Baldo's profileEl Sonido del SilencioPhotosBlogLists Tools Help

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    Haikus: Sentir

    Haikus: Sentir

     

    Sentir la fragilidad

    De unos ciclámenes

    Sobre una tumba

     

    La percepción

    De las cosas del alma

    Sin más palabras

     

    Con el corazón

    Atender a razones

    Inquebrantables

     

    bca

    Moldear los patrones iniciales

    L’éducation ne change pas grand-chose aux manières ni aux goûts des gens. On naît avec un héritage. On passe une partie de sa vie à vouloir s’en défaire

    (la educación no cambia gran cosa a las maneras ni a los gustos de las gentes. Se nace con una herencia. Pasamos  una parte de nuestra vida en querer deshacernos de ella)

     

    Adrien Therio (1925- //)

    Un païen  chez les pingouins

    -888-

     

    Moldear los patrones iniciales

     

    Todos sabemos que, en el desarrollo de nuestro cerebro, la genética y el medio nos moldean como seres humanos individuales. Dado que todos los humanos poseemos una estructura cerebral similar y que también compartimos las principales características físicas, mentales y conductuales, ¿qué es lo que causa que nos comportemos y pensemos como individuos únicos desde el comienzo de nuestra vida? ¿Cómo se desarrolla el “yo”? Por qué una persona posee rasgos de comportamiento extrovertido y agresivo cuando otra es tímida y nerviosa?? Por qué algunas personas tienen una destreza verbal sobresaliente, otras un talento especial para el calculo y otras destacan por su coordinación física? ¿ Por qué son diferentes nuestra percepción del mundo, nuestra creencias, nuestros temas de interés, nuestros deseos y objetivos, nuestros estados emocionales y nuestra respuesta al estrés? Qué factores producen esas variaciones individuales, a los que nos referimos como rasgos genéticos que podríamos calificar de “a corto plazo”?

    Dejando de lado el impacto de las experiencias personales y el entorno, estas expresiones individuales de la naturaleza humana pueden ser, al menos en parte, el resultado de la combinación genética de un hombre y una mujer por medio del ADN. Esta mezcla reproductiva del material genético femenino y masculino crea un individuo que hereda rasgos genéticos a corto plazo de ambos donantes paternos. En otras palabras, ¡ a la largo nos convertiríamos en nuestros padres!

    En realidad, no nacemos exactamente igual a ninguno de nuestros padres, ya que cada uno de nosotros hereda una combinación única del material genético de nuestros progenitores (incluyendo parte del código de nuestros antepasados). Podemos describir (en términos muy básicos) como funciona este proceso hereditario a corto plazo: heredamos genes específicos de ambos padres. Los genes fabrican proteínas en todas las células de nuestro cuerpo. Las células musculares crean proteínas musculares, las células hepáticas crean proteínas hepáticas, etc. Todos los órganos sensoriales replican sus células basándose en la información recibida de nuestros padres (y antepasados). Un cierto “juego” de la naturaleza y sus “innumerables variantes” decide qué rasgos n particular expresaremos o no.

    No obstante, nuestra expresión individual no reside en los posibles parecidos con nuestros padres, sino en los sutiles patrones de nuestras células nerviosas. El cerebro de cualquier ser humano tiene un patrón único derivado de las instrucciones del ADN de nuestros progenitores más próximos. Cada uno de nuestros padres, con su propia cuota de rasgos y habilidades particulares y sus emociones específicas, almacenó esta información en su cerebro mediante patrones de conexiones sinápticas o circuitos neuronales. Al parecer, nuestros padres nos transmitieron parte de su naturaleza  y sus inclinaciones en forma de características genéticas a corto plazo: sus pensamientos recurrentes, sus experiencias y su constante (puede) actitud al victimismo, etc.

    De esa constatación podemos concluir que si no queremos parecernos a nuestros padres, tendremos que tomar una actitud firme para cambiar esas estructuras heredadas por otros que nos sean propias. La cual cosa implica una actitud activa frente a lo que hemos recibido heredado de nuestros antepasados. Para poder cambiar el mundo y sus patrones (la suma de todos los patrones individuales) es necesario pues empezar por crear en nosotros nuevos patrones, que al unirse con los de otros humanos que hayan realizado ese mismo cambio de patrón, nos permitirán proyectar un mundo más humano. ¡Sí, desde nuestra actitud personal, otro mundo también es posible!

     

    bca

    Gabriella Benevolenza Harmonie Blanche I Óleo sobre tela

    Vorrei morire

    Vorrei morire

     

    Sentir intensamente la vida. Haber amado
    y haber sufrido mucho, tener el alma ciega
    esperando en la sombra una luz que no llega
    o empeñada en dar vida a un sueño ya pasado.

    Amar lo fugitivo. Enamorarse de una
    sonrisa, de una sombra... Sentir la poesía
    de alguna melancólica y lejana armonía
    que, de un balcón abierto, vuela bajo la luna.

    Despreciar lo mezquino. Hacer con loco empeño
    del ensueño la vida y de la vida ensueño...
    Extenuarse en una larga caricia loca;

    y al final de una tarde magnífica y florida,
    esfumarse en el cielo, abandonar la vida
    con un sonoro verso de amores en la boca.

     

    Francisco Villaespes (1877-1936)

    Poesía: Vorrei morire

    -888-
    Schweizer Narcissistic-Exhebition I Óleo

    Percibir, ver y sentir

    Es siempre en condiciones más o menos desfavorables a la perfección que el hombre tiene la suerte de percibir la esencia

    Karlfried Graf Dürckheim (1896-1988)

     

    -888-

    Percibir, ver y sentir

     

    En una actitud natural, estamos convencidos que, con relación a la percepción, para ver tan sólo hay que utilizar “los sentidos”. Tan sólo nos bastaría abrir los ojos para ver por que hay cosas que “ahí” están. Es un hecho, hay cosas fuera de mi y delante de mi. Hay luz, colores y formas antes de que yo las pueda ver. Hay ruidos o música antes de que yo pueda oírlas.  Es fácil pensar que la mente tiene bajo “la nariz” una realidad externa que los sentidos nos revela. También podemos pensar que toda esa “revelación” no tiene nada que ver con la percepción (R.A.E: del latín perceptio 1- Acción y efecto de percibir - 2 Sensación interior que resulta de una impresión natural hecha en nuestros sentidos – 3 Conocimiento, idea). De esa idea deducimos que es la “cosa” la que estimula la mente para que sea percibida. En suma, que la mente permanece pasiva en ese acto de percepción.

                Pero sería olvidar hasta que punto todos nosotros somos activos en lo que se refiere de la percepción; sería olvidar el trabajo subterráneo de la proyección de nuestras intenciones, la manera en la que la mente constituye la percepción e interviene en ello de manera muy activa. De hecho somos tan poco pasivos en la percepción que sería honesto por nuestra parte reconocer que, casi siempre, percibir es tan sólo reconocer aquello que buscamos, anticipar aquello que esperamos o identificar aquello que ya conocemos de antemano. Pero el elemento primero de la percepción es la intención, la actividad que lo traspasa y no la pasividad.

                ¿Cómo averiguar lo que, en la percepción, es del ámbito de la receptividad y lo que es del ámbito de la pasividad? Se puede distinguir, por ejemplo, el sentir, que pertenece al ámbito de la pasividad y el percibir, del ámbito de la actividad de la percepción. ¿Si aceptamos esta clasificación, no se trata cándidamente de una simplificación cómoda para nuestra mente? ¿No permanecemos siempre en estado de vigilia en lo referente a la percepción? ¿Hay por ello que deducir que la percepción tan sólo pertenece al mundo del “pensar”?

                ¿En qué medida la percepción comporta una abertura sobre aquello que ES? ¿Es la percepción el reflejo del pensamiento o es algo más? ¿Qué implica ese “algo más”?

     

    bca

    Jack Mast Expression du non dit Óleo sobre tela

    Sueño

    Sueño

     

    Era en lo profundo y eterno de un sueño

    Sin tiempo; obsesivo de abatimiento.

    El disco brillante, enorme,

    de una luna ilusoria emergía,

    insolente, entre espesuras negras.

    Llegué a un bosque de cipreses

    que extendían sus ramas,

    hasta los mismos cielos.

    Del aire, irrespirable y denso,

    se elevaban brumas llenas de violencia,

    anunciando ráfagas y  tormentas.

     

    Un ruido húmedo, acongojado, afligido,

    tan sólo  amortiguado por palabras que,

    al acercarme, de golpe, enmudecían

    escritas como estaban en neblinas de tinta china.

    Podía adivinarlas aunque no percibirlas:

    negros ideogramas del miedo del que se sabe cautivo.

    Siguen las tinieblas como un susurro sólido.

    Pasan las horas pero no los instantes.

    Espantosos sudores de angustia densa

    se convirtieron en perfumes etéreos.

     

    Cayendo de un cielo impalpable y de abismo

    Un gran pájaro azul, lúcido y ligero.

    La luz del día naciente dibujaba

    en sus plumas como destellos de ensueño.

    Rondó majestuoso y sereno. Sin prisas.

    Devorando en su vuelo mis miedos y recelos.

    Creí que me decía: ¡arriba, arriba!

    Arriba están las nubes, y aun más arriba,

    el cielo es limpio y la mar infinita...

    Me instalé en sus alas y, como en un suspiro,

    ascendí hasta su espacio de vacío

    ... y de Olvido.

    bca

    Alfred Deux (dit Deux Fred) Rêve Dijubo 1960

    Malestar y promesa: estimulantes de la búsqueda

    Acuérdense bien de esto, espíritus reflexivos, el corcel  más rápido para llevaros a la perfección es el sufrimiento

    Maese Eckhardt (1260-1327) 

     

    -888-

     

    Malestar y promesa: estimulantes de la búsqueda

     

                El estimulante más activo, aquél que no deja nunca  en reposo al hombre, es el sufrimiento. El sufrimiento es el origen de toda búsqueda; liberarse de él es la meta. Para conseguirla, hay que conocer la causa de ese sufrimiento y encontrar la vía que lo evita.

     

                La raíz del sufrimiento es triple:

     

    1.     La perpetua  amenaza de destrucción,  la angustiosa incertidumbre de la impermanencia  de la vida. Para escapar de ella, el hombre busca la estabilidad, la seguridad y la permanencia.

    2.     La desesperación delante de lo absurdo: intenta remediarlo encontrando a la existencia un sentido coherente.

    3.     Su desoladora vulnerabilidad: busca una protección constante. Por sus propios medios, persigue la permanencia, el sentido y la protección. Pero su busca encuentra un limite; fracasa e intenta encontrar la calma del “Ser divino”, cuyo socorro, lo libera de la angustia, de la desesperación y de la pena.

     

    Pero el hombre, aunque sufriese de lo transitorio, de lo absurdo y del abandono del mundo y buscase a encontrar la felicidad en otros mundos, si no tuviese la intuición de una “promesa”, realizable, de perennidad, de inteligible y de refugio que lo liberase de la inestabilidad, de lo inexplicable y de la inseguridad, no podría encontrarse en “otro lugar”. El hombre no es un simple ego adherido al mundo y dependiente de él. Es también su “Naturaleza esencial” participando del Ser, que en él y por él, quiere manifestarse en el mundo. El sufrimiento y el deseo de eximirse de un universo angustiante no son los únicos tormentos del hombre. Siente también la pérdida de su Ser, es decir la angustia de no sentirse en contacto y unión con él. Por fin, no son tan sólo esos sufrimientos que empujan al hombre hacía el puerto “divino”, donde su barca perdida tocando de nuevo tierra firme, será bien recibida, y con ella su angustia, su desesperanza y su tristeza.

     

    Mucho más profundamente que el sufrimiento que pide ser apaciguado, la “vida divina” actúa en lo más profundo de uno mismo y quiere, por medio de nosotros, ser revelada en plenitud, orden y unidad, por una transformación y una creación sin fin. De ella nace esa fuerza  de otro orden que arrastra al hombre: la fuerza de una promesa inherente a su esencia, que lo hace aspirar a su realización última. La promesa es pues, la raíz de toda acción. Su finalidad no el la liberación sino el cumplimiento en plenitud de fuerza, de la forma perfecta, de la alegría de la unidad. No es la liberación de una vida dolorosa, sino el despertar a una nueva vida; no es la extinción de la existencia en la impasibilidad del Ser, sino la aparición creadora de la multitud de formas y el orden universal de esa existencia. El camino que lleva a esa nueva vida pasa por un camino común a todas las corrientes místicas: la gran experiencia.

    bca

    Guillot Saint-Evre Job et ses amis Óleo sobre tela 1824

    Ocells de mitjanit

    Ocells de mitjanit

     

    Contemporani alat de la rosa de terra,
    me’n vaig cap a la mar, d’on ha vingut el crit...
    La blava nit atura, en murmuris, la guerra
    de les ones contràries que dormen al meu pit.

     

    Oh, lluna, do’m el sol! Oh, sol, dóna’m la lluna!
    Oh, sempre més, més, més! Dóna’m l’aurora,
    oh vent,
    dóna’m l’ocell damunt el cor sense vedruna
    i una calma de bou dins el traüt ardent!

     

    Des del somni profund, visió sense nosa!
    Allò que em busca i cerco, diu on vaig i d’on vinc.
    El somriure del dia serà un piuleig d’alosa
    entre el símbol i el cant de flama i esquellinc...

     

    Ja m’espera a la platja una àgora de barques
    frisoses del viatge cap a nous cels i ports.
    Sota les proes verges, un concili de parques
    corona de ginesta una ombra de fiords.

     

    Oh, pedra sorda i muda, dóna’m la canticela!
    Oh, canticela, dóna’m les fites dels camins!
    Sento que el meu anhel despert infla la vela!
    Se m’adorm a la cara una sentor de pins.

     

    Oh, sempre més, més, més! Dó’m, sínia que gires,
    el secret que la pluja escriu sobre els fonolls!
    ¿Podré escampar la cendra de pretèrites pires
    i lligar a l’esperit un nou ritme de dolls?

     

    En silenci segueixo misteris de llanternes
    que es balancegen com garlandes de neguit,
    i del meu cor nevat de claror de lluernes
    s’envolen els ocells, l’esbart de mitjanit.

     

    Oh, terra, do’m la flor! Oh, flor, dóna’m la terra!
    Oh, sempre més, més, més, per omplir els meus cistells,
    per calmar, solarment, la boca de la gerra!
    La mitjanit m’aixeca una ànima d’ocells...

     

    Agustí Bartra i Lleonart (1908-1982)

    Ocells de mitjanit

    -888-
    Isabelle Szlachta Immobilité glacée Óleo sobre tela

    Est-ce que les oiseaux se cachent pour mourir ?

    Est-ce que les oiseaux se cachent pour mourir ?

     

    Le soir, au coin du feu, j'ai pensé bien des fois
    À la mort d'un oiseau, quelque part, dans les bois.
    Pendant les tristes jours de l'hiver monotone,
    Les pauvres nids déserts, les nids qu'on abandonne,
    Se balancent au vent sur un ciel gris de fer.
    Oh ! comme les oiseaux doivent mourir l'hiver !
    Pourtant, lorsque viendra le temps des violettes,
    Nous ne trouverons pas leurs délicats squelettes
    Dans le gazon d'avril, où nous irons courir.
    Est-ce que les oiseaux se cachent pour mourir ?

    François Coppée (1842-1908)

    Promenades et intérieurs

    -888-

    Louis-Auguste Dechelette Les oiseaux Óleo sobre madera 1942

    Haikus: La garza

    Haikus: Garza

     

    La garza blanca

    Vuela sobre el agua

    Inalterable

     

    En la orilla

    Los álamos tiemblan

    Imperturbables

     

    Pañuelos de humo

    Atraídos por el cielo

    Imitan la garza

     

    bca

    Hiroshige
    Grues
    Estampe polychrome sur papiel

    Selección e instrucción (2): Plasticidad

    Sachez écouter, et soyez sûr que le silence produit souvent le même effet que la science

    (Sepan escuchar y tengan por seguro que el silencio produce a menudo el mismo efecto que la ciencia)

     

    Napoléon  Bonaparte (1769-1821)

    Instructions pour le prince Eugène

    -888-

     

    Selección e instrucción (2): Plasticidad

     

                Una descripción precisa de cómo nos desarrollamos debe incluir tanto la selección como la instrucción. Para resumir de una manera sencilla, nacemos con patrones neurológicos preestablecidos que luego seleccionamos, ya sea por influencia del entorno o por un programa genético. A fin de modificarnos y perfeccionarnos aún más, podemos instruir a estas áreas seleccionadas mediante el aprendizaje, la modificación de la conducta o las nuevas experiencias.

                Ya tenemos áreas preasignadas en la corteza sensorial para los circuitos neuronales que procesan, por ejemplo, los movimientos de la mano y de los dedos (selección) y la práctica constante (instrucción). Comenzamos nuestra vida con patrones neurológicos innatos y, después, activamos y modificamos esos circuitos à través de las enseñanzas del medio, que recibimos en forma de nuevas experiencias.

                Habiendo desarrollado ya en nosotros, mediante la selección y la instrucción, esos procesos nos podríamos preguntar: ¿eso trae consigo implicaciones para nuestro crecimiento futuro? Entre los circuitos neuronales preasignados que heredamos al nacer hay áreas de tejido que permanecen latentes (sin utilizar). ¿Por qué? ¿Representan esas redes neurales latentes regiones del potencial humano aún por descubrir y / o por utilizar? ¿Podríamos activar esas áreas latentes? ¿Podríamos activar, desarrollar y perfeccionar estas zonas neurológicas con los debidos conocimientos y la instrucción apropiada? ¿Podríamos ocupar o activar esas regiones a fin de alcanzar un nuevo y más elevado estado mental?

                No hay duda de que, a lo largo de la historia, tantos los filósofos como los psicólogos y, ahora, los neurólogos, han intentado formular teorías sobre el aprendizaje, el comportamiento y el desarrollo de la personalidad. Desde Aristóteles pasando por la modificación de la conducta de Burrhus Frederic Skinner y el conductismo, hasta las recientes investigaciones que utilizan exploraciones cerebrales  funcionales para estudiar el cerebro vivo, los conocimientos de éste han progresado mucho.

                Hasta ahora se pensaba en el cerebro y su funcionamiento como en un microprocesador, pero este pensamiento se queda corto a la hora de reflejar la realidad del cerebro en un punto crucial para nosotros: no muestra lo cambiantes y maleables que son el encéfalo y sus conexiones sinápticas. Actualmente ya no se cree que el cerebro está ya totalmente estructurado (completo en su desarrollo) cuando alcanzamos cierta edad. Aunque nadie podía ponerle un punto final exacto al desarrollo de los circuitos neuronales, se creía que la estructuración se completaba entre los treinta y los treinta y cinco. De ello se dedujo, falsamente, que pasada esa edad ya no se podían recuperar los tejidos afectados o destruidos por accidente, enfermedad, etc... Eran las funciones, y no las estructuras, las que con muchas suerte intentaban recuperar.

                Incluso hoy en día, los términos que usamos para describir el cerebro y su funcionamiento 8estructuras, circuitos, redes, comportamientos, etc.) reflejan esa idea de que el cerebro es algo así como un instrumento rígido. Nuestra limitada capacidad para idear analogías y metáforas nos hace un flaco favor a la hora de comprender lo maleable, flexible y adaptable que es el cerebro en realidad.

                A menudo utilizamos la expresión “cambiar de mentalidad”. Hasta ahora la ciencia no había encontrado argumentos que apoyaran que ese cambio era una posibilidad factible. Pero en los últimos años, muchas investigaciones han dado pruebas suficientes de que el cerebro adulto continúa creciendo y cambiando, creando nuevas conexiones sinápticas y eliminando otras: es lo que se llama la plasticidad cerebral. Ahora se empieza a entrever y a conocer la capacidad que tiene el cerebro para cambiar, tanto funcional como estructuralmente. Como si se tratase de un bola de plastilina, podemos cambiar nuestra mentalidad, sino también nuestro propio cerebro. Y podemos hacerlo en cualquier momento de nuestra vida, siempre que queramos, claro.

    bca

     

     

    La armonía es un río intransitable

    La armonía es un río intransitable

     

    La armonía es un río transitable.
    Cada aurora embarcamos
    corriente abajo, en ceremonia inédita.
    No recordamos nunca
    las estaciones en las que paramos
    ayer o antes de ayer o antes de siempre.
    En el viaje que a diario se repite
    en una barca nunca vista.
    Y aunque escribamos cotidianamente
    las minuciosas obras del trayecto,
    mañana la aventura será virgen
    .

     

    David Escobar Galindo (1943 - //)

    Umbral de Oriente: Primer Oriente

    -888-

    Maurice Vlaminck La Seine à Chatou Óleo sobre lienzo 1907

    ¿Creer en el destino es ser determinista?

     On ne sait de quoi se réjouir, ni de quoi s’affliger dans la vie. Le bien amène le mal, le mal amène le bien

    (No sabemos de que alegrarnos, ni de que afligirnos en la vida. El bien trae el mal, y el mal trae el bien)

     

    Denis Diderot (1713-1784)

    Jacques le fataliste et son maître

    (Jaime el fatalista y su amo)

    ***

    ¿Creer en el destino es ser determinista?

     

                En estos tiempos en los cuales cualquier objeto mecánico, electrónico, o químico puede ofrecernos ejemplos trágicos de cómo podemos perder o segar la vida, no debería parecernos extraño tener que reflexionar sobres las causas de esos acontecimientos.

                Seguro que todos, en un momento u otro, -y  la conducción de un vehículo mecánico de cualquier índole sería el ejemplo típico- hemos vivido situaciones en las que nuestra vida ha sido puesta en peligro inútilmente. Hubiese bastado un poco más de velocidad, unos frenos que no respondieran y hubiésemos fallecido. El accidente, por más común que sea, da lugar a reflexiones parecidas: “si aquel peatón no hubiese tropezado, esa loza no lo hubiera matado...” De esa manera se forma la idea determinista popular, -menos rigurosa que la científica- pero igualmente razonable.

                Pero en ese proceso aparece también la idea fatalista, y cualquiera ve el porque, al observar que las causa de esas acciones o pasiones se han “mezclado” con los acontecimientos que se han observado. Se concluye que esa persona debía morir allí, retrayendo a nosotros la opinión del “salvaje” de que las precauciones no sirven contra el dios, ni contra la mala suerte. Esa confusión es la causa de que las personas poco instruidas, poco “evolucionadas” acaten con resignación la idea determinista: responde al fatalismo, superstición (muy ancorada en el inconsciente personal o colectivo), por otras parte bien comprensible y natural..

                Pero si observamos bien el tema, son dos “doctrinas” bien opuestas. La idea fatalista, es que aquello que esta escrito o “predicho” pasará independientemente de la causa que lo producirá. La fábula de Esquilo que murió por la caída de una casa y el hijo del rey que muere por la imagen de un León muestran esa superstición en su estado “naïf”. También conocemos un proverbio que dice que “el hombre que ha nacido para morir ahogado no morirá ahorcado”.

    En vez de eso, según la doctrina del determinismo, el más pequeño de los cambios puede descartar grandes desgracias, lo que conlleva que una desgracia claramente predicha no se produciría nunca.

                Pero también es sabido que el fatalismo no se rinde tan fácilmente a su oponente determinismo. Si es evitada la desgracia es que fatalmente debía serlo. Estaba escrito que te curarías pero también lo estaba que te tomarías los remedios, que irías a la consulta del médico, y toda la retahíla de consideraciones.

                De esa manera el fatalismo se transforma en determinismo teológico; el oráculo se torna un dios perfectamente instruido, que “ve” con antelación los efectos porque también ve las causas. Tan sólo nos quedaría discutir si es la bondad de Dios o su sabiduría la que saldría victoriosa. Dicotomía sin fin.

     

    Sobre un texto de

    Émile Chartier “Alain” (1868 – 1951)

    Eléments de philosophie

    bca
    Lee U-Fan Puerto de destino 4 Litografía 1991

    Tierra prometida

    Tierra prometida

     

    Jamás ninguna tierra te fue prometida

    Tú estabas, simplemente, prometido a la tierra

    Algunas veces, pero, una luz se levanta

    En tu interior.

    Una luz tenue.

    Vacilante.

    Que alumbra apenas el rostro del amor.

    Una luz no para la memoria,

    Sino para la larga noche

    Del recorrido por venir.

     

    Y la tierra te mira vivir

    bca

    Nicolas Poussin El Otoño (o la Tierra prometida) 1660 Óleo sobre lienzo

    Espiritualidad y Zen

    Espiritualidad y Zen

     

                Muchas veces, hay, cierta confusión en lo referente a la fe, ya que muchos son los que se sienten obligados (tenemos un ejemplo en la posición del Islam actual) de defender en contra de la pura “subjetividad” de la experiencia personal, un aspecto objetivo de la religión, obligatorio en su conjunto e independiente de la experiencia personal. Se pasa de esa manera al lado de la realidad por tres razones:

     

    1.     La diferencia, tan necesaria en el universo de los hechos relevantes de conceptos abstractos, entre objetivo (definible por el razonamiento) y subjetivo (coloreado por los sentimientos y los deseos personales) es transpuesta en un lugar que no concierne los hechos objetivos (como serían las ciencias naturales, por ejemplo). Se trata aquí exclusivamente de verdades presentes en el hombre y que se le revelan solamente en la medida en que, en un encuentro personal, las recibe en su alma.

    2.     Despreciando, por principio, la experiencia religiosa “puramente subjetiva”, nos olvidamos de recalcar que lo vivido religioso, como todo lo probado personalmente, comprende dos niveles. El uno, se refiere a lo vivido contingente, siempre individual, del yo limitado al tiempo y al espacio. El otro, tiene su fuente en el centro verdadero del hombre, en su Ser independiente del tiempo y del espacio. En el segundo caso, tan solo las imágenes  explicitas y las interpretaciones están, en esas experiencias, psicológicamente condicionadas y, en ese sentido, “puramente subjetivas”. La sustancia  de su contenido es el testimonio del Ser trascendente del hombre, de lo divino en él. Expresa su profundidad y el valor de ese mensaje es temporal. ¿De dónde vendría, sin eso, que la verdad intemporal del testimonio de sabios y grandes místicos (Lao Tsé fue uno de los primeros) toque directamente espíritus maduros con sus mensajes, hoy como en cualquier tiempo pasado?

    3.     Por fin, una tercera resistencia al interés sentido por las grandes experiencias esenciales, o la simple aceptación, cuando se pretenden testimoniar de una verdad sobrenatural y trascendente, viene de que la teología cristiana siempre ha atribuido las nociones de “sobrenatural” y “trascendencia” a una verdad propia de Dios, ajena al hombre. Excluye de esa manera las más profundas experiencias humanas, ya que estas serían “intra psíquicas”, y, de esa manera siempre separadas de lo trascendente par un profundo abismo. Sin querer entablar controversia con la teología, hay a pesar de todo que contestar lo siguiente: lo vivido humano conlleva, sin ninguna duda, la experiencia de algo que sobrepasa todas las fronteras de la razón natural y de lo demostrable. Y eso tanto por su calidad de “gusto” que por la inconcebible plenitud de fuerzas que de ella emanan, ese “algo” es radicalmente diferente, de la más extraordinaria de las experiencias habituales. Si se califican éstas últimas de psíquicas, naturales, humanas y temporales, se tendrán que calificar las otras de metafísicas, sobrenaturales, intemporales y trascendentes. Esas experiencias pertenecen al dominio de lo pre-teológico. ¿Hay que ponerlas por debajo de la verdad teológicamente aprehendidas? ¿ O al contrario, que toda teología en tanto que “logia”, queda apresada en la dualidad y se encuentra desfasada por la verdad que se revela por la experiencia mística?  No nos pronunciaremos sobre ello. Una cosa es, a pesar de todo, cierta: no podemos acceder al contenido trascendente del Zen que en la medida en que hagamos la experiencia, es decir, donde nuestra necesidad interior nos hará ser receptivos y dónde lo sentiremos como indispensable. O, si es el cumplimiento de una promesa interior. Por eso nos deberemos preguntar: ¿ A qué necesidad y a qué aspiración del hombre occidental, responde el Zen hoy en día?

    bca

    Sé un poble lluny de Provença

    Sé un poble lluny de Provença

    A Concepció Martí

    Sé un poble lluny de Provença

    Blanc de pètals de matí,

    No hi ha torres de defensa

    Ni contrades de remença

    Sense casa ni molí.

    Ni enyorança, ni temença,

    Ni l'ocell en roc marí:

    La vinya pertot s'agença

    I en ermots en defallença

    Creix el blat d'etern nodrir.

    Tot és llum a l'hora tensa

    Amb frescors de monestir;

    Per una Alta Complaença

    El sol hi lleva semença

    En rostolls de bon seguir.

    Tot és do, tot recompensa

    I l'Extrema Coneixença

    Per qui en sap trobar el camí;

    A l'Alba de la Naixença

    Tu i jo hi voldríem morir.

    J.V. Foix (1894-1987)

    Sé un poble lluny de Provença

    -888-
    Etienne Colin Promenade en Provence Óleo sobre lienzo

    Elevation

    Elévation

     

    Au-dessus des étangs, au-dessus des vallées,
    Des montagnes, des bois, des nuages, des mers,
    Par delà le soleil, par delà les éthers,
    Par delà les confins des sphères étoilées,

    Mon esprit, tu te meus avec agilité,
    Et, comme un bon nageur qui se pâme dans l'onde,
    Tu sillonnes gaiement l'immensité profonde
    Avec une indicible et mâle volupté.

    Envole-toi bien loin de ces miasmes morbides ;
    Va te purifier dans l'air supérieur,
    Et bois, comme une pure et divine liqueur,
    Le feu clair qui remplit les espaces limpides.

    Derrière les ennuis et les vastes chagrins
    Qui chargent de leur poids l'existence brumeuse,
    Heureux celui qui peut d'une aile vigoureuse
    S'élancer vers les champs lumineux et sereins ;

    Celui dont les pensers, comme des alouettes,
    Vers les cieux le matin prennent un libre essor,
    - Qui plane sur la vie, et comprend sans effort
    Le langage des fleurs et des choses muettes !

     

    Charles Baudelaire (1821-1867)

    Les fleurs du mal : Elévation

    -888-

    Tine Elévation Oléso sobre tela

    Haikus: ¿... y la Paz?

    Haikus: ¿...y la Paz?

     

    Duros combates

    También bombardean

    Cementerios

     

    Un pájaro blanco

    Sobre la manifestación

    Huye de las bombas

     

    Triste humanidad

    Los fuegos de las bombas

    Sepultan la paz

     

    bca

    Paul-Elie Dubois La paix dans la lumière Ólio sobre tela

    Selección e instrucción (1)

    Les gens ne devraient pas toujours tant réfléchir à ce qu’ils doivent faire, ils devraient plutôt penser à ce qu’ils doivent être

    (La gente no debería siempre tanto reflexionar sobre lo que deben hacer sino deberían más bien penar en lo que tienen que ser)

    Meister Eckhart (1260-1327)

    Instruction spirituelle

    -888-

    Selección e instrucción (1)

     

                Mientras los científicos estudiaban cómo impactan la genética (nuestra herencia) y  nuestro entorno (el medio en el que vivimos) en el cerebro, nos podemos preguntar cómo los procesos de selección e instrucción interactúan de manera similar e influyen en la forma en que manifestamos quiénes somos.

                Cuando hablo de selección entiendo por ello cómo nos desarrollamos utilizando circuitos neuronales que ya se encuentra en nuestro cerebro *. Eso quiere decir que seleccionamos algunos patrones preestablecidos de entre todos los que fueron aprendidos y registrados por nuestros padres.

                La premisa de la selección es que nos desarrollamos cuando esos circuitos neuronales preexistentes se activan, ya sea por causas genéticas o medioambientales. Por ejemplo, cuando un bebé sano y normal alcanza cierta etapa del desarrollo, comienza a gatear. Un programa genético del bebé activa uno o más circuitos neuronales preestructurados  que le permitirán gatear. Después de un tiempo, el hecho de gatear activa otro patrón neurológico preexistente que impulsa al bebé a ponerse de pie y a dar sus primeros y tambaleantes pasos, para después comenzar a andar.

                A selección y activación del sistema de circuitos sinápticos también se desencadena mediante señales medioambientales. Continuando con el ejemplo, el cerebro del bebé recién nacido ya está estructurado de manera selectiva para captar imágenes, sonidos, movimientos, sensaciones y otras informaciones sensoriales. Pero estas áreas necesitan una señal del entorno para activarse. Si ese bebé oye un ruido, esta señal del entorno lo incita a girar la cabeza hacía el origen del ruido. Mira a ese lugar para averiguar qué es lo que causa el ruido, porque ya posee el sistema de circuitos neurológicos necesario para procesar imágenes y sonidos.

                Si la selección consiste en utilizar circuitos neuronales establecidos, la instrucción es el proceso por medio del cual creamos nuevos circuitos o modificamos los existentes. La instrucción describe cómo aprendemos y experimentamos el mundo exterior y cómo organizamos después las conexiones sinápticas para asociarlas a lo que hemos aprendido. La instrucción es nuestra capacidad de ser lo bastante neuroplásticos como para refinar aún más nuestra arquitectura neurológica. Y esto lo conseguimos repitiendo viejos o nuevos pensamientos, recuerdos, acciones, habilidades y comportamientos. Los que hacemos de manera repetida, cómo lo hacemos, lo que aprendemos, lo que pensamos y lo que experimentamos crea y modifica las redes neuronales que conforman lo que somos.

                Una mente más nueva y consciente se crea mediante la fabricación de circuitos adicionales en el cerebro. Como si de huellas se tratara, nuestros actos y pensamientos persisten en el cerebro en forma de circuitos neuronales modificados.

                Todo lo anterior significa que no estamos “acabados” que siempre podemos cambiar, perfeccionar y modificar las experiencias que llenan nuestra vida. Basta quererlo y poner el trabajo necesario para ello! No todo es siempre culpa del otro, de lo de fuera! Podemos tener una parte muy activa en la mejora de nuestra propia vida.

     

    bca

     

    *Circuitos neuronales: se refiere a los miles de millones de neuronas situadas en el neocórtex que se organizan en centenares de miles de patrones sinápticos heredados y preestablecidos que controlan la mayor parte del comportamiento humano
    Daniel Marchi Abstract I

    Momentos felices

    Momentos felices

     

    Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo
    tirando todo al fuego: poemas incompletos,
    pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
    fotografías, besos guardados en un libro,
    renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
    soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
    y así atizo las llamas, y salto la fogata,
    y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
    ¿no es la felicidad lo que me exalta?

     

    Cuando salgo a la calle silbando alegremente
    —el pitillo en los labios, el alma disponible—
    y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
    mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
    las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
    desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
    y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
    salpican la alegría que así tiembla reciente,
    ¿no es la felicidad lo que se siente?

     

    Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
    pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
    aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
    y yo asisto al milagro —sé que todo es fiado—,
    y no quiero pensar si podremos pagarlo;
    y cuando sin medida bebemos y charlamos,
    y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
    y lo somos quizá burlando así la muerte,
    ¿no es la felicidad lo que trasciende?

     

    Cuando me he despertado, permanezco tendido
    con el balcón abierto. Y amanece: las aves
    trinan su algarabía pagana lindamente:
    y debo levantarme pero no me levanto;
    y veo, boca arriba, reflejada en el techo
    la ondulación del mar y el iris de su nácar,
    y sigo allí tendido, y nada importa nada,
    ¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
    ¿No es la felicidad lo que amanece?

     

    Cuando voy al mercado, miro los abridores
    y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
    los higos rezumantes, las ciruelas caídas
    del árbol de la vida, con pecado sin duda
    pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
    regateo, consigo por fin una rebaja,
    mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
    y abre la vendedora sus ojos asombrados,
    ¿no es la felicidad lo que allí brota?

     

    Cuando puedo decir: el día ha terminado.
    Y con el día digo su trajín, su comercio,
    la busca del dinero, la lucha de los muertos.
    Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
    me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
    y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
    y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
    sencillamente limpio y pese a todo, indemne,
    ¿no es la felicidad lo que me envuelve?

     

    Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
    me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
    «Estaba justamente pensando en ir a verte».
    Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
    pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
    sino de cómo van las cosas en Jordania,
    de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
    y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
    ¿no es la felicidad lo que me vence?

     

    Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
    pasar por un camino que huele a madreselvas;
    beber con un amigo; charlar o bien callarse;
    sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
    mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,
    ¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
    Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
    que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
    ¿no es la felicidad que no se vende?

     

    Gabriel Celaya (1911-1991)

    De claro en claro: Momentos felices (1956)

     

    -888-
    Kuno Küster Metamorfosis
    o, los cuatro administradores de la felicidad ...
    1993-94 Óleo sobre lienzo

    Cultivar la felicidad (1º trimestre)

    Cultivar la felicidad (1º trimestre)

     

    Enero

    Robar una hora al día

     

    Unas de las maneras más asequibles de asegurase la felicidad es empezar la jornada con calma. ¡Qué delicia es disponer de una hora libre antes de entrar en nuestro mundo de obligaciones! Hay muchas cosas agradables que podemos hacer y que nos permitirán empezar a trabajar de un modo mucho más agradable: un poco de gimnasia, de Tai-Chi, Zazen y después desayunar con tiempo, charlar con la pareja, padres o hijos y en la medida de lo posible dar un paseo hasta el lugar de trabajo resultará refrescante. Esa hora robada no desmontará en absoluto nuestra agenda y será una valiosa inversión en energía y optimismo.

    Obstáculo  principal a superar: saber apagar el televisor a tiempo.

     

    Febrero

    Plantearse preguntas

     

                Es una de las maneras de conocerse mejor y de saber lo que realmente se quiere. Las preguntas son un rasgo esencial del espíritu humano que siempre en tránsito hacía otra etapa, busca nuevos horizontes. Día a día, noche a noche, los interrogantes llaman a nuestra puerta. Las preguntas son infinitas: ¿Me satisface mi relación de pareja, de amistad, de trabajo...? ¿Es ésta vida la que había soñado? ¿Debería cambiar de trabajo, actividad, estudios...? Cuál debería ser mi siguiente paso? Cuestionar nuestra realidad es un hábito saludable.

                Obstáculo principal a superar: ser sincero y plantearse preguntas y metas alcanzables.

     

    Marzo

    Disfrutar del trabajo

     

                Puesto de debemos desarrollarlo, hay que “divertirse”, entregarse al cien por cien, el tiempo debe pasar sin que nos demos cuenta de ello. Todo el mundo aspira a trabajar menos horas y ganar más, pero mientras eso no suceda (sic) ¿por qué no dejamos de protestar y tratamos de hacerlo siendo creativos para de esa manera pasarlo lo mejor posible? Para ello solo hay que dejar de considerar el trabajo como un castigo –basta recordar con qué ansias buscábamos nuestro primer empleo- y convertirlo en una oportunidad: de dar, de recibir, de aprender... En todos los trabajos hay posibilidades de aprender y de superarse si sabemos “fluir” con lo que hacemos, sin oponer resistencia inútil que tan sólo genera fricciones.

                Obstáculo principal a superar: no medirse con los compañeros, cada cual es necesario y la organización necesita de todos.

     

    bca
    Anónimo egipcio Calendario de las estaciones V Dinastia Pintura sobre caliza