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(los impacientes)...con frecuencia prefieren trabajar y pensar en solitario, de forma que puedan hacer todo a su propio ritmo y su propia velocidad”
Edward Bach (1886-1936)
“inventor” de las “flores de Bach”
-888-
La impaciencia del impaciente
Si eso decía Bach hace ya más de ochenta años, ¿qué no diría ahora? Su definición subraya el individualismo del impaciente y alude a ese feroz ánimo competitivo que impregna la atmósfera de cualquier ámbito de la vida actual.
El capitalismo a hipervelocidad (¿se pueden considerar sinónimos?) ha creado una gran burbuja de impaciencia de la que se benefician sobre todo las empresas multinacionales y su directivos (tenemos un ejemplo en la grave crisis financiera de estos días), directivos que son los primeros interesados en crecer, vencer, y crecer aún más.
El nuevo imperio de la impaciencia es un síntoma ejemplar de las dificultades por las que atraviesa el cerebro en este principio de siglo. Jamás en la historia los seres humanos habían logrado consumar objetivos con tanta frecuencia de un modo tan rápido. Eso conlleva que cada vez sean más las personas que toleren menos un retraso más o menos importante, con su correspondiente tasa de frustración.
Pero esa impaciencia debería ser puesta en cuestión cuando numerosos estudios (el de la antropóloga Victoria Reyes-García en una tribu de la amazonía boliviana, es una muestra) concluye que “las personas más impacientes tenían
- poca inclinación para ir a la escuela porque la educación escolar sólo da beneficios a largo plazo y prefieren seguir usando el conocimiento tradicional, del cual ven los beneficios a corto plazo.
- mejores conocimientos tradicionales y menores niveles de escolaridad
- menores probabilidades de tener un trabajo asalariado
- mayores probabilidades de trabajar en las comunidades
cuatro años después de haber finalizado el estudio observó que la gente que había sido paciente tenía más ingresos por salario y más riqueza”.
Como remedio se puede recomendar el movimiento “slow” que Carl Honoré inició con su libro: “Elogio a la lentitud”. Sí, otros ritmos son posibles y podría ser que podemos asumirlos: son nuestros ritmos naturales (al menos el del cerebro actual).
bca
Ginés Liébana
La serena impciencia del paisaje...
Óleo sobre lienzo
Homme rempli d'orgueil et de curiosité, Qui te fait si hardi de rechercher la cause Des oeuvres du grand Dieu auteur de toute chose ? Et demander un compte à la divinité ?
Lazare de Selve ( ? –1622)
Sur ces paroles : Combien de choses avons-nous...
-888-
La yema acierta
Habrá que perfeccionar la noche
De un gesto magnifico
Muy cerca de los cielos
Hasta tocar al océano mismo.
Tu piel será de azur
De una belleza que hará daño
Bajo la proa del sol
Y la inmensidad del mar.
Para ti recogeré de esa luz
El oro del rostro de los ángeles
Y toda esa tinta vertida sobre la palabra
De un Dios desconocido.
Los vientos se recuerdan
con algunas palabras simples
Basta decir Céfiro, Siroco o Tramontana
Para saber su fuerza.
El mar una simple sílaba
Que se escribe y se borra
Según los grados de sus orillas
Y de sus horizontes.
Aproximación. A veces al abismo
A veces al amor. A la certeza.
Al final de los dedos
La yema acierta.
Y nosotros ¿quién se acuerda
De nuestra esencia?
Tiempos de espera. De caras nuevas
Y de palabras balbuceadas e inciertas.
bca
José Salís
Efecto de luna en el mar
1920 Óleo sobre lienzo
La paciencia tiene mucho más poder que la fuerza
Plutarco (46-125 dC)
Vida de Sertorio
-888-
Cerebro
El frenesí actual de consumo (los niveles más elevados nunca alcanzados por el ser humano en toda su historia), conlleva para el ser humano unos riegos que no pueden ser asumidos. Ese consumo ha traído consigo una aceleración en los cambios que debe seguir cualquier persona “en la onda” para no quedarse desplazada y sentirse frustrada y quedarse atrás. Hemos llegado a la “indecencia” de que hay personas que se sienten obligadas a cambiar siete veces de peinado en dos meses, a querer tener bíceps en un tiempo récord o a variar de pechos –o cualquier variante estética: labios y / u orejas –en función de la moda impulsada por tal o cual “ídolo” del mundo del cine o de cualquier actividad “mediática”.
La dificultad de todo ello es que nuestra cabeza –o más bien dicho, nuestro cerebro-, no está preparado para sumergirse en ese frenesí constante de cambios sin pagar un precio demasiado elevado.
¿Por qué? Para poder explicarlo tenemos que recordar el funcionamiento del cerebro. Tomemos un ejemplo ilustrativo de cómo funciona éste último.
Cuando uno ve que un autobús se le echa encima, el sistema autónomo del cuerpo –sin pasar por el lóbulo prefrontal- ordena que se hagan tres pasos rápidos para salvarse. Esto mismo es lo que hace que una gacela cuando detecta un león, tense toda su musculatura, respire más rápido y se prepare para correr. A lo largo de milenios las especies han desarrollado mecanismos de adaptación para responder, casi automáticamente, a situaciones de peligro. Y los cambios alrededor también eran interpretados como peligro.
En muy poco tiempo el ser humano se ha visto inmerso en una cotidianidad llena de cambio: desde el ámbito del trabajo hasta el ámbito más privado de su corta vida; de manera que nuestros mecanismos destinados a actuar en caso de emergencia se activan sin parar, haciendo que nos sintamos constantemente en peligro.
¿Pueden ser estas las causas del aumento exponencial del número de depresiones y de síndromes de adaptación con los que conviven millones de personas en el mundo?
bca
Francisca Muñoz y Manuel Herrera
Abstracción
1982-1997 Acrílico sobre tabla
Ce n'est rien Tu le sais bien Le temps passe Ce n'est rien Tu sais bien Elles s'en vont comme les bateaux Et soudain Ça revient…
Etienne Roda-Gil (1941-2004)
Ce n’est rien
-888-
Cronos
El tiempo
No sólo el tuyo
Sino el del mundo
Tardé en conocerlo
Porqué era joven.
Esa misma juventud
Debería haberme advertido contra él
Ya que de ella fue el asesino.
Él, señor de todos los dioses
El único dios que nadie sustituirá.
Él, que nació antes que nadie
Y que ha de morir cuando ya no seremos.
Él, que desde la eternidad aún podrá decir:
“Domino el mundo”
También dominó mi juventud huida
Me la arrebató cuando quiso.
Ahora, el espejo ya no devuelve gloria
Pero es gloria comparado con lo que me devolverá
Dentro de unas cuantas estaciones. Venideras.
Habrá transcurrido, como suele.
Matando a los vivos
Olvidando a los fenecidos.
Lo que se llevó nunca más
Lo volveré a tener.
Por más que tenga la sensación de avanzar
Hacia mejores días,
Como el humo de los barcos que se alejan
En el horizonte de la vida.
bca
Magritte
Time Transfixed
1939 Óleo sobre lienzo
El tiempo descubre los secretos; el tiempo hace nacer las ocasiones ; el tiempo confirma los buenos consejos
Jacques-Bénigne Bossuet (1627-1704)
Sermones
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Tiempo
En la revolución industrial se instaló la visión del tiempo como oro, y con los años se ha ido perfeccionando. Por eso a tanta gente le preocupa cómo reformular su tiempo privado (o público) para que sea “oro y no basura”. Queda muy claro que esas personas se han tomado muy en serio eso de que el tiempo es oro.
Contemplar el tiempo como valor, como si de un fondo de inversión se tratase, conlleva un riesgo que, en estas últimas semanas en su vertiente económica ha provocado un colapso por todos conocido. ¿Pero está la cotización del tiempo súper inflada o deberíamos volver a otra dimensión del tiempo?
Para algunos millones de personas esta cuestión se ha convertido en meta absoluta de su vida y no pueden dejar pasar un día de su ajetreada vida sin querer más, persiguiéndolo con más fuerza, llegando casi a venerarlo como un nuevo “becerro de oro”. Ante ésta situación podríamos considerar, al menos, que es un concepto que ha sido inculcado por la sociedad capitalista que nos rodea, habiendo especulado a fondo con él -ayudada por los medios de comunicación y la publicidad- hasta inflar artificialmente su importancia y crear un “tiempo artificial y artificioso” que obliga a cambiar sin pausa, a presuntamente renovarnos, a consumir en última instancia.
Pero, con esa necesidad de cambios constantes, también se están activando otros mecanismos inicialmente previstos para situaciones de emergía.
¿Están el cuerpo y el cerebro humano preparados para asumir tantos cambios en tan corto espacio de tiempo?
¿No estarán esos cambios provocando colapsos en sistemas que no están diseñados para actuar siempre en sobrecarga? ¿Alguien recuerda dónde llevo esa sobrecarga –en el sistema eléctrico de Barcelona- en el verano del 2007 (ya tan lejano)? ¿No estamos sometiendo nuestro cuerpo a las mismas sobrecargas?
bca
Guillermo Pérez Villalta
El rumor del tiempo
1984 Óleo sobre lienzo
Tres horas, 16 minutos y 30 segundos
Se supone que soy un gran poeta Y tengo sueño por la tarde, Sé que la muerte es un toro gigantesco Dispuesto a embestirme Y tengo sueño por la tarde.
Sé que hay guerras y hombres que pelean en el ring, Sé que hay buena comida, buenos vinos, buenas mujeres Y tengo sueño por la tarde, Me inclino hacia el sol tras una cortina amarilla Y me pregunto a dónde habrán ido las moscas del verano, Recuerdo la muerte tan sangrienta de Hemingway Y tengo sueño por la tarde.
Algún día no tendré sueño por la tarde, Algún día escribiré un poema que encenderá volcanes En las colinas que están ahí fuera, Pero ahora mismo tengo sueño por la tarde Y alguien me pregunta "Bukowski, ¿qué hora es?" Y yo contesto "3 horas, 16 minutos y 30 segundos". Me siento muy culpable, me siento asqueroso, inútil, Demente, tengo sueño por las tardes, Están bombardeando iglesias, bien, eso está bien, Los niños montan ponys en los parques, eso está bien, Las bibliotecas están llenas de miles de libros sabios, Hay música grandiosa encerrada dentro de la radio Y yo tengo sueño por la tarde, Tengo una tumba dentro de mí diciendo "Bah, deja que lo hagan los demás, déjales que ganen, Déjame dormir”, El ingenio está a oscuras, Barriendo la oscuridad como una escoba, Me voy a donde han ido las moscas en verano, Intentad atraparme.
Charles Bukowski (1920-1994)
3 horas 16 minutos y 30 segundos
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Salvador Dalí
El jardin de las horas
Óleo sobre lienzo
Heures
Aumône au malandrin en chasse Mauvais oeil à l’œil assassin ! Fer contre fer au spadassin ! - Mon âme n'est pas en état de grâce ! -
Je suis le fou de Pampelune, J'ai peur du rire de la Lune, Cafarde, avec son crêpe noir... Horreur ! tout est donc sous un éteignoir.
J'entends comme un bruit de crécelle... C'est la male heure qui m'appelle. Dans le creux des nuits tombe : un glas... deux glas
J'ai compté plus de quatorze heures... L'heure est une larme - Tu pleures, Mon cœur ! ... Chante encor, va - Ne compte pas
Tristan Corbière (1845-1875)
Les amours jaunes : Heures
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George Minne Les heures Óleo sobre lienzo

Haikus: Evocación
Un aire de blues
Melancolía de otoño
Visita del ayer
En mi bolsillo
Mil noches olvidadas
Todas tus cartas
En los recuerdos
Mi eureka se perdió
Ha vuelto a mi
bca
Sam Francis Around the Blues Óleo y acrílico
Un sujeto normal es esencialmente alguien que se pone en la disposición de no tomar en serio la mayor parte de su discurso interior.
Jacques Lacan (1901-1981)
Les psychoses
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Sobre la esquizofrenia (2)
Causa y tratamiento
¿Cómo diagnosticar la esquizofrenia?
El diagnóstico de la esquizofrenia se basa en la cuidadosa observación de signos y síntomas, en la exploración metódica de las vivencias de una persona, y en la acumulación de antecedentes desde todas las fuentes posibles (familia, amigos, vecinos, trabajo). No existen pruebas de laboratorio ni exámenes de imágenes que ayuden a establecer el diagnóstico, como no sea para descartar otras patologías.
¿Cuál es su causa?
Su causa es desconocida, y posiblemente no sea única. Lo más probable es que varios factores intervengan en su aparición, entre ellos la herencia genética, alteraciones de la migración de poblaciones celulares durante el desarrollo embrionario, patología del embarazo (como rotura prematura de membranas, infecciones maternas, en especial la toxoplasmosis y la hipoxia perinatal), el estrés ambiental, y ciertas condiciones psicosociales. Las causas son también contradictorias y subjetivas si consideramos que la evaluación del nivel de estrés ambiental y las condiciones psicosociales dependen del criterio de quien examina. Aunque múltiples investigaciones apuntan a un origen orgánico del trastorno, todavía se carece de un modelo consensual que explique su variedad clínica, por lo cual se clasifica dentro de los "trastornos funcionales" (y no "orgánicos", como el Alzheimer). Si consideramos que los síntomas positivos de la esquizofrenia son atenuados por los medicamentos, reconocemos implícitamente una base no sólo funcional, sino también neurológica del trastorno.
Los estudios sobre las causas de la esquizofrenia se topan en primer lugar con la dificultad de delimitar bien el trastorno, dado que muchos otros trastornos pueden presentar síntomas similares a la esquizofrenia, entre ellos el trastorno bipolar, la depresión, y otros síndromes delirantes. Aún con estas consideraciones, hay evidencia suficiente que sugiere que en la esquizofrenia existe una vulnerabilidad genética sobre la que actúan estresores ambientales para, finalmente, desencadenar la enfermedad. Sin embargo, el peso relativo de cada uno de estos factores está lejos de ser precisado, y es objeto de acalorados debates. La esquizofrenia probablemente derive de un tipo de herencia bastante complejo. Varios genes que se han propuesto como candidatos probablemente interactúen entre sí, originando la vulnerabilidad para el trastorno o posiblemente estén en la base de algunos de sus elementos que en conjunto permiten el diagnóstico.
El debate actual se extiende hacia los métodos de investigación y hacia la mejor manera de interpretar sus resultados, lo que provoca estimaciones diferentes acerca de cuál es la contribución específica de los factores genéticos.
Tratamiento
Ante todo se debería tender a romper el aislamiento en el que vive el enfermo. La psiquiatría moderna tiene a su disposición gran cantidad de medicamentos. La agitación y las ideas delirantes se tratan con neurolépticos; la ansiedad con ansiolíticos, etc.
Paralelamente el enfermo debería estar en un programa de control psicológico (en muchos casos es indispensable) con el fin de seguir la evolución de la enfermedad y de asegurar el equilibrio del enfermo. El tratamiento de esta enfermedad es largo ya que los síntomas pueden evolucionar con el transcurso de la enfermedad y del tiempo.
Desgraciadamente los enfermos esquizofrénicos, la mayor de las veces, son enfermos aislados socialmente y sin recursos. Las ayudas sociales les permiten tan sólo salir de ese aislamiento, y difícilmente es posible ayudarlos a tener un empleo y una vivienda digna.
En contrapartida, hay numerosas asociaciones que gestionan ayudas para los pacientes y sus familias.
bca
Salvador Dalí
Alucinación parcial, seis apariciones de Lenin sobre un piano
1931 Óleo sobre lienzo
Si l'on chante un dieu, ce dieu vous rend son silence. Nul de nous ne s'avance que vers un dieu silencieux. Cet imperceptible échange qui nous fait frémir, devient l'héritage d'un ange sans nous appartenir.
Rainer Maria Rilke (1875-1926)
Vergers – Si l’on chante un dieu
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¿Sin nombre?
Esa cosa impalpable, extraña y penetrante,
A la cual te adhieres sin saber el sentido;
Esa cosa escondida en lo más hondo del ser,
A la que ruegas cada día o niegas cada noche;
Esa cosa atenta a tus fuerzas contraria,
A la que quisieras unirte, fundirte o afianzar;
Esa cosa insondable que gobierna los mares,
Que quiere tus impulsos y guía tus deseos,
De la cual solicitas la luz desde el alba hasta el ocaso;
Esa cosa innombrable y también esperada,
A la que niegas todo poder, toda verdad hiriente,
Esa misma que te traba en días de combate;
Esa cosa intangible que ningún tormento apaga,
A la cual toda lágrima inocente emociona;
Esa que todo destino inspira,
Que todo dolor despierta y todo error absuelve,
De la cual no esperas ni el bien ni el mal,
Ni el frío ni el calor, ni lo dulce ni lo amargo,
Ni los aromas del campo ni los azules del mar,
Ni los soles llameantes ni los inviernos fríos;
Esa cosa que afirma los amores,
Y aplaca las intensas angustias,
Las certezas ancoradas y las inciertas dudas;
Esa cosa inmutable, presente en todos tus instantes,
Desde tu primer grito hasta el último desgarro,
Que late cada instante en la carne, en la voz,
En los gestos, en los miedos y en las alegrías;
Esa que llena los momentos de éxtasis o de locura,
De perturbación por causa de la ausencia,
Por el tiempo ignorada, humillada y descartada
Odiada, ultrajada y también despreciada;
Esa cosa a la que niegas toda importancia,
Toda certitud y que reniegas con la mirada,
A la que no das ni tregua ni descanso,
Ni derecho de refugio, ni tumulto, ni rumor;
A la que imploras en días de sufrimiento,
A la que exiges paciencia, fama, deseo y dinero;
Esa cosa escondida que se manifiesta cada día,
Al azar de una mirada del Hombre que en confías,
Que encuentras en el corazón de costumbres y promesas,
Que aúna embriaguez, pasión y hasta ternura,
Desde el primer big-bang hasta la luz de mil soles ignorada,
Esa Cosa está en ti. Esa Cosa está en mi.
bca
Hokusai Escena de verano en Akibasan Arte japonés
Es grave obligarse uno mismo a parecerse a alguien: provoca neurosis, psicosis y paranoias
Paolo Coelho (1947 - //)
Verónica decide morir
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Sobre la esquizofrenia (1) origen
Con aparente normalidad, aparece el termino esquizofrénico asociado a diferentes sucesos que conmueven periódicamente la sociedad. Al culpar a un sector muy pequeño de la sociedad (un 1% de la población mundial), la sociedad cree protegerse de las consecuencias que dicho suceso (algunas veces muy violento) tendría que tener en ella para buscar las causas y poner remedio a esa violencia. Pero, ¿sabemos qué es la esquizofrenia? ¿Cuáles son las causas de esta psicosis?
La palabra esquizofrenia viene del griego, schizo: "división" o "escisión" y phrenos: "mente". Por eso es injusto decir que los esquizofrénicos tienen una mente desdoblada, o que están dotados de dos personalidades.
Es una enfermedad que fue definida por primera vez en 1911 por Bleuler y es una psicosis caracterizada por la desagregación (RAE: separar, apartar una cosa de otra) y no por el desdoblamiento de la personalidad y de una perdida de contacto con la realidad. Dicho de otra manera, el espíritu del esquizofrénico no consigue organizarse ni afirmarse como entidad coherente. Por eso el esquizofrénico no es dueño de su cuerpo: el lenguaje no le sirve para comunicarse, oye voces y permanece rígido y amanerado. Todo sucede en él como si el cuerpo estuviese en pedazos y que el enfermo no tuviese influencia sobre ellos para reordenarlos. Eso tiene como consecuencia que el enfermo se siente sobrepasado por las situaciones que está viviendo, impidiéndole actuar y establecer relaciones con los demás y se encierra en él mismo. Es pues, una psicosis extremadamente cruel con quien la está padeciendo.
Esta enfermedad, cuyas causas son complejas (genéticas, psíquicas, cerebrales...) aparece, en la mayoría de los casos al salir de la adolescencia, entre los 18 y 28 años. Más raramente entre los 40 y los 45 años.
A pesar de ser una característica de la esquizofrenia, los delirios no son una de sus especificidades: se desarrollan como mecanismos de defensa, y pueden tener diversas formas. Delirios de persecución (interpretación de palabras, de gestos del prójimo o señales del ambiente), delirios de megalómanos, hipocondríacos, místicos (diálogos con Dios, misiones que cumplir...), delirios de filiación (creer que su padre no es su padre por ejemplo), de reivindicación (creerse víctima de prejuicios) y otros más. Varios delirios pueden estar asociados al mismo tiempo.
Los enfermos de esquizofrenia son pues unos grandes sufridores que necesitan gran atención y amor por parte de sus familias y no simplemente titulares de magacines más o menos morbosos.
continuará...
bca
Luis Buñuel y Salvador Dalí
Un perro andaluz
Fotograma 1929
Quand l’avenir pour moi n’a pas une espérance
Quand pour moi le passé n’a pas un souvenir
Où puisse, dans son vol qu’elle à peine a finir
Un instant se poser mon âme en défaillance…
Charles Sainte-Beuve (1804-1869)
Le livre d’amour : Sonnet
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A una desconocida
No, de amor ya no se muere.
Pero que decir de esa otra muerte,
la muerte de los sentimientos.
Cuando te dejan el corazón inservible
para no poder deshojar sino
azarosos crisantemos aciagos,
-que son las margaritas de los muertos vivientes,
de los que ya no pueden confiar-.
Cuando ya nada queda de las quimeras
que un día, alejado en el distante ayer,
llenaron tus sueños.
De todo aquello que creías ser.
Cuando, donde pretendías amor, descubres
que tan solo te conformabas con posesión.
Cuando los hijos, poco a poco, se alejan
como se alejan las olas.
Desconocidos extraños de arena y sal.
¿Qué decir de los años perdidos,
en medio de la obsesión?
Y, si aún hoy abrigas una ilusión,
un atisbo de esperanza para un futuro de olvido,
sabes muy bien que, como el más frágil cristal,
tu alma se quebró, cegando a jamás tu corazón.
Y, como desconsolados girasoles ciegos
que el sol olvidó, náufragos perdidos,
en medio de yermos campos vacíos,
tus ojos perdieron su sol,
y tu cielo se vació de luz,
arrojado a las tinieblas eternas del amor.
bca
Yutao Femme au luth
La grenouille qui voulait se faire plus grosse que le bœuf n’a éclaté que dans la courte mémoire du fabuliste
(la rana que quería tornarse mayor que el buey tan sólo estalló en la corta memoria del fabulista)
André Breton (1896-1966)
Point du jour
-888-
¿Qué es la Mitomanía?
Se puede definir la mitomanía como una tendencia patológica a recurrir a la mentira sin tener conciencia de ello. El término mitomanía fue usado por primera vez por el siquiatra Ferdinand Dupré extraído de una palabra de raíces griegas y latinas: muthos significa leyenda –relato histórico en griego- y el sufijo manía proviene del latín mania, que significa locura.
El mitómano no se da cuenta que miente ya que es incapaz de diferenciar entre el fruto de su imaginación y la realidad. Sus mentiras no son intencionales y no tienen como finalidad la de burlar (o burlarse de) a nadie. Permiten al mitómano hacer aceptar su realidad y su imaginario a los demás para justificar mejor su existencia. En un principio Dupré clasificó cuatro tipos de mitomanía:
- La vanidosa: la persona se jacta de todo lo que vive y piensa
- La errante: la persona no para de huir (de sí misma y de los demás)
- La maligna: la persona compensa un complejo de inferioridad por medio de la maledicencia y las murmuraciones.
- La perversa: la persona fábula para estafar.
Como enfermedad, la mitomanía puede también ser sintomática de desordenes psiquiátricos más o menos graves como la psicosis o la neurosis. Estará en esos casos asociada a toda una serie de signos característicos de esos “trastornos”.
Causas
Como la mayoría de las enfermedades llamadas psiquiátricas, es difícil hayar una causa determinante que explique esos trastornos. Se admite, generalmente, que un choque emocional grave puede estar en el origen de la huida –salida- de la realidad del mitómano: el saberse enfermo de una enfermedad incurable, la muerte de una persona amada, el fracaso sentimental, escolar o profesional podrían favorecer su aparición.
Síntomas
Tendencia patológica en alterar la realidad con el fin de tornarla conforme a su propia esperanza y visión de las cosas. El recurso permanente a las mentiras es un manera para el mitómano de huir de la realidad que no quiere –o no puede- aceptar. Necesita que todos crean en sus fabulaciones para que él mismos pueda creer en ellas.
En su fase “normal” no hay evolución en la enfermedad cuando no es sintomática de trastornos neuróticos o sicóticos. A pesar de ello, el hecho de encerrarse sobre sí mismo y la desconexión total de la realidad pueden acabar en problemas y experiencias más o menos dramáticas para la persona que la padece y / o los que le rodean.
bca
Anne Marie Van Craen
Douceur et colère
Caligrafia japonesa
Caballero de otoño
Viene, se sienta entre nosotros, y nadie sabe quién será, ni por qué cuando dice nubes nos llenamos de eternidad.
Nos habla con palabras graves y se desprenden al hablar de su cabeza secas hojas que en el viento vienen y van.
Jugamos con su barba fría. Nos deja frutos. Torna a andar con pasos lentos y seguros como si no tuviera edad.
Él se despide. ¡Adiós! Nosotros sentimos ganas de llorar.
José Hierro (1922-2002)
Tierra sin nosotros (1947)
-888-
Paul Klee
Messenger of Autumn
1922 Acuarela sobre papel

Automne
A Jules Dupré.
La rivière s'écoule avec lenteur. Ses eaux Murmurent, près du bord, aux souches des vieux aulnes Qui se teignent de sang ; de hauts peupliers jaunes Sèment leurs feuilles d'or parmi les blonds roseaux.
Le vent léger, qui croise en mobiles réseaux Ses rides d'argent clair, laisse de sombres zones Où les arbres, plongeant leurs dômes et leurs cônes, Tremblent, comme agités par des milliers d'oiseaux.
Par instants se répète un cri grêle de grive, Et, lancé brusquement des herbes de la rive, Etincelle un joyau dans l'air limpide et bleu ;
Un chant aigu prolonge une note stridente ; C'est le martin-pêcheur qui fuit d'une aile ardente Dans un furtif rayon d'émeraude et de feu.
Jules Breton (1827-1906) Les champs et la mer : Automne
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Wassily Kandinsky
Autumn in Bavaria
1908 Óleo sobre lienzo
Haikus: Otoño
Brumas de otoño
Recogemos tus frutos
Rojos y oros
Un nuevo día
Sobre la luna llena
Huyen las nubes
No tocar nada
En tierras profundas
Crece el trigo
bca
Egon Schiele
Sol de otoño (Salida de sol) 1912
Óleo sobre lienzo
Personajes en busca de autor (3)
Sigo con mi pequeño juego teatral, que dejará hablar a una serie de “personajes” que todos albergamos en capas más o menos profundas de nuestra personalidad y a los que, a veces sin quererlo, hemos confiado la difícil tarea de conducir nuestra vida. Quede bien claro que es un juego, pero también podemos encontrar elementos para tomar conciencia de nuestra fragilidad interior.
El Miedo
Soy, a pesar de lo que piensa la Ira, el gran arsenal del Defensor del Yo (el Ego): tengo miedo. Miedo a todo. A los cambios. A las situaciones. Al abandono. A la muerte... En fin que no acabaría nunca si tuviera que hacer una lista exhaustiva. Es que el Yo (Ego) es tan frágil, que cualquier cosa puede –potencialmente- dañarlo.
Vivo en un estado de miedo las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, pero tengo muy buenas razones para ello. Y, como decía la Ira, Él es tan estúpido que me presta muchísima atención.
Mi enemigo más feroz son los cambios y como todo cambia constantemente y las cosas se podrían escapar tan fácilmente de mi ámbito, tengo un miedo constante a las pérdidas. Temo cualquier cosa o persona (y a veces hasta a algunas elucubraciones de su mente) que puedan dañarle. ¡El Ego (el Yo) es tan vulnerable! No sé qué haría sin mi si no estuviese siempre despierto: ¡la vida es tan frágil y puede perderse con tanta facilidad!
Además cuando el Yo (el Ego) toma conciencia de que nuestra Tierra se está destruyendo y que nadie parece remediarlo, puede infundarle tantos miedos... es también tan inconsciente cuando pone en peligro su vida fumando, bebiendo o coqueteando con el peligro cuando conduce que no paro de infundir miedos sin que me haga la más mínima atención. ¡Es más fácil infundarle miedo a perder sus posesiones que su propia vida! Ya ves que tengo que estar continuamente en guardia, sobre todo sabiendo que ese yo que intento defender, en realidad me odia. No se da cuanta que si no fuera por mi haría las mayores estupideces que se pueden imaginar.
Lleva mucho tiempo intentando desembarazarse de mi. Cree que en realidad soy un estorbo en su vida: podría hacer tantas cosas divertidas sin mi intervención que hasta cree que soy el responsable de producirle tensión alta, ansiedad y hasta que soy la causa de su estrés constante, pero lo cierto es que tan sólo me deja producir síntomas corporales porque no me escucha. No se da cuenta que no puede escapar de mi. Si me prestará un poco de atención me podría relajar un poco. Tan sólo me deja desconfiar de él. Lo que hace que le influjo más miedo: miedo a perder su identidad, sus creencias, sus ideas y opiniones –religiosas y políticas- .
Es bien verdad que con lo que me ha costado formar su Yo (Ego), no estoy dispuesto a que me haga desaparecer y estoy en contra de todo aquello que pueda quitarme poder. Así que lo tengo dominado con las pérdidas. Son mis aliadas más activa: tiene miedo a perder tantas cosas, que es muy fácil para mi: puede perder su vida, su esposa, sus hijos, sus posesiones, sus relaciones, su trabajo, su estabilidad física y mental, la seguridad que le proporcionan las cosas... la lista es interminable. ¡Tengo trabajo para el resto de su vida! ¡Domino al Yo sin miedo alguno!
bca
Francisco de Goya
El Disparate de Miedo 1816-1823
Aguafuerte
... Il automne des pommes rouges
sur le cahier des écoliers
Il automne des châtaignes
Aux poches de leurs tabliers…
Monique Serf – Barbara (1930-1997)
Il automne
-888-
Otoño
Olor de lluvia de mi infancia
Últimos soles de la estación...
Reminiscencias de árboles y hojas.
¡Que dulce que era volver a casa
desde el internado y su prisión!
Castaños encendidos de mil colores
Abrían la puerta de mi evasión.
Frutos caídos en tierras ocres
Relucían entre hojas crujientes.
El bosque descomponía
En imperceptibles aromas
El calor de aquel verano de lejanía.
Olor de tierras mojadas y de setas rancias.
En el hogar el fuego cruje
La leña canta en su entrega
La melodía del renunciar.
Y poco a poco las nieblas blancas
Llenan de espectros desdibujados:
Las mil figuras de crudo invierno.
De sus silencios
Y de sus tiempos de oración.
En el parque cercano, un obsesivo pintor
Pinta los árboles de su paleta.
Entre mis manos unas castañas,
¡Calientes, calientes!, llenan de fiesta
Unas horas, breves, de abrigo,
Entre recuerdos turbios
De aquella infancia hoy añorada.
¡Que dulce que era volver
a casa desde Oloron!...
... Las hojas crujen en el olvido frío
de la nostalgia de esta canción.
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Otoño en la Vall d'Ora (Catalunya)
Personajes en busca de autor (2)
Sigo con mi pequeño juego teatral, no del todo inocente, que dejará hablar a una serie de “personajes” que todos albergamos en capas más o menos profundas de nuestra personalidad y a los que, a veces sin quererlo, hemos confiado la difícil tarea de conducir nuestra vida. Quede claro que es un juego, pero también pueden encontrarse elementos para tomar conciencia de nuestra fragilidad interior.
La ira
En otros tiempos fui un pecado capital, pero, gracias a Dios –¡qué ironía!-, ahora soy un instrumento y una arma muy eficaz que utiliza el defensor para proteger al Yo (Ego) : gracias a mi éste último dispone de mucha energía para luchar contra las cosas que le desagradan.
Es cierto que casi siempre tengo que dirigir mi atención contra ese propio Yo (Ego) que tengo por misión de salvaguardar. Es tan tonto que siempre se deja engañar y parece que el paso de los años nada le enseña. Así que ya puedes imaginar que nunca paro. Y me enfado. Casi siempre lo estoy, cuando no es él quien me da motivos, son los demás. Las personas se han vuelto tan egocéntricas, se preocupan tanto por sus propios intereses y no muestran sensibilidad alguna –ni simpatía ni empatía- por la situación de los demás. Y como el mundo está hecho un auténtico desastre no me falta ocasiones de mostrarme en mi mejor papel. Gracias a mi el Yo (Ego) dispone de una energía casi ilimitada para abrirse camino en el mundo y por las bobadas de todas las situaciones que se le presentan. Y también me enoja enormemente la ignorancia, la ilusión, la estupidez de la gente (eso es lo que le hago creer, es tan tonto, repito) Y tengo tantos motivos para enfadarme ya que siempre escucho todo lo que se dice: desde los diarios hasta los televisores. Es verdad que con tantos medios, tengo instrumentos más que suficientes para que el Yo (Ego) se relacione con personas que no quieren escucharle. ¡Teme tanto la Soledad, que con tan solo nombrarla consigo que se enfada!
Ya ves soy la gran aliada del defensor –también mi hermano el miedo-, pero ya se presentará él-mismo: estoy enfada con el, me quita protagonismo.
bca
Tiziano Vecellio di Gregorio
La curación de la ira del hijo
Fresco
Ô fin d’automne, hivers, printemps trempés de boue,
Endormeuses saisons ! je vous aime et vous loue
D’envelopper ainsi mon cœur et mon cerveau
D’un linceul vaporeux et d’un vague tombeau.
Charles Beaudelaire (1821-1867)
Les fleurs du mal.
-888-
Agonía de otoño
Hay tardes de otoño en que los pueblos mueren
Una vez que las palomas, inocentes, vuelven a sus nidos.
Mueren muy despacito, con el lento sonar de las horas
En el campanario y los gritos azules de las golondrinas.
Entonces, para cuidarlos, se encienden unas luces
Extrañas mariposas semejantes a atentas enfermeras.
Los vigilan y acunan, en un intento vano
Por parar una muerte por todos aceptada.
Y los coches se funden en las nieblas cercanas
Donde circulan carreteras grises anhelando silencio.
Las hojas, en caminos y parques, se acurrucan
Al escuchar morir el pueblo antes querido:
Saben que allí nacieron y que aquí morirán.
Y las luces se apagan, una a una, en las casas...
Mientras viejas paredes esperan temerosas
El ruido de las palas de las inmobiliarias.
Y la paz se retira, sin lucha ni batalla,
Ante los nuevos reyes de la especulación.
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