiene dolor diez clavos brillantes enclavados en la puerta!
Versión de Alberto Girri
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Alberto Durero
Christ as the Man of Sorrows
Óleo sobre madera
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